
Fachadas blasonadas, escudos nobiliarios, casas y palacios, iglesias y cofradías; el apelativo de "Ciudad de los Cien escudos" nos descubre sin duda, un legendario pasado noble plagado de tradición. Un conjunto Histórico-Artístico, y uno de los abanderados más insignes del barroco español, abre sus puertas para mostrar su legado vivo donde se narra una gran parte de la Historia de España.
Entre el mar Mediterráneo y la montaña emerge la ciudad de Lorca, y cualquier rincón es excusa para la mirarla y apreciarla.
Un conjunto histórico, cultural y gastronómico que junto a una excepcional artesanía de bordados, una de las más emblemáticas del país, se enmarca en una de esas tierras con personalidad propia.
Desde 1964, la ciudad ostenta la condición de Conjunto Histórico-Artístico gracias a su legado arquitectónico emblema del barroco español.
No en vano, los siglos XVI y XVIII fueron la base de su apogeo monumental. Vinculada con el califato de Córdoba, más tarde se presentó con el Reinado de Alfonso X el Sabio, en un vaivén de siglos de guerras, incursiones, escaramuzas, y años de inestabilidad que conducen hacia el siglo XV, en que Lorca es nombrada con el rango de Ciudad.
Los colores de una ciudad y su naturaleza
Sus calles son testigo de un pasado aún vivo.Cada taller artesano sumado a su rico patrimonio, el calor de su sol, sus paisajes insólitos y la libertad de sus playas todavía vírgenes, la exhiben como una de esas ciudades más deseadas que presume de estar alejada del turismo de masas.
La esencia marinera del extenso municipio lorquino se asoma tímidamente al Mediterráneo, a través de ocho kilómetros de fragmentado litoral, que encandila a todo aquel que busque sosiego y tranquilidad entre un sol generoso y el color celeste de sus refrescantes aguas.
La situación recóndita de las playas y calas ofrecen un aspecto virgen, intacto y armonioso respetuoso con el espacio natural que las rodea.
La cercanía de la sierra propicia la aparición de tramos rocosos silíceos y acantilados que alternan con pequeños espacios de playa.
El clima cálido y seco y la temperatura media de sus aguas (18º en invierno y 24º en verano), las convierten en un lugar idóneo para la práctica de la pesca, submarinismo y deportes náuticos durante todo el año. Destaca la de Calnegre, con 1.200 m de longitud y 20 m de anchura, una playa ubicada junto al núcleo de Puntas de Calnegre, de gran belleza. Cercana a ésta se encuentra Playa Larga (diputación de Garrobillo) con 550 m de longitud y la de Los Hierros.

Las calas de Siscar, Junquera, Baño de las Mujeres, San Pedro y Cala Honda se esconden entre los acantilados y ofrecen un aspecto luminoso cambiante, solitario y nostálgico.
En general, la costa lorquina, incluida en el Parque Regional del Lomo de Bas, ofrece valores naturales endémicos únicos en Europa, como es el caso de los cornicales -se concentra aquí la mayor densidad del continente-, el azufaifo y otras comunidades rupícolas.
En contacto con el mar hallamos el cambrón, la salsola, la azucena del mar; y las palmeras, moreras e higueras que surcan las ramblas.
La fauna queda representada por numerosas especies de reptiles como la protegida tortuga mora, el sapo corredor o el lagarto acelado, mientras que las gaviotas, garcetas blancas, águilas perdiceras y halcones peregrinos sobrevuelan este paraíso natural único en el Mediterráneo.
Sabor rural
En este entorno rural existen más de 200 núcleos rurales, aldeas, alquerías y parajes, cada uno con su encanto y forma de vida particular, alejados de las grandes aglomeraciones e integrados en la naturaleza. El Valle del Guadalentín es un bonito óleo natural que invita a disfrutar de este paisaje. A los pies de la ciudad se localiza la huerta de Lorca, en el llano de inundación del río Guadalentín, y constituye un vergel de hortalizas, verduras y frutales que inundan de color y olor este espacio.
El territorio municipal se extiende, de norte a sur, a lo largo de 100 km y ofrece una variedad paisajística sorprendente: de los picachos de los sistemas montañosos del interior al mar; de las áridas y agrestes Tierras Altas, donde se cultivan cereales y vid entre minúsculas comunidades rurales, gran riqueza biológica y paisajística son las sierras del Gigante-Culebrina, Pedro Ponce, Pericay, la Almenara, Carrascoy, Torrecilla y Tercia, así como el entorno de los pantanos de Puentes y Valdeinfierno y los ríos Vélez y Luchena con sus respectivos humedales.
Los numerosos yacimientos arqueológicos evidencian que estas tierras fueron habitadas desde tiempos remotos (el Cerro de las Viñas, Almendricos, La Salud, Cerro Negro, El Villar, Torrecilla…) destacando los vestigios de la Cultura del Argar.

Una amplia variedad de estilos arquitectónicos definen las iglesias y ermitas rurales dispersas por el territorio (Coy, Santa Teresa, La Hoya, El Pradico, El Consejero, Villarreal, Santa Gertrudis, Los Navarros, etc.) donde tienen lugar romerías o fiestas populares, junto con bailes ancestrales y músicas populares.
Asimismo, se conservan restos de antiguos castillos de origen medieval que fraguaron la frontera cristiano-nazarí (Xiquena, Tirieza, Felí, Puentes, Amír). Todos estos fragmentos de historia son testimonios mudos de una vida marcada por la búsqueda del agua.
Un viaje en el tiempo
La Fortaleza del Sol es un gran espacio temático donde combinar el ocio con la cultura, la diversión y el aprendizaje, la historia con el espectáculo.
Un paseo por la Ciudad del Sol es retroceder en el tiempo.

Se trata de una interesante propuesta turística que ha convertido el Castillo de Lorca en un escenario total donde el visitante podrá vivir una intensa experiencia cultural.
Un viaje a través de un varietés de recursos lúdicos, exposiciones, animaciones, escenificación con actores y arte multimedia que descubre un novedoso espacio temático de lo que fue la ciudad en la Antigüedad.
Torreones y aljibes restaurados y convertidos en espacios expositivos. Talleres y espacios infantiles. Escenas de historia en vivo con personajes, transportarán en el tiempo.
(Antiguo Convento de la Merced. 30 800. Lorca. Tel 902 400 047. info@lorcatallerdeltiempo.com)
De Fiesta…
La Semana Santa de Lorca es quizá la fiesta más importante de este municipio declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2007.
Las procesiones y desfiles bíblicos son una manifestación religiosa, artística, cultural y social que congregan al pueblo lorquino y a miles de visitantes. Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, Lorca conmemora la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo.
Se trata de un espectáculo único e irrepetible que no se puede contemplar de forma pasiva, sino que induce a una simbiosis entre actores y espectadores.

Es una explosión de color, belleza e intensidad de los bordados en seda y oro de los mantos, túnicas, estandartes y banderas; la música de las marchas y los himnos de las diferentes cofradías; el brío de los caballos y la grandiosidad de sus tronos y carrozas; los gritos y los vivas; la lluvia de flores al paso de las Vírgenes…
Una explosión de pasión y fervor hacía las vírgenes de los Dolores y de la Amargura.
Las diferentes cofradías organizan estas procesiones y desfiles bíblicos.

El Paso Blanco y el Paso Azul, dos cofradías en permanente rivalidad que tiñen de blanco y azul al pueblo lorquino, son las encargadas de dar vida el Jueves y el Viernes Santo a las antiguas civilizaciones, con multitud de personajes bíblicos.
Otras cofradías o pasos dan contenido religioso y simbolismo a esta Semana Santa lorquina: Paso Morado, Paso Encarnado, La Curia y el Resucitado.
Gastronomía
En esta tierra costumbrista todavía se amasa al estilo tradicional. De sus hornos morunos no sólo salen panes sino también unas finas tortas de trigo, aceite, pimentón y sal llamadas Crespillos, una delicia salada para el paladar.
El guiso de trigo es también una de sus especialidades.
Tierra de ganado porcino, la Olla de cerdo, los Embutidos frescos, jamones y lomos pueden hacer cerrar los ojos de gusto al comensal.
Tierra de tradición árabe, azúcares y aromas, almendras y merengues dan como resultado Alfajores, Pan de Ála y Milhojas, Mostachones y Chochos. Este último, de nombre tan singular, no es ni más no menos que azúcar glaseada que envuelve en capas una pequeña almendra, una pequeña bola dulce que se deshace en la boca hasta dar con el fruto más salado que se esconde en su interior.
Viajar a Lorca es, en definitiva, entrar en un espacio de contrastes, un tesoro que brilla con luz propia y cada entrañable rincón es una muestra de ello.
Guía Práctica
Cómo llegar
Desde Lorca, tomamos la autovía de Águilas (C-3211) hasta el cruce con la carretera de Mazarrón y Cartagena. Seguidamente, tomamos esta última vía (CT-32) hasta el km 15 (ermita de Ramonete) y después nos desviamos hasta llegar al poblado de Puntas de Calnegre, ya frente al mar.
Dónde comer
Casa Cándido. Santo Domingo, 13, 30 800 Lorca.Tel 968 466 907
Dónde dormir
Hotel Amaltea. 4* Ctra. Granada, 147, 30817 Lorca.
Tel. 968 406 565
Más información
http://www.ciudaddelorca.com/
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como echo de menos lorca,pasear por la corredera y la alameda,merendar crespillos que con ajo estan de muerte,la torta de pimiento molio y de chicharrones,se me hace la boca agua... el olor de la avenida en semana santa y los bacalaos de la feria del convento.hacia 11 años que no paseaba por tus calles y este año pasado lo consegui.como extraño mi pueblo,besos paisan@s.
Jueves, 16 de febrero
Pilar Carrizosa
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Padre Fortea
Carlos Ferrer
José Pómez
José Donís Català
Paulino Toribio| Febrero 2012 | ||||||
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