El circo mediático al servicio del azufre
12.05.10 @ 11:29:35. Archivado en Sobre la autora
Las ojeras de Benedicto XVI durante esta última temporada sugieren algunas reflexiones : unas positivas, las que reflejan una continua sonrisa repleta de paz-, y otras más negativas , las que motivan preocupación y solidaridad en una gran mayoría silenciosa a nivel mundial y provocan numerosas adhesiones y comunicados en personas de bien, que piensan, sienten y actúan ante el error, la manipulación y las mentiras. Cada uno puede reflexionar como quiera, yo brindo las mías. Lo malo es que ha sido aireado por aquellos medios de comunicación que sólo sirven a una minoría, ésa que sólo pretende lanzar proyectiles a la línea de de flotación de la Iglesia.
Estamos a punto de rematar el año sacerdotal- el 11 de junio-, que el Papa convocó el año pasado para conmemorar el 150 aniversario del Cura de Ars ; sin tener que acudir a la teología ficción podemos interrogarnos : dentro de las luces que da Dios , ¿ una de ellas no será contar con la oración de la Iglesia universal para sacar a la luz las malas y puntuales actuaciones de religiosos o sacerdotes, poner a estas personas ante la justicia, indemnizar a las víctimas y depurar las responsabilidades en quién corresponda?. ¿ Y otra luz no estará relacionada con los seminarios – lugares clave de formación y de criba de los futuros sacerdotes-, para que sólo lleguen a serlo los idóneos, los que tienen vocación, los que luchan con autenticidad?. Creo que la respuesta es contundente.
En la época en la que ocurrieron estos hechos delictivos, los seminarios – por lo menos en España-, no eran focos sanos, ni existían criterios de selección ni los candidatos recibían la formación intelectual necesaria. Pero para empezar a construir sobre tierra firme, hay que colocar los cimientos antes y si estos están podridos, hay que arrancarlos y sustituirlos. Lo que el Papa hace es valiente : saca a la luz la miseria sin ambages, pide perdón por lo que han cometido otros, busca soluciones a las víctimas, sanea las estructuras eclesiásticas y sufre y mucho ante estas aberraciones.
De fondo y como aspecto esencial, late el celibato apostólico. ¿ en qué consiste?. ¿ en no tener un amor en la tierra, en imponerse un disciplina tremenda para resistir a la sensualidad, en aislarse para no ser contaminado, en ser un infeliz ?. Ni hablar. Consiste en enamorarse de un Quién, de una Persona llamada Cristo, vivir para “ese amor”, y reorientar todo lo que ocurre hacia esa meta y a la vez aprender a ser feliz a tope en esas circunstancias. Pero existe una realidad y los cristianos de a pié debemos afrontarla: los sacerdotes de la geografía mundial pueden sentirse solos porque su vida no es fácil y en ocasiones, muy dura. Y es entonces, donde pueden surgir las dificultades. Pero si entre todos los arropamos, porque la Iglesia Católica es una gran familia, superarán hasta lo imposible. Gracias, por ser Sacerdotes de Cristo.
Marosa Montañés Duato. Periodista.
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