Revisar al alza sí, a la baja no: que se quede como está
10.05.08 @ 11:40:43. Archivado en Sobre la autora
Todo dependerá del contenido de la revisión de la ley orgánica de libertad religiosa y de los objetivos que persiga este anuncio de la Vicepresidenta de la Vega en el Congreso de los Diputados: cuando se revisa una ley es para mejorarla no para empobrecerla o para atentar contra los principios con los que nació. Pero la obsesión del gobierno socialista busca otros fines y otros resultados: erradicar el poder moral de la Iglesia católica en España y obstaculizar al máximo que los ciudadanos españoles vivamos de acuerdo con la fe cristiana. A eso le llaman “laicicidad” cuando en realidad es “laicismo”, con todo el significado de “infección” que conlleva todo concepto-palabra que termine en “ismo”.
El argumento de Mª Teresa Fdez de la Vega,- por cierto, diputada socialista por Valencia, y a la que se ve poco por aquí-, resulta poco convincente: “para adecuarla al pluralismo actual y garantizar el ejercicio del derecho fundamental de la libertad de conciencia”. Me gustaría recordarle algunas ideas sobre la libertad y su ejercicio responsable: nos hace libres ser capaces de dar razón de nuestros actos y eso los católicos lo hacen desde hace más de dos mil años; cuando afirmamos que la verdad nos hace libres queremos decir que conocemos las verdades profundas por las que merece la pena vivir e intentamos ser coherentes; no somos libres cuando hacemos lo que queremos en un momento puntual, sino cuando conseguimos algo más allá, algo que tenga categoría de bien, y cuando buscamos la trascendencia de nuestros actos, porque es un valor de la persona.
Necesitamos capacidad de reflexionar sobre lo que hacemos, pensamos o sentimos y sólo después de entender lo que nos ocurre, somos libres para decidir con autodominio. Es católico el que quiere y puede dejar de serlo cuando quiera, pero eso no significa que su voluntad decida el bien y lo que conviene a la persona. La fe es un don de Dios y siento que la Vicepresidenta del gobierno no tenga ese tipo de fe : por lo menos y para que su vida transcurra con paz y sosiego, le deseo un mínimo de aceptación de la existencia de Dios, un mínimo de principios sólidos que conviertan su conducta en algo coherente y un máximo de la misericordia de Dios en el último adiós a la vida , cuando le llegue su hora final porque merece la pena estar en el cielo por toda la eternidad. Eso es lo que deseo y estoy segura de que así será. Mientras, si revisa esta ley, hágalo ante la verdad y no la mentira.
Marosa Montañés Duato . periodista
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