
«Nuestras televisiones y nuestros periódicos se han convertido en los amplificadores del poder», denunció Amy Goodman, la madrina del pujante movimiento de los medios independientes. «A los ciudadanos se les trata como meros consumidores a los que hay mucho que vender, pero nada que contar».
Escribe Carlos Fresneda en El Mundo que Goodman, directora de Democracy now, el programa que ven y oyen a diario más de diez millones de americanos, cortó la cinta de la Conferencia por la Reforma de los Medios, donde resonaron las críticas contra la manipulación, la distorsión y el secretismo de la Administración Bush.
«Nuestra democracia ha alcanzado el punto más bajo de su reciente historia», añadió Goodman, «y gran parte de culpa la tienen los medios, que han claudicado como nunca y han mantenido a la población totalmente desinformada sobre la Guerra de Irak. Si los americanos hubieran visto durante una semana las imágenes que se han visto en otros países, esta Administración no seguiría en su sitio».
Ciudadanos periodistas
Le tomó la palabra la canadiense Naomi Klein, que habló del «muro invisible de cemento» contra el que se estrellan los intereses de los ciudadanos. «Los grandes medios son las torretas de vigilancia que han levantado las corporaciones para velar por sus intereses y tener sometida a la sociedad», afirmó Klein, «y ante una situación como ésta ya no es necesaria una reforma, sino una auténtica revolución».
La autora de No Logo puso también sobre el tapete la cobertura de la Guerra de Irak y los abusos de Abu Graib y Guantánamo.«¿Cómo hacer que la gente se preocupe por las torturas?», se preguntó. «¿Cómo combatir la desidia de los grandes medios que de pronto deciden que hay que bajar el volumen y convencen a la población de que torturar no es tan malo?».
Por San Luis se dejó caer también Robert Greenwald, director de Outfoxed y cabecilla de Brave New Films. Greenwald habló de la crisis de los medios tradicionales, de la eclosión de los documentales y de la revolución digital... «Cada día se crean 20.000 nuevos blogs en la red, y ahí podemos escuchar las voces de los «ciudadanos periodistas», sin ningún tipo de filtros.Pero no podemos bajar la guardia, y hay que hacer lo imposible para que Internet siga siendo un ágora pública, y no el coto privado que ambicionan las compañías telefónicas».
Hace tres semanas, María Carrión entrevistó a Amy Goodman para el Periódico Diagonla. Estos son algunos fragmentos de la entrevista, que ha recogido la RedVoltaire.
Ahora que las televisiones han adoptado el modelo conocido como infoentretenimiento, y canales como la conservadora FOX han redefinido el papel de la televisión en EE UU, ¿de qué manera intentan contrarrestar ese fenómeno desde la izquierda?
AMY GOODMAN: Es cierto que mucha gente ve la FOX o la CNN y piensa que se está informando. Pero muchos otros ya no se creen lo
que ven. La televisión en gran parte ofrece la versión del miedo, de la amenaza, de la catástrofe, y de la oficialidad. Con tanta repetición y tanto melodrama, la gente se hace inmune a sus efectos. Hay mucha sed de obtener información veraz en este país. A menudo nos contactan soldados o sus familias, hechos polvo tras la vuelta de Iraq; o granjeros cuyas familias mueren de cáncer por la contaminación de sus tierras; o votantes conservadores que empiezan a cuestionar su afiliación. El modelo de información alternativa está creciendo a diario mientras que el otro, el de las grandes televisiones, se autodestruye. Aparte de las radios libres, como Pacifica y otras muchas radios comunitarias, también ha crecido enormemente la televisión comunitaria.
Organizaciones como Deep Dish TV y otras emiten en ciudades y pueblos por todo EE UU. Hay unresurgimiento de la contrainformación, un movimiento que prácticamente quedó destruido en los años ochenta por culpa de la represión estadounidense. En Estados Unidos proliferan las publicaciones progresistas: ZMagacine, Mother Jones, In These Times, The Nation y muchas otras. Indymedia se ha convertido en una fuerza informativa a tener en cuenta.
Y gracias a la enorme organización que surgió contra la guerra en Iraq y contra la reelección de Bush, se ha empezado a escuchar a las voces de la izquierda a nivel nacional. Ya Michael Moore es un personaje conocido.
Pero ¿influye en la opinión nacional lo que dice la izquierda? ¿Hasta qué punto llega el mensaje a la ciudadanía?
A.G.: Ahora se nos escucha más que nunca. A mí por ejemplo no hacen más que invitarme para que participe en debates en la FOX y la CNN. Hay que ser muy rápido en esos debates porque están diseñados para ser un puro espectáculo de gritos e insultos, y te cortan a los diez segundos, pero he aprendido a colar las palabras “crimen de guerra” al principio de la entrevista y a no hacer caso de los ataques que lanzan los entrevistadores para ponernos a la defensiva. De esta manera, dejas caer alguna información habitualmente censurada por ese medio. Esperas sembrar una pequeña duda en el espectador. Y le ofreces rápidamente información para que pueda obtener más datos a través de otros medios.