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Pepe Cavero, de Radio Intereconomía

«La pelea entre la SER y la COPE no le está beneficiando en absoluto a la profesión»

Por Elena de Regoyos
Periodista Digital
Jueves, 27 de enero 2005

Ha desempeñado importantes cargos en TVE y RNE ¿qué impresión le queda de los medios públicos y su relación con el poder?

Tengo un viejo recuerdo de los primeros tiempos, cuando al llegar a la redacción teníamos una relación, una lista de los temas que no se podían tocar. Lalo Azcona conserva estas hojas. Por ejemplo, el día que quemaron de madrugada la embajada española en Lisboa, no pudimos dar la noticia en toda la mañana, porque se llamó al Ministerio para preguntar y nos dijeron que nos la tragáramos con patatas fritas. 

FICHA
-Nació en San Justo de la Vega (León) en 1947
-Está a punto de cumplir 40 años en la profesión periodística, que ha ejercido siempre pluriempleado
-Empezó en el Diario Arriba hace cuarenta años, y hasta hoy ha pasado por RNE –conde le tocó dar la noticia de la muerte de Franco-, TVE (subdirector del Telediario con Lalo Azcona), Antena 3 Radio (director de informativos), fue director técnico del Ministerio de Justicia con Fernández Ordóñez (con quien fundó tres partidos socialdemócratas), Dircom de Iberia, cronista político en La Vanguardia y director de Interviú.
-Actualmente trabaja en radio Intereconomía y hace una crónica política semanal en Europa Press
Muy precavidos, llamando al gobierno antes de que él se pusiera en contacto con ustedes...

Se consultaba al director de Informativos, que tenía sus propios criterios o que lo consultaba un poco más arriba. Los gobiernos ya previos a la transición empezaron a abrir un poco la mano. Eran muy accesibles. Se podía hablar con ellos a cualquier hora y ellos te determinaban si se podía o no decir alguna cosa.

¿De qué años exactamente me está hablando?

De 1968 ó 70, por ahí. Luego estuve durante un par de años haciéndole los resúmenes de prensa a Suárez y a partir de ahí hicimos un producto que se llamaba “Off the record”, un confidencial que sobrevivió buena parte de la Transición, donde dábamos noticias y análisis de la situación política del momento.

Medios públicos, hoy

Por supuesto la censura de aquel tiempo se ha acabado, pero ¿queda algún resquicio en los medios públicos?

Siempre existe esa sospecha de que el cargo es un cargo de responsabilidad y si no recibe consignas se supone que ya las tiene, que tiene una aguja de marear. No creo que en este momento existan normas como las que nosotros teníamos en su momento, pero sí que sabes lo que quiere el señorito correspondiente.

¿Ha censurado alguna vez a alguien?

No tengo recuerdo... Censurar creo que no, pero decir que creo que esto va a sentar mal, o no se suele hacer así... Hombre, eso no llega a hacerse necesario decirlo porque la gente con la que trabaja ya lo sabe de antemano. A mí me tocó poner en marcha las tertulias de RNE y de TVE, y las hicimos interesantes. En ese sentido no había ningún tipo de cortapisas. Nadie decía lo que se podía o no decir.

Hablando de tertulias, ¿se puede encontrar una buena y variada?

El tertuliano se ha convertido en un profesional específico y además bien pagado y a mí me parece que hay bastante mediocridad en muchos profesionales. En razón de lo que cobran debiera, muy a menudo, tener mucha mejor formación y, por lo menos, leer la actualidad y estar al cabo de la calle. Empezando por algunos de los directores de esas tertulias que no tienen ni puñetera idea ni el menos interés por aprender. Algunas de las más ilustrísimas coordinadoras de tertulia, las veo con una desinformación pavorosa.

Además de la polarización de los distintos medios, ¿no?

Se suele dar ahora una clarísima politización, los hay de un lado y de otro lado. No hay una persona que sea neutral que en unas ocasiones esté a favor del Gobierno y otras en contra. Sería lo más razonable. Pero como ya cada uno está etiquetado y en su propio nicho, parece que no pueden salir de lo que se espera de él. Ya tenemos al progubernamental y al antigubernamental por sistema, lo que me parece lamentable.

¿Aporta algo periodísticamente?

La pelea que se está produciendo ahora mismo entre la SER y la COPE, no le está beneficiando en absoluto a la profesión. Tenemos apóstoles mediáticos con micrófono que empiezan a evangelizar a las seis de la mañana. Y tienen unos terminales que parerece que están adoctrinando al personal todo el día, como si el personal no tuviera suficientes argumentos para razonar por sí mismo.

Tertulias en auge

¿Puede ser éste el principio de la decadencia de las tertulias? ¿Se puede entender como una saturación?

Están teniendo una etapa de un florecimiento extraordinario, y ha hecho unos informadores especializados, pero insisto en que deberían tener una formación y un criterio mucho más sólidos. Lo echo de menos en la tertulia, género que, por otra parte, me encanta, me parece interesantísimo y de extraordinaria utilidad.

¿Por qué se llama a esta gente, desinformada, para participar en las tertulias?

Es una buena pregunta. Se ha ido consolidando una relación de tertulianos útiles para cualquier ocasión. A partir de ahí se echa mano de personas que se han ido haciendo un cierto nombre y parece que es imprescindible contar con ellos.

¿Cuánto cobra un tertuliano?

Me consta que en RNE eran 50.000 pesetas por día de participación en una tertulia, y en televisión creo que esto se dispara. No llega a las cifras de los famosos, pero me cuentan que algunos colegas cobran del orden de 3.000 euros al mes por asistir un par de días a la semana.

No está mal...

Es un oficio muy a tener en cuenta, sí.

Ha trabajado en radio, televisión y prensa escrita. ¿Se hace mejor periodismo en unos que en otros?

Me interesan más la radio y el periodismo escrito, que son los que hago a diario. Hubo una controversia hace años que iniciaba Jun Luis Cebrián, que sostenía que la iniciativa la mantenía la prensa escrita y los demás chupaban rueda de ella. Yo creo que la prensa escrita es verdad que es un valor que queda permanente, mientras los otros, en la radio utilizamos un periodismo más fácil, porque no te obliga al ejercicio físico de escribirlo, releerlo y corregirlo. Hablas y se lo lleva el viento. Cada medio tiene sus características, pero yo me quedo con la escrita y la radiofónica, que son el “novamás” de la comunicación. Y últimamente la prensa digital me parece que tiene un futuro brillantísimo, que desde luego no desmerece en absoluto a ninguna de las otras dos.

¿Qué papel cree que va a representar en el periodismo?

Yo consulto permanentemente la actualidad que dan los diario en la red. El Mundo, Diario crítico, Diario directo, Periodista Digital, Libertad Digital... Lo que pasa es que se ve que tienen una cierta tendencia, o juegan a un determinado juego, y a algunos lo que se les puede reprochar es si están al día o no lo están, y si están inclinados a un lado o radicalmente al otro, que eso sí que se nota y mucho. El periódico de Federico Jiménez Lozanitos pues es como él mismo, absolutamente inclinado... ni siquiera al Partido Popular, sino hacia Federico Jiménez Lozanitos, que es gran teólogo de sí mismo.

Sin embargo, en muchos ámbitos aún se nos discrimina. Por ejemplo, en el Congreso se niegan a acreditar a los medios digitales.

La realidad siempre tarda un poco en imponerse. Ahí estamos en el discurso de Suárez, de hacer real lo que es una realidad que está en la calle, ¿no? Efectivamente, siempre se ha tardado un poco en que se le dé oficialmente la importancia que algo tiene, cuando en la calle está ya en boca de todo el mundo. Todavía es minoritario y empieza a tener peso e influencia en determinados medios, y se irá consolidando más. La utilidad que puede tener que abras una determinada pantalla y te ponga al día de lo que pasa sin esperar ni siquiera a Radio5, no tiene precio.

Periodista económico

¿Es cierto que el periodista económico es el más presionado por las empresas sobre las que escribe?

No, hay mucho tópico. Yo llevo en Intereconomía siete años y he estado en gabinetes como el de Farmaindustria e Iberia. Es verdad que las empresas tienen interés en dar y ocultar unas informaciones que les favorece, es obvio. Lo que una determinada empresa quiere y querría ver escrito en letra impresa, muy a menudo no lo consigue, y viceversa.

¿Qué se logra con estos grandes regalos y viajes que se ofrecen a los periodistas económicos?

Esa es la fama que tienen los periodistas económicos, o algunos. Había una fama de que siempre los grandes regalos navideños llegaban a las redacciones de Economía. A mí me consta que en alguna sección de Economía se visitaba la redacción de Economía para ver qué cestas de Navidad habían recibido ese año.

Por algo sería.

Y era cierto, claro. Pero ahora, o se ha cambiado la filosofía o se ha cambiado un poco la forma de ver las cosas. Los periodistas económicos siempre recibían vinos, cinturones, mientras que el periodista de información política recibía agendas. Es posible que algo quede todavía, pero se ha reducido mucho la diferencia.

Algunos medios en Estados Unidos tienen prohibido a sus trabajadores aceptar regalos de más de 20 dólares.

El actual Gobierno lo impone también en su proyecto de Ley del Gobierno del Buen Gobierno, también se establece eso, que van a estar prohibidos los regalos a partir de una cantidad que debe de estar por ahí, por los 20 ó 30 euros.

Urdaci y su libro

¿Le ha dado tiempo a echarle un ojo al libro de Urdaci?

Sí, lo he leído entero, sí. Me menciona a mí.

Sí, creo que es el único al que no pone a caldo...

(risas) Urdaci trabajó conmigo, yo era su jefe, y nunca he tenido mala impresión de él. Era un profesional presentable, y hacía un trabajo razonable. Pero las circunstancias en ocasiones hacen que alguien llegue a unos niveles de incompetencia... Aunque no sé si es el caso de Urdaci. Yo creo que ha ejercido bastante bien el oficio.

Otra cosa es que yo creo que se ha equivocado al escribir ese libro. Me parece que lo ha planteado como una especie de venganza personal, de defensa a ultranza de lo que él hizo y dijo y estableció. Se ha situado en el centro del escenario y todo gira en torno a él y me parece que ahí ya naufraga.

Como dice, que las primeras resistencias y críticas al terrorismo desde televisión se hicieron en su época, me parece de aurora boreal. Pero ¿qué está pensando este señor? ¿qué la televisión nació con él? Yo creo que patina.

Y luego aprovecha algún capítulo para sus guerras particulares con Javier Tussell, por ejemplo. Le dedica todo un capítulo. Por cierto, Tussell está convaleciente de una grave enfermedad. Convierte el libro en una trinchera, lo que es una cosa absurda.

Hay un gazapo que me parece fastuoso, que es cuando relata toda la historia de Letizia y revela que ella adoptó la decisión de escribir un diario personal y privado a partir de la primera noche que durmió en la Zarzuela. Me parece que es un disparate tal divulgar una noticia de esa naturaleza que ya descalifica el libro entero.

Letizia hará lo que le venga en gana, pero el decir que está escribiendo unas memorias, en un país donde acaban de robar el domicilio del ministro de Asuntos Exteriores, me parece incluso de un riesgo personal exagerado. ¿Alguien se imagina que mañana vemos las memorias de doña Leticia en La Zarzuela? Me parece absolutamente alucinante que un personaje pueda relatar ese tipo de cosas.
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