CONGRESO DE LOS DIPUTADOS / La propuesta de Estatuto de Cataluña llega al Hemiciclo
Los dioses caen por la tarde cuando Zapatero termina de hablar
Por Jordi Jaumà
Jueves, 6 de octubre 2005
Llego a la redacción de
Periodista Digital y mis nuevos jefes, me dicen: "
Venga que estás acreditado en el Congreso de los Diputados, tira pallá" y servidor que se sabe muy bien mandao ha cogido el metro (nada de lujos) y allí se ha presentado. Una vez en el Hemiciclo y tras acreditarme sin problemas ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, he empezado a intentar ubicarme. Lo primero de lo que me he enterado es que ya he llegado tarde a mi primera cita. Empezamos bien.
Se presentaba la propuesta de reforma del Estatuto Catalán.
Así que he estado paseando por allí, sobre coloridas alfombras y muebles estilo Imperio (no se si eran Imperio pero queda muy bien decirlo), con mi cara de pardillo, hasta que he dado con la sala de prensa. Ya saben, preguntando se llega a Roma. Allí he conocido a mi primera interlocutora:
Esther, que se ha presentado como la chica para todo del área de prensa, aunque yo creo que realmente es la mente en la sombra de todo el tinglado periodistil. Gentilmente,
Esther, me ha explicado los rudimentos de cómo funciona tan magna institución. Me ha dado cuatro papeles y me ha soltado con la tribu parlamentaria.
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EFE
Ernest Benach y Manuel Marín, sujetando un lápiz óptico con el texto, tras registrar el nuevo proyecto de Estatut. |
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Como no tengo criterio, he empezado a preguntar por aquí, por allá y por acullá. Con tan mala suerte que todos los compañeros a los que preguntaba me decían: "
No, si yo solo he venido hoy, no tengo ni idea". Al final me he acercado a uno de los muchos cubículos que hay en la tumultuosa sala de prensa. Era el de
Servimedia y en él había tres amables periodistas que han tenido a bien darme mis primeras lecciones parlamentarias, a saber:
1.- Búscate la vida macho
2.- Esto te va a costar por lo menos un café (que gustoso pagaré).
Si, gustoso se lo pagaré a las tres en la flamante cafetería de Congreso, donde no se puede fumar a menos que vayas detrás de las plantas. Hay que ver lo rápido que se aprenden estas cosas. Adyacente a la cafetería se encuentra uno de los restaurantes. No he llegado a ver los precios, aunque he visto que había menú
light, donde se especificaban las calorías de cada plato. Está bien que los señores diputados cuiden la línea, así se podrán enfrentar mejor a su oposición y al reto informático que les ha impuesto el presidente
Marín y con el que, según me cuenta
Juan de
Servimedia, algunos tienen verdaderos problemas de adaptación.
Por los pasillos no he visto a
Crispación.
Crispación debe ser una señora que se reserva para salir en los medios, por que la verdad allí estaba todo muy tranquilo. Entonces he empezado a preguntar por la
tele del pasillo. Mi jefe me había dicho "
pregunta por la tele del pasillo". Total que como algo había leído sobre el tema, he empezado a preguntar. NI IDEA. Dos bedeles a los que les pregunté no sabían nada. Otra periodista acababa de llegar de vacaciones y tampoco y el tercero me ha dicho: "
No, si han instalado una televisión plana en el pasillo y seguimos viéndolo desde allí". Con lo cual,
me he quedado como estaba.
En conclusión. Ambiente cordial y relajado en mi primer día. Aunque el hemiciclo estaba vacío, los plumillas no paraban. Los cámaras, como
José de
TV3, llevan desde la siete y media de la mañana plantados en la puerta y además de aburridos, tienen que esperar hasta las tres para hacer la conexión del telediario.
Los dioses caen por la tarde
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EFE
El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, este miércoles en el Palacio de la Moncloa momentos antes de su reunión |
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He vuelto a llegar tarde, de esta me echan. Fijo. Me he perdido todo el mogollón entre
Zapatero,
Rajoy,
Llamazares y todos los demás. Al final he llegado cuando hablaba esa señora tan educada que es nuestra vicepresidenta y justo en el momento en que entraba en el hemiciclo una gran bronca me ha dejao
pasmao.
La verdad es que no me lo esperaba. El salón de plenos donde se reúnen los diputados, el que usted y yo vemos por la
tele, es mucho más pequeño de lo que uno se imagina y llama la atención el continuo murmullo provocado por las conversaciones, llamadas y cuchicheos que mantienen los diputados entre sí. Uno se lleva la impresión de que allí no escucha ni dios.
Cuando la vice termina de hablar es como si hubiera sonado la alarma de incendio. En tropel, uno detrás de otro, el ochenta por ciento de los diputados y diputadas salen al pasillo a comentar la jugada. Bueno, al pasillo los que no fuman, los que fuman al patio. Eso si , por lo que he visto,
Zaplana,
Rajoy y
Acebes se han quedado un rato en sus escaños, mientras una diputada del PP, un tanto vehemente, y de cuyo nombre no puedo acordarme le decía al ministro
Caldera que era un mentiroso, algo que ha modificado a regañadientes cuando el presidente
Marín se lo ha pedido un tanto mosqueado.
He aguantado un rato, pero la verdad, me moría de ganas por saber dónde estaban todos estos señores y señoras mientras hablaba
Labordeta. Así que he salido al patio a que me diera el aire y ha venido a sentarse junto a mi
Jorge Moragas, diputado del PP, quien cordialmente me ha estado explicando como funcionaba el tema de los plenos y como
todos se piran cuando Zapatero termina de hablar.
Luego he conocido a
Marga, del gabinete de prensa del Grupo Popular.
Marga ha sido mi auténtica cicerone, que si la M-30, ese pasillo semicircular que se encuentra tras los escaños, que si el Salón de los Pasos Perdidos, donde se negocia. En fin, un encanto, sobretodo cuando le ha contado a este novel corresponsal que la crispación se dejaba para los medios y para los plenos. Algo me barruntaba yo, pero desde luego no me imaginaba que unos señores que se ponen de vuelta y media continuamente, luego charlen como si tal cosa. O sea un montaje mediático para que usted y yo nos lo creamos. Por cierto, me ha explicado lo de la tele, pero ya lo contaré otro día.
Allí estábamos,
Marga y servidor hablando, mientras
Rajoy rodeado por diez o quince compañeros hacia sus declaraciones
off the record, que es lo que realmente tiene valor para los medios. Aquí cada uno tiene su objetivo.
Ana, una almeriense de
Telecinco andaba detrás del ministro
Alonso para preguntarle sobre el reportaje de Melilla que pusieron ayer, allí se quedó. Espero que haya conseguido sus declaraciones después de la interpelación al ministro.
María Jesús de la revista
Tiempo también me ha dado algunas pautas, se ve que hay buen rollito entre la peña de la prensa, lo cual siempre es de agradecer.
Ahora me toca asentarme, espero que en unos días todo esto me parezca más normal. Precisamente me contaba
María Jesús que una vez hizo un reportaje sobre un diputado catalán que llegaba por primera vez al congreso y andaba como yo. Más perdido que un cangrejo en un guateque.
Esto es un mundo por descubrir.
Respecto a mí. He perdido la virginidad (la parlamentaria, se entiende).
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