
¿Por fea? Más bien por humillación pública. Kellie McGee vivía acomplejada con su físico y el Reality Show de la cadena estadounidense ABC "Extreme Makeover" le prometió convertirla en una princesa a través de la cirugía estética. Sus hermanas y ex marido fueron entrevistados por el programa despreciando la apariencia de la concursante, lo que quedaría muy bien televisivamente pensando en comparar esos comentarios con los que harían, en positivo, tras la cirugía. Pero surgió un imprevisto...
Ahora Kellie está muerta, y su hermana, Deleese Williams, alega que los productores del programa sometieron a su hermana a una terrible humillación por medio de insultos a su aspecto físico, estimulando a McGee a cometer el suicidio.
Según informa su hermana, un psicólogo y diversos médicos dijeron a su hermana que necesitaba nada menos que "un lifting en los ojos, cirugía en las orejas, un implante de barbilla y silicona en los pechos, además de una cirugía dental para romper y recolocar su mandíbula para que la transformación diera buenos resultados".
Kellie estaba emocionada con la vida que le esperaba tras convertirse en toda una belleza, pero horas antes de la cirugía dental todos sus sueños se esfumaron. Cancelaban su participación en el programa porque el tiempo de recuperación de la cirugía no encajaría en el cronograma del programa.
Su hermana Deleese cuenta que Kellie volvió a su casa, en Texas, destrozada. Cuatro meses después se suicidó. Ahora Deleese Williams ha procesado a la ABC y su empresa colaboradora, The Walt Disney Co., por ruptura de contrato, imposición deliberada de estrés emocional y negligencia.
La ABC, que alega que todos los participantes saben que pueden ser excluidos del proceso, hizo llegar sus condolencias a la familia de McGee por su muerte.