Miguel Pato (Periodista Digital)-. Desde la mañana de este lunes, el periodista, locutor y escritor reposa en le cementerio de Pozuelo de Alarcón. Entre muchas de las frases antológicas de Juan Antonio estaba la de “perderemos todas las batallas menos la última”. A él no le fue dada esa oportunidad, “un infarto traicionero” le privó de la última batalla.
En una anodina madrugada de octubre, la radio se llenó de palabras de apoyo, de homenaje, de recuerdo al que durante más de diez años condujo a cientos de miles de oyentes “a través de los 32 rumbos posibles de La Rosa de los Vientos”.

La Rosa se tiñó de negro, de luto, en una noche en la que se recibieron más de siete mil correos electrónicos, centenares de llamadas a la emisora y se recordó la voz insustituible de Juan Antonio Cebrián.
Bruño Cardeñosa asumió con valor y sin pestañear la dura tarea de conducir la primera Rosa sin Juan Antonio. Fue un programa en el que los recuerdos de todo el equipo y los oyentes se sucedían en antena. Muchos destacaban que cómo era posible haber llorado y sentir como propia la muerte de una persona que no conocían.
Pero es que muchos de los amigos de la Rosa empezaron a escuchar a Cebri en los tiempos del “batallón de castigo” de Turno de Noche. Eso son muchos años, muchas noches y muchas historias.
Escuche el programa homenaje a Juan Antonio Cebrián.
Juan se ha ido para forjar la leyenda. Morir a los 41 años, de repente, después de haberlo conseguido todo empezando desde el piso de abajo del bajo sólo él lo podía haber hecho. Juan es así. Se ha ido por el rumbo 33, su ha ido siendo uno de los buenos, se ha ido siendo uno de los nuestros.