Periodismo

Losantos no deja títere con cabeza en su nuevo libro

08.10.06 | 11:48. Archivado en Gobierno, Radio, COPE, Personajes, Periodistas, Política, Prensa papel, El Mundo

Miguel Pato (Periodista Digital)-. Es Federico en estado puro. El genio de la COPE ha sido con la pluma tan fiel a si mismo, como lo es cada amanecer, cuando irrumpe como una fiera por los micrófonos de la COPE. En su honor hay que admitir que no se corta un pelo. Anunció hace unos días que lo contaría “todo” y por lo que hemos leído, cuenta bastante. «De la noche a la mañana», su libro, que estará en los escaparates este martes y del que El Mundo adelantó este domingo varios fragmentos, será el best-seller de la temporada.

Los primeros fragmentos del libro de Jiménez Losantos salen a la luz, el mismo día en que Pedrojota Ramírez, su amigo, socio y "compañero de viaje", revela en su periódico alguna de las conversaciones que tuvo con Garzón en la etapa en que El Mundo publicaba a diario asuntos vinculados al GAL. Asuntos que el juez investigaba.

Lo publicado, como es obvio, tiene cualquier intención, menos la de apoyar al juez, ahora que se le vincula en demasía con el Gobierno a cambio de favores políticos por defender la aventura negociadora en la que se ha embarcado Zapatero.

Por otra parte, es importante subrayar que el lanzamiento del libro, este martes 10 octubre, coincidirá con la presentación del canal de televisión de Libertad Digital, que cuenta con media docena de licencias concedidas por la Comunidad de Madrid, la Comunidad de Valencia y otros.

Y es que la casualidad en prensa rara vez es fruto del azar. Entre los fragmentos destados del libro de Jiménez Losantos se encuentra uno en el que se trata abiertamente lo que sucedió las 72 horas posteriores a la masacre del 11-M. Federico afirma, una vez más, ahora por escrito y en formato libro que

Hoy sabemos con toda seguridad que lo que nos contaron sobre los presuntos autores del 11-M era mentira. No sabemos qué fue exactamente lo que pasó, pero sí que la manipulación del «factor islámico» por el PSOE y Polanco, o viceversa, convirtió el mazazo psicológico sufrido por la izquierda en un auténtico golpe mediático infligido a la derecha.

11-M LA MANIPULACIÓN DEL FACTOR ISLÁMICO

En ese momento del relato, con el juez Baltasar Garzón azuzando las brasas de la justicia para derribar la tesis de El Mundo, el locutor estrella de la COPE habla de la “manipulación vergonzosa” por parte de Zapatero del sumario de 11-M. Para el autor el terrorismo islámico tuvo un carácter secundario en el 11-M por la existencia de confidentes o pequeños delincuentes «moritos».

Losantos apostilla demoledor que

Si los pseudoislamistas fueron la coreografía, el guión y ejecución sólo pudo corresponder a las dos fuerzas con capacidad para acometer esa masacre: la ETA o los servicios secretos españoles. O una combinación de ambos.
(…)
Para los izquierdistas, tras el susto terrible de una masacre etarra que los hubiera hundido electoralmente, se trataba de actuar a toda prisa, para darle la vuelta a la situación.

En la manipulación a la que acude Losantos para ratificar su tesis y sus temores, el locutor escribe que ahora que “sabemos que todo lo que nos dijeron era falso, de cabo a rabo, de principio a fin” defiende que alguien tuvo la habilidad suficiente para hacer “girar a la opinión pública”.

11 millones de personas acabaron respaldando los supuestos argumentos de los presuntos asesinos contra el Gobierno legítimo de la nación, llegando al extremo de justificar a los verdugos por la sangre derramada de las víctimas.

AQUELLOS MARAVILLOS MONTAJES

En su larga carta dominical, que titula con maestría "El festín de Blatasar" y acompaña de una cita de Heinrich Heine, el siempre hábil Pedrojota se apoya, otra vez, en su amigo Losantos para tratar de consolidar la línea de investigación y las tesis conspirativas que desde El Mundo mantienen desde hace meses las mejores plumas del rotativo.

Con el amplio coro de afirmaciones sobre la implicación de ETA en el 11-M y las ganas de ocultarlo por parte del PSOE emitidas una vez más Losantos, Pedrojota lanza una nueva ofensiva contra el frente abierto esta semana.

Garzón sólo piensa en sí mismo y se muestra (Pedrojota) casi herido por aquella vez que le brindó todo su apoyo al magistrado cuando se setía amenazado muy seriamente por el felipismo. La conversación entre el director de El Mundo y Baltasar Garzón reza que

Pocos minutos antes de la medianoche del martes 7 de febrero de 1995 llamé por teléfono al juez Garzón a su domicilio para mostrarle mi solidaridad frente al infundio que, según acababa de escuchar por la radio, publicaría al día siguiente uno de los dos diarios que con más entusiasmo han aplaudido ahora sus desmanes procesales.

- Mira, Baltasar, tú sabes que cuando nos ha parecido mal algo que has hecho lo hemos publicado y ahí están las peripecias de estos últimos años, pero cuando se recurre a cosas de este tipo...

- La presión es tremenda. Hay momentos en que me dan ganas de dejarlo todo...

- No, eso no puedes hacerlo.

- Pues ya ves, de momento ya han metido a mi familia. Y preparan no sé qué historias de putas y de droga...

- Que sepas que te vamos a apoyar a tope porque lo que está en juego es que en España la Justicia sea igual para todos...

- Van a decir que voy violando prostitutas, que consumo cocaína y que me he reunido en secreto contigo y con el PP...

- Pero es imposible demostrar lo que no ha existido...

- Eso no importa. Pedro J., están desesperados. Son capaces de matar si hace falta. Tengo razones para temer por mi vida.

A tenor de lo que al poco tiempo pasó y que tuvo que padecer el propio Pedrojota, este añade que

Si hubiera imaginado la que me iban a montar a mí un par de años después, probablemente la burla despectiva ante tan patético relato no se habría abierto camino junto al escalofrío que producía pensar que si los agentes de Corcuera y Vera habían intentado endosarle lo de las putas, tal vez también estuvieran, en efecto, preparando el darle matarile.

Pero ahora la realidad con este juez de Audiencia Nacional es bien distinta. Ahora se enfrenta de cara a aquello que defiende El Mundo y que él quiere desacreditar a toda costa. Por eso Pedrojota subraya las palabras del presidente del Poder Judicial, Francisco Hernando, cuando el jueves comentó que

Un juez con la entidad y la experiencia de Garzón difícilmente podría sentirse intimidado por la gavilla de críticas periodísticas que ha disonado estos días del coro de las generalizadas con que la mayoría de los medios ha acogido su montaje contra los tres honrados policías que osaron intentar advertir al nuevo ministro del Interior de la falsificación de su informe.

LA GUERRA DE MEDIOS EN MONCLOA Y LA BOFETADA DE AZNAR

La última etapa del filipismo y la primera legislatura de Aznar estuvieron jalonadas de una serie de cruentos combates a través de las ondas y de los rotativos. Jiménez Losantos vivió aquella época en la que la corrupción era ya sangrante en un PSOE adocenado en el poder desde los micrófonos de la COPE.

Estaba en la COPE porque la primera gran batalla estaba perdida. El propio Federico, Luis Herrero y Antonio Herrero se refugiaron en la cadena de la Conferencia Episcopal, con José María García a la cabeza, tras ser despedidos de Antena 3. Losantos califica aquella época como en la que defendían a Aznar “como única alternativa lógica al felipismo”.

Pero el Losantos que conocemos y que solivianta las mañanas de España ya apuntaba maneras entonces y no se vende ni a su mejor amigo. En su libro narra, ganada la ya la partida al PSOE, como desde COPE se le reprochaba a Aznar

Su olvido de las promesas de regeneración democrática en el caso de los papeles del CESID y la decapitación de Vidal-Quadras en el PP de Cataluña.

En el escenario de una cena en Moncloa con Aznar, Botella, el hijo mayor de éstos, Luis Herrero y Federico se produjo, tal vez a raíz de estas críticas, un duro rapapolvos del nuevo presidente a la actitud de Antonio Herrero del que, poco más, pedía su cabeza.

Lo de Antonio Herrero en La mañana» le resultaba «intolerable». Y una y otra vez, mientras cuidaba con eficacia sonámbula la combustión del habano, repetía la misma palabra: «Intolerable».

Una actitud, la de José María Aznar, que al actual dirigente de La Mañana le parecía desproporcionada. Para Losantos no se podía olvidar que fuera Antonio Herrero “la pieza clave” para poder realizar “una crítica implacable a la corrupción y al crimen de Estado del felipismo”.

Sin la radio, sin aquella radio madrugadora e implacable de Antonio, cada periódico por su lado y todos en bloque no hubieran alcanzado la eficacia galvanizadora en la derecha moderna y la disuasión moral en cierta izquierda antigua que dejó de apoyar al PSOE.

LA QUEMA PROFESIONAL DE ANTONIO

De aquella cena en la que Aznar se mostraba implacable, Federico reproduce un extracto de la conversación en la que su posición hacia Antonio Herrero parecía inamovible y profundamente crítica.

-¡Es que no se puede oír! ¡Éstos -y señalaba la escalera por la que se había ido su hijo; supusimos que el otro no-oyente era Ana Botella- es que ya no le oyen!

-Bueno, pues que no le oigan. Se supone que esto es una democracia, ¿no? Que pongan a Luis del Olmo, Radio Nacional o, como le dije a Carlos Aragonés el otro día, poned todos el hilo musical, que es lo que os va. Así os enteraréis de lo que pasa.

-Te digo que es que es intolerable. Lo del CESID (escuchas ilegales en una sede de Batasuna) es intolerable. Las cosas que ha dicho Antonio son intolerables.

-Las que diga la SER hay que tolerarlas, claro. Lo que diga Antonio, no. ¡Que tengas a los chapuzas del GAL a las órdenes de Eduardo Serra: eso sí es intolerable!

Llegados a ese punto de bloqueo, yo no quería ver, o simplemente no veía, qué sentido tenía la discusión y, por ende, la cena, hasta que Luis, que por haber nacido en un gobierno civil tiene una percepción olfativa y hasta adivinatoria de la política, lo puso de manifiesto con toda crudeza:

-Mira, Presidente, antes de seguir, que el malentendido no quede entre nosotros: antes me colgarán del palo mayor que traicionar a Antonio.

Pero el triste objeto de aquella cena, que seguro resultó indigesta para Losantos y Luis Herreo era no más que defenestrar a Antonio Herrero. Como así fue. De hecho fue una lucha de poder cuando el presidente les invitó a salvarse de aquella quema profesional a los dos comensales. Es decir, lo que Aznar les invitó y sugirió no hacer en aquel momento era causa común con el “condenado”.


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