Enrique de Diego (Periodista Digital)-. Tenemos una policía politizada que detiene militantes del PP por una agresión inventada. Una Policía en la que dos hombres que cobran para perseguir el delito se chivan a ETA (a gente que ha matado, entre casi mil inocentes, a compañeros suyos). Una Policía que oculta datos al juez Juan del Olmo, rescribiendo informes de los peritos.
Tenemos una policía politizada, en la que la obediencia al partido y el celo por velar por sus intereses prima sobre el servicio al interés general de los ciudadanos. Esto no puede seguir así. Deben rodar cabezas. Los que han trucado ese informe (y dicen, para cubrirle las espaldas, que no informaron al ministro) deben ser destituidos de inmediato.
Es un indignante insulto a la inteligencia que se tilde de borrador a un informe hecho y derecho y que en una nota presuntamente explicatoria, y estrictamente propagandística, se diga que se envió el informe completo sin las observaciones. Sin las observaciones el informe está manifiestamente incompleto y está objetivamente manipulado.
O que se aduzca como explicación que se trata de meras elucubraciones de los peritos, cuando son conjeturas que el juez debía conocer y tocaba a él evaluar. Porque no se trataba de cuestión menor. Esas conjeturas establecían, con un dato de conexión entre uno de los islamistas y un comando etarra, una relación conjetural entre ETA y el 11 M.
FISURAS EN LA “CONSPIRANOIA”
Merece todo el elogio el vicedirector de El Mundo, Casimiro García-Abadillo que, amén de dar una gran exclusiva periodística, ha prestado un servicio a la democracia, al Estado de Derecho y a la libertad de expresión.
García-Abadillo no ha asumido nunca, ni tan siquiera ha coqueteado con la teoría conspiracional, contra la que este episodio, del que deberían depurarse responsabilidades penales, es una inhabilitación, desde el punto de vista lógico, como luego explicaré.
Por de pronto, he coincidido siempre con García Abadillo, desde mi humildad, en dos grandes cuestiones:
1.- ETA pudo estar muy probablemente en y tras el 11 M:
a) El robo del coche en el callejón donde Suárez Trashorras tiene un garaje no puede ser casualidad, sobre todo si se tienen en cuenta las declaraciones previas de Lavandera al agente Campillo que sitúan a Suárez Trashorras interesado en ser proveedor de explosivos de ETA e incluso en conseguir la técnica para hacer bombas con teléfonos móviles;
b) El que ETA intentara atentar en las navidades anteriores en un tren con destino a la Estación de Chamartín y el que la banda terrorista estuviera en posesión de los conocimientos técnicos necesarios para armar bombas como las que se utilizaron en la masacre de Atocha;
c) La salida el mismo día, en paralelo, de las caravanas de explosivos de los islamistas y los etarras, sospechosa casualidad que no resuelve el hecho de que no estuvieran en contacto telefónica durante el recorrido;
d) El hecho notorio de que los islamistas no tenían preparación terrorista previa, ni parecían contar con conocimientos técnicos, por lo que, siendo su primer atentado, resulta lógico que buscaran y contaran con asesoramiento;
e) La consideración de que coincidían en una parte de los fines: provocar un cambio de gobierno y matar infieles (para los etarras, los españoles lo son).
2.- Los terroristas islamistas, autores materiales de la masacre, se suicidaron en Leganés.
INHABILITADA LA TEORÍA GAL
García Abadillo ha vuelto a afirmarlo hace pocos días. Sobre esa cuestión, no hay duda ninguna. Y ese hecho, en términos lógicos, inhabilita por completo la teoría conspiracional que establece como dogma la existencia de una conspiración de los cuerpos de seguridad –GAL 2- que utilizaron como mera pantalla a un grupo de musulmanes, confidentes y delincuentes comunes, a los que asesinaron antes de hacer explotar el piso de Leganés para borrar huellas.
De hecho, la tosca manipulación del documento de los peritos es, también en términos lógicos, un desmentido de la teoría conspiracional una de cuyas más curiosas tendencias es la idealización satanizadora de algún político y de ignotas gentes tan malvadísimas como listísimas que han sido capaces de no dejar huella alguna de su fechoría. Esa fatua idealización no casa con torpeza tan clamorosa.
El esclarecimiento y escarmiento judicial de la manipulación del documento de los peritos es deseable para poner coto a la rampante politización policial, a la que tan dado es Rubalcaba, máxime si se tiene en cuenta que la identificación, en términos políticos, de la hipótesis de ETA se confirma que los mandos policiales relacionan directamente con darle la razón al PP, y por ende se está dispuesto a eliminar cualquier referencia en un informe.
Si eso hacen, la conclusión es que no están dispuestos, bajo ningún concepto, a investigar cualquier pista que pudiera llevar a confirmar la participación de cualquier etarra. Eso no puede generar más que una abrumadora, y justificada, desconfianza hacia las fuerzas policiales y un grave daño a la democracia.
Domingo, 19 de febrero
Jaime Rodriguez
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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Casimiro López González
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Mercedes Guiot| Febrero 2012 | ||||||
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