(Eloy Sánchez/PERIODISTA DIGITAL).-¿Han oido alguna vez cómo se queja un presidente del gobierno cuando está agobiado? ¿No? Bien, no se lo pierdan. José Luís Rodríguez Zapatero que, como diría aquel "también es persona", expone en una esclarecedora y sincera expresión su desasosiego interior al ser preguntado por la piscina ilegal de Pedrojota Ramírez.

Y es que...no es fácil ser presidente del gobierno, no señores, no. La empresa gubernamental produce muchos quebraderos de cabeza a quien la sujeta. Aún más en temporada estival cuando las informaciones institucionales escasean y los periodistas tienen la ocasión perfecta para traer de nuevo a la mente esas comprometedoras preguntas que tanto pesar a los altos cargos produce. Es que hay decisiones, legales o no, que conllevan muchas angustias, sino miren el ejemplo de Zapatero que recoge hoy el diario digital Última hora.
Hasta por tres veces Rodríguez Zapatero respondió «¡Qué presión!» a la pregunta que le formuló ayer por la tarde el periodista de Diari de Balears Rafel Gallego sobre la piscina de Pedro J. Ramírez. «¿Qué le parece lo de la piscina, presidente?», le preguntó el periodista. Aquél resopló y dijo: «¡Qué presión, qué presión!», mientras observaba una piscina próxima. Cuando Gallego le dijo «esta piscina no, la de Pedro J.», Zapatero insistió: «¡Qué presión!», antes de desviar la conversación hacia otro lado.
Este diario se había dirigido al gabinete de Zapatero para manifestar su interés en conocer la opinión del presidente sobre la polémica que rodea la decisión del Ministerio de Medio Ambiente de privatizar parcialmente la piscina de Pedro J. Ramírez. Una asesora de Zapatero explicó la versión oficial de Moncloa. Según el Gobierno, la solución que se aplica en este caso «es impecable dede el punto de vista legal»; de todas maneras, advirtió, «estamos en un estado de derecho, y si alguien quiere acudir a los tribunales tiene todo el derecho de hacerlo». La misma funcionaria comentó que el Ejecutivo debe actuar según derecho y garantizar la seguridad de cualquier ciudadano, «tenga el nombre o el nivel económico que tenga».
Ya ven, no es fácil tener que hacer frente a resoluciones tan conflictivas como ésta y soportarla sin una extensa carga de estrés emocional. Y si me equivocase, y a ZP tampoco le hiciera sufrir tanto la medida tomada por su ministra de Medio Ambiente, cabrá la posibilidad de pensar que este presidente tampoco es tan inocente como el cervatillo con el que se le compara.
Y es que hay que ser maledicente, como apunta Juan Carlos Escudier en el confidencial.com para ver en este ensañamiento mediático maldad contra Pedro J. Ramírez o cualquier otro político.
Sin dudar ni por un momento del irrefutable argumento del periodista, algún malintencionado podría preguntar por qué ese ensañamiento contra él, por qué la turbamulta no ha dirigido también sus coacciones acuáticas contra otros adalides de la Constitución, especialmente si dirigen medios de comunicación o conducen programas de radio y defienden con parecido ardor al suyo la indisolubilidad de la patria común. Los maledicentes responderán que porque es el único que tiene una piscina en una propiedad pública, pero el motivo parece demasiado simple para ser real.
Cuesta poco imaginar la película de los hechos. Ramírez busca un merecido lugar de reposo estival y encuentra en Mallorca el refugio perfecto. Cuando se dispone a comprar la finca, hace ahora casi seis años, constata con sorpresa que la piscina que la acompaña no forma parte de la propiedad. Huelga decir que jamás se había enfrentado a contrariedad semejante en su corta experiencia inmobiliaria. Ni la modesta vivienda que había adquirido en Madrid a Juan Villalonga en pleno Paseo de la Castellana ni los humildes apartamentos de París y Londres le ocasionaron contratiempo alguno. Cualquier otro hubiera desistido, pero el periodista espera a que el Ministerio de Medio Ambiente, dirigido entonces por Jaume Matas, casualmente amigo y compañero de paddle, otorgue una concesión para el uso del espacio público ocupado por la alberca. La concesión llega en el momento oportuno. Sólo entonces adquiere la casa. Nos hallamos –como queda acreditado- ante un ciudadano ejemplar, que jamás usaría su posición y su cargo para conseguir un trato de favor de esta envergadura.

CUESTIÓN DE CONTACTOS
La verdad es que, y debo admitirlo, no creí nunca que se pudiera dar tanta importancia a un tema así hasta que he visto como muchos políticos han sido "mojados" por las aguas de este bello aljibe. Lo tuyo si que es arte Pedro J., si me van a "castigar" para ser justos con la ley, que sea yo el que decida la pena.
Yo entiendo, en el fondo y no de su piscina a Pedro J. Ramírez, si es cierto, como decía Schopenhaer, que la riqueza es como el agua salada; cuanto más se bebe más sed da, que a usted le suceda lo mismo con el uso de sus queridos contactos.
A Zapatero sólo cabe recordarle que siempre podrá ir a relajar esa tensión que debe de haberse acumulado en la bonita laguna natural del director de El Mundo. Si total, un buen baño, ¡quita todos los problemas!.
ENLACES
Cap. 1 / La piscina ilegal de Pedrojota
Paseando en coche oficial en busca de mansión en Mallorca
Cap. 2 / La piscina ilegal de Pedrojota
Cinco ministros de Zapatero se tiran a la piscina
Y cap. 4 / La piscina ilegal de Pedrojota
Desmentidos, manipulaciones y bajadas de pantalones
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