Periodismo

Carmen Cervera: De miss a baronesa

07.05.06 | 17:05. Archivado en Miscelánea

(PD).- En cierta ocasión confesó que nunca había planeado su vida, pero que “el destino estaba marcado y uno no puede evitarlo”, palabras dichas con toda la convicción del mundo porque creía a pies juntillas en el tarot. A la hora de tomar decisiones personales o sobre su pinacoteca, consultaba con los arcanos, que ella misma le interpretaba a su tercer marido, el ya fallecido Heinrich Thyssen-Bornemisza.

Cuenta Ana del Paso en el último número de la revista Epoca que el destino de Carmen Cervera -que tantas pasadas le ha jugado- estaba en convertirse en una de las mujeres más guapas y ricas delmundo, en casarse tres veces, en dar a luz a un niño y en hacerse con una pinacoteca de prestigio internacional.

Aunque su nombre completo es María del Carmen Rosario Soledad Cervera Fernández, también se la conoce como Carmen Cervera, Tita Cervera o baronesa Thyssen.

Ahora está enfrentada con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, por el plan de urbanismo que éste prepara en el Paseo del Prado. El plan incluye la tala de 40 árboles centenarios y el ensanche de la vía para vehículos justo a escasos metros de las salas de arte de la Fundación Thyssen. Tiene de aliada a Esperanza Aguirre, quien ya ha anunciado estar de parte de la baronesa.

Carmen Cervera amenaza con no dejar en España su colección privada y con atarse a unos de esos árboles centenarios cuando los bulldozers acechen las cercanías de su olimpo pictórico.

Acaba de cumplir 63 años, pero mucho tiempo atrás se puso el mundo por montera, cuando en 1961 se escapó de casa para presentarse al concurso de Miss Cataluña que le llevaría a quedar tercera en el de Miss Universo. Se presentó al concurso por una apuesta con sus amigas del colegio de Londres y porque regalaban un viaje a Hollywood. Su padre, perteneciente a la burguesía catalana, puso el grito en el cielo.

Su madre, María del Carmen, quien la rebautizó con el sobrenombre de Tita, la apoyó aunque se saliera de los cánones habituales de señorita educada en los mejores colegios de entonces (Liceo Francés, Sagrados Corazones, Estonac, Marymount y Escuela Americana), Londres y Lausana, con cinco idiomas, estudios de piano, arte dramático y decoración.

En realidad, su familia -entre la que se encontraba un abuelo con título de marqués de Valladolid (aunque no existe constatación oficial)- tenía otros planes para esta joven romántica.

Sin embargo, todo hay que decirlo, su biografía no es transparente porque poco se sabe de su vida familiar, de su infancia o de sus compañeras de clase .

Carmen, su madre, fue condescendiente con ella. Su padre, ingeniero industrial y pintor aficionado, le dio las primeras clases de arte. Cuando viajaba con su madre de Roma a Ginebra para visitar a su hermano, Guillermo, conoció en el avión a toda una estrella de cine: Lex Barker, el Tarzánmás guapo de Hollywood, con quien se casaría al poco tiempo.

Con Barker viajó por Europa y vivió la locura nocturna de París, Roma y Londres, al más puro estilo de la película La Dolce Vita, en la que había participado su marido.

Ella deslumbró a Hollywood por su belleza, y la meca del cine la obnubiló con estrellas como Dean Martin, RobertWagner o Frank Sinatra, amigos de Barker, quien la introdujo en un mundo de lujos, extravagancias y todo vale, muy lejano a la vida que cualquier mujer de su edad hubiera tenido en España.

Tita enviudó de Barker a los ocho años de matrimonio. Sus amigos la arroparon rápidamente, gracias, en parte, a la suculenta fortuna que heredó, y, en parte, por el glamour que despedía la hermosa y joven viuda. Galanes no le faltaron hasta que conoció al actor y productor de cine Espartaco Santoni.

Este venezolano con fama de vividor la convirtió en actriz de cine y le produjo cuatro películas, en las que trabajó con Peter Greaves o Lee van Cleef. Después de divorciarse de Santoni, hizo tres más.

DE RICA A POBRE, Y VUELTA
En apenas un año, pasó de una situación económica desahogada a casi la ruina por culpa de Espartaco Santoni. Carmen Cervera se hizo cargo de todas las facturas de su marido venezolano, aunque lo de esposo fue un fiasco: el abogado Luis Joaquín Garrigues le demostró que ese matrimonio no era válido porque el novio estaba casado ya.

Fue acusado por presunta estafa y falsificación de documento público y Carmen Cervera pagó un millón de pesetas de 1977 como fianza para que saliera de la cárcel.

La forzosa austeridad irrumpió en su vida y tuvo que prescindir de los lujos y las extravagancias. Se juró que nunca más vería la ruina desde tan cerca y que, en asuntos amorosos, no volvería a tropezar de nuevo en la misma piedra. Su vida dio un vuelco cuando conoció a uno de los hombres más ricos del mundo: el barón Hans Heinrich Thyssen o Heini, como le llamaba Carmen Cervera.

Según la que después se convirtiera en baronesa, fue el amor de su vida, y de él afirmó: “Le debo todo lo que sé y todo lo que tengo”. Le dio todo lo que ella había perdido (o tal vez nunca tuvo): glamour, cultura, posición social e, incluso, una estabilidad para su hijo, a quien el barón adoptó.

Cuando Hans Heinrich Thyssen y Carmen Cervera se conocieron en Cerdeña a principios de 1981, este aristócrata holandés de origen húngaro-alemán poseía la colección privada de pintura más importante del mundo, compuesta por 1.300 obras.

Tenía empresas de acero, cerveceras y ocho mansiones en España, Francia, Inglaterra, Suiza, Estados Unidos y Jamaica. El 16 de agosto de 1985, cinco años después de conocerse, se casaron.

El barón la instruyó en arte, la introdujo en el ambiente de las subastas, recorrieron el mundo y lucharon juntos para que la colección no se dispersase entre los herederos, como quería el primogénito Georg Thyssen.

Ella descubrió un mundo encantado y él, una España que le era desconocida. Con mayor frecuencia, los barones Thyssen viajaban a sus residencias de La Moraleja (Madrid), Marbella y Sant Feliú de Guíxols (Gerona).

Poco a poco, Carmen Cervera fue convenciendo a su marido de las ventajas de trasladar la ambicionada colección de Suiza a España, que pretendían Inglaterra, Alemania, Francia y Japón.

El Estado negoció en 1988 con los Thyssen la permanencia en nuestro país durante 10 años de 775 cuadros y, en reconocimiento a su intermediación, el Rey le impuso la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y la de Carlos III. Además, recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes e ingresó en la Real Academia de las Bellas Artes de Cádiz.

Su hijo, Francisco de Borja Guillermo, a sus 25 años, heredó del barón 166 millones de pesetas de entonces y 30 cuadros, entre ellos un goya. El barón murió a los 81 años y dejó una fortuna de 3.000 millones de euros. La baronesa cogió las riendas de la fundación, y sigue con sus inversiones artísticas e inmersa en su mundo de mansiones, lujo y arte. Sus vaivenes económicos son historia.

SU VIDA EN FECHAS
1943. Nace en Barcelona.
1961. Elegida Miss España y Miss Europa.
1965. Se casa con LexBarker, ‘Tarzán’.
1975. Se casa con Espartaco Santoni.
1975. Debuta como actriz en Hollywood y participa en cuatro películas.
1985. Se casa con el barón Thyssen.
1986. Es elegida Lady España.
1988. Inicia negociaciones con el Gobierno español para que la colección Thyssen venga a España.


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