Susana Mendoza (Periodista Digital).- El escritor vasco Bernardo Atxaga ha escrito un artículo para el periódico estadounidense The New York Times en el que llama a los etarras “jóvenes idealistas” y describe los comienzos de la banda como los de un grupo de soñadores antifranquistas que simplemente comenzaron a matar.
Bernardo Atxaga es un pseudónimo para Joseba Iraza Garmendia, guipuzcoano, poeta y escritor; Atxaga se ha destacada por escribir únicamente en euskera, lengua en la que ha escrito su novela más famosa, Obabakoak. Con ocasión del reciente alto el fuego de ETA, el literato ha escrito un artículo para el diario The New York Times titulado "La Primavera vasca", el original en español y luego traducido al inglés, en el que a pesar de mantener una apariencia de tibieza, el autor define a la banda terrorista en sus comienzos como unos “jóvenes idealistas” que en un principio
Sólo se pavoneaban y la ‘resistencia activa’ se reducía a unos graffitis y a quemar unas cuantas banderas españolas. Pero cuando Xavier Etxebarría de 23 años disparó y mató a un oficial de la Guardia Civil, horas más tarde una patrulla de la Guardia Civil acabó con la vida del ‘joven militante’.
Atxaga comenta cómo tras la muerte del “joven militante”, que se convirtió en el primer mártir de la causa etarra, Euskadi comenzó a llenarse de carteles con su fotografía y de clamores de venganza por parte de sus correligionarios. Sólo en esta parte es en la que el escritor utiliza el calificativo ‘terrorista’ al referirse a que:
Ahora nuestra atención está fijada en los atentados brutales perpetrados a finales de los 80; como los del Hipercor en el que murieron 21 personas o el de las barracas de los Guardias Civiles en Zaragoza en el que murieron 11 personas, entre ellas cinco niñas.
El escritor alude a que la imagen de soñadores que pudieran tener los terroristas vascos en sus comienzos se fue diluyendo a medida que cometían más atentados a lo largo de los años; pero lo que es significativo de su artículo es que en ningún momento condena abiertamente a esta organización, no llama terroristas a sus miembros e incluso habla de una de las posturas reconciliadoras en la que se pide hacer monumentos conmemorativos a los caídos de ambas partes.
La pregunta aquí es ante todo, si The New York Times está dispuesto a tratar el tema del terrorismo en el País Vasco y el reciente alto el fuego, es por qué no presta voz a las políticos que puedan dar su punto de vista, los involucrados en una y otra parte, y sobre todo a las víctimas que son las que más tienen que decir.
Pero no hay que olvidar que The New York Times eludió el término de terroristas al hablar sobre los etarras, utilizando nombres como “guerrilleros” o “separatistas vascos”, pero en ninguna línea de todo lo publicado por el periódico estadounidense acerca de la banda terrorista, aparece el término que más se ajusta a ellos.
Lunes, 13 de febrero
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