Una vez tuve una profesora que me hizo saber que era posible descubrir cosas que nos gustasen hasta límites insospechados. Me enseñó a saber encontrar lo que nos guste de cada nuevo descubrimiento. Me enseñó cosas sobre la vida y sobre los comportamientos y abrió mi mente hacia nuevos mundos y posibilidades que se escapaban de lo puramente comercial que domina mentes andantes.
He tenido arduas discusiones con mis amigos acerca del hecho de que yo sea una fanática de los sonidos. Si voy al baño de un restaurante y hay algo nuevo, un objeto o un material que me llame la atención, muchas veces, cuando nadie mira, no puedo evitar tocarlo, con la uña y después golpearlo suavemente con el nudillo. Ese nuevo sonido será para mi el descubrimiento de un nuevo objeto o un nuevo material. Luego, cada vez que lo escuche, lo identificaré.
Defiendo el sentido del oído a capa y espada. El oído nunca duerme. Tiene una percepción de 360º.Es el primer sentido en nacer y el último en morir. Nos acompaña siempre como un fiel aliado, nos mantiene alerta y nos ayuda a mantener el equilibrio.Antes de nacer, oímos desde el vientre de nuestra madre, lo que quiera que ella nos balbuceé... y después de la vida, cuando el letargo nos lleva, aún estando en coma, oímos a la gente que nos quiere hablarnos al lado de la cama en que reposamos. Los procesos cognitivos del ser humano, hacen que reconozcamos y asociemos olores, sabores, texturas, imágenes y sonidos pero auditivamente, pocos han desarrollado al máximo esa capacidad de relación. Sin embargo todos somos capaces de saber cuando se golpea una madera y cuando un metal. La capacidad de asociación se aprecia sobre todo en el espectro musical. Está claro que escuchando un tema musical de Roy Orbison llamado "Pretty Woman" a muchos se les vendrá a la cabeza Julia Roberts, a otros, Richard Gere y a otros una noche de pasión y lujuria con alguien a quien amaron en algún momento de sus vidas. La música es capaz de transformarnos emocionalmente. De alegrarnos un día, o de jodérnoslo. De activarnos por la mañana o de relajarnos al atardecer. Nos lleva y nos hace viajar. Nos recuerda situaciones o nos provoca dejavùs. Puede que lo que a uno le encante al otro le repugne, sin embargo en el fondo ambos encontrarán una huella común. Es una droga que estimula los sentidos y altera las percepciones.
Os invito a entrar en el mundo de sensaciones que lleva consigo la música; a encontrar la semántica implícita en cada melodía; a buscar el sentido de los ritmos; a asociar sensaciones, emociones y sonidos; a moveros al compás de esas sensaciones y sobre todo a obtener resultados de vuestros ritmos interiores. Os invito a reir y a llorar. Y sobre todo os invito a SENTIR. Esos son los resultados.
Iron Man. Versión de The Cardigans de la original de Black Sabbath.
Antes de continuar con mis teorías sobre los resultados, me gustaría compartir con vosotros el siguiente tema llamado "Los Ritmos de Paula", incluído en el cd de Músicas Minúsculas patrocinado por el programa de M80 Radio, "No somos Nadie". Es un claro ejemplo de la relación existente entre la vida y el sonido, que utiliza el ritmo del cuerpo como base musical.
Los instrumentos son muy simples. Un carrillón y una guitarra se turnan la melodía principal mientras que la base está compuesta por los latidos de Paula captados con una ecografía cuando estaba aún en el vientre de su madre. ¡A lo largo de la canción incluso podréis escuchar a Paula! Por supuesto, fue la ganadora del primer festival de MM 2006. Espero que os transmita algo.
Ahí va! Se la dedico a Javier Menut por aguantarme:
El sonido es vida. Sin sonido no hay vida. Hasta los sordos oyen. El sonido al igual que la vida da sentido a los sentidos. Son sensaciones. Son percepciones. Los sordos sienten y oyen, pero de una manera diferente al resto de los mortales que disfrutamos del privilegio del oído. Ellos oyen por dentro. Nosotros oímos un pequeño porcentaje de nuestro interior, pero el sonido ambiental producido por las vibraciones del aire es la que ocupa mayoritariamente nuestro sentido.
En esta mi primera entrada en el blog, perderé la virginidad. En esta mi primera entrada en el blog, las vergüenzas de mi mente viajarán a través del aire para llegar hasta el ciberpapel. En esta primera entrada, los sonidos de mi oído se trasladarán al ciberespacio que no es más que un mundo paralelo al real en donde refugiarse cuando llueve y en donde las relaciones se hacen impersonales y los sonidos se confunden con los roces eléctricos. En esta primera entrada solo escribo siete líneas que me sirvan para hacer de ésta, mi primera entrada.
Judith Abella nació un caluroso San Lorenzo del 85 en la ciudad amurallada: Lugo. Con 12 años descubrió su afición a la radio y a la música por influencias familiares. Toca la guitarra y ha cantado en un coro de música Gospel como soprano. Es Técnico Superior en Sonido por la Escuela de Imagen y Sonido de A Coruña. Ha trabajado en Radio (como técnico y productora), sonorización de conciertos y rodaje de documentales y cortometrajes como técnico de sonido directo y posproducción sonora.
Actualmente reside en A Coruña y estudia periodismo en la facultad de Ciencias de la Comunicación en Santiago de Compostela.