Lujuria en una voz
27.12.07 @ 11:08:07. Archivado en Reflexiones
Psyche. Nouvelle Vague Band
La lujuria es como la muerte. Algo difícil de definir. No sé si me provoca pudor, miedo o satisfacción. En ocasiones pasa desapercibida ante los ojos de la gente pero está en los cuerpos y en las mentes. Las sexólogas dicen que el sexo se encuentra en el cerebro. Debe de estar apoyado al lado de la lujuria, que lleva a la pasión y al desenfreno.
La lujuria está relacionada con el deseo carnal o con el vicio…pero nunca con el amor. Si el amor estuviera relacionado con la lujuria seguramente estaría considerado como algo pecaminoso. ¿Por qué la lujuria es negra y el amor es blanco?
Me cuesta entender el sistema de valores sobre los que mi círculo está asentado. Parece como si los conceptos tallados en piedra sobre las tablas de las mentes cristianas no dejaran paso a un amplio diccionario de sinónimos donde poder hallar aquel que convirtiera lo malo en menos malo y algo bueno en algo peor.
Todo esto viene a mi cabeza después de haber visto la película biográfica de Edith Piaf. Una pequeña persona frágil de cuerpo pero muy fuerte de mente. Asentada sobre los valores de la corrupción, el vicio y la lujuria. Educada en ambientes de burdeles que aparecen en pantalla color oscuro, teñidos de lencerías rojas y pequeños atisbos de sexo que ocupan frames contados del papel fílmico. Y de ellos…aflora una voz de fuerte carácter y gran personalidad, abandonada de madre y padre a su suerte y solamente querida y educada por una puta; alabada y bendecida por su público aunque se cagara en la puta madre que los parió…ellos aplaudían esos insultos…porque era Edith Piaf. Ella era un nombre, una fama, un icono, una voz…que murió por vivir y disfrutar. Que se chutaba morfina hasta caerse de culo, pero seguía cantando. La lujuria de esta mujer era el canto. Y convirtió los aires de aquel prostíbulo de su infancia en canciones de gran éxito.
Siempre hay que dar cabida a la imaginación del director y pensar en la exageración que puede hacer de la realidad. Pero también cabe pensar que el mismo director no haya querido caer en la frivolidad y se haya comedido. En cualquier caso el sabor de boca de la película sabe a lujuria y a rebeldía, a aires de grandeza y melancolía; a vivir su vida. Entonces, la lujuria cambia de color, la lujuria ha pasado a ser blanca; ayuda a respirar y pone una nota de color a las cosas; vierte un cubo de agua fresca sobre la arena y ayuda a respirar dentro del corsé ortopédico de la vida cuyos lazos son los valores… siempre relativos.
Hoy me ha cambiado el concepto de lujuria.
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El trabajo de Marion Cotillard me dejó sin palabras. Maravillosa.
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Judith Abella
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