Lágrimas de luz
08.02.07 @ 01:30:28. Archivado en Reflexiones
Eran las 10.35 de la mañana y tras haber recogido todos los utensilios que quedaban en el cuarto, Judith decidió escribir a su madre:

Querida mamá. Hoy ha dejado de llover después de una semana seguida. Los del cambio climático nos están friendo a reportajes sobre los efectos catastróficos, pero yo no me creo tales despropósitos que crean alarma social. Lo único que sé es que es la primera vez que se filtra la luz por tu ventana desde que te marchaste. Parece como si el sol te hubiese guardado luto y decidiera no salir hasta recuperarse del mal trago.
Hemos guardado algunas de tus cosas y nos hemos deshecho de otras pero…sin embargo hay cosas de las que no consigo deshacerme. ¿Te acuerdas de aquellos ambientadores de propaganda que guardabas en el cajón de la mesita? Los he tirado a la basura, y la mesita está en otro cuarto. Pero la habitación sigue oliendo a ellos. Y huele como a tus manos cuando buscabas algo en ese cajón y se quedaba impregnado en ellas el dichoso olor bochornoso.
Hemos decidido pintar la pared de otro color, y ahora que veo como incide la luz de la mañana en ella creo que un tono que refuerce esa claridad le iría muy bien. Espero que no te importe, pero es que aunque en su momento te dije que aquel salmón me gustaba…no fui del todo sincera. Lo siento.
Desde que te has ido la casa está muy fría. Yo no me acuerdo de poner la calefacción y cuando llego de noche esto está como un témpano y el frío junto al silencio hacen que tu ausencia aumente cada vez más. Cuando sonaba tu despertador a las 7:30 de la mañana te odiaba, yo y todo el vecindario. No por la hora mamá, sino porque el estruendo que hacía tu despertador podía causar migrañas prematuras a cualquiera. Luego el secador, la radio, los tacones y finalmente las llaves y la puerta. Eras como un tremendo amplificador que magnificaba todo sonido a su paso ya que el “shh” del spray de tu perfume, se sentía desde la cama. Ahora no estás y sólo hay silencio.
Desde tu ventana veo las plantas de la vecina que me recuerdan que debo regar las nuestras, porque también lo olvidaré. Con las manos llenas de olor a ambientador y la pañueleta azul en la cabeza recuerdo cuando me señalabas el esqueje que había que cortar para que la planta siguiera su crecimiento. Mamá, olvidaste decirme cual era mi esqueje a cortar para seguir creciendo yo, o por lo menos deberías haberte quedado para seguir regándome.
La habitación está vacía. No hay movimiento. Pero es como si siguieras aquí. Vuelve a haber luz y el silencio, el frío y el olor a ambientador hacen notar tu presencia. Trataré de volver a ventilar la habitación para eliminar ese frío, ese silencio y esa quietud, pero al abrir un ápice tu ventana, los recuerdos se resisten a salir. Se encierran en el cuarto y se ciernen sobre mí.
Ya no puedo entrar en tu cuarto mamá porque no hay nada y lo hay todo. Porque el olor a ambientador se ha impregnado en las paredes y no me deja respirar; el frío me crea un nudo en la garganta; el silencio ensordece mis oídos; y la luz me ciega los ojos. Y lloro. Lloro por el reflejo de la claridad. Lo único que se me ocurre es cerrar la ventana de nuevo y dejar que ese cuarto lo ocupen los recuerdos.
Dejo la carta en la habitación para que vengas cuando quieras a leerla. Porque sé que aunque ya no estés más en este cuarto, hay una parte de ti que se ha quedado en él.
Hasta pronto.
Al terminar la carta. La dobló y la metió en una caja de madera junto a los ambientadores y el esqueje de aquella planta y salió de la habitación.
Comentarios:
podería decir que te entendo e cantas cousas máis, pero por sorte non podo nin imaxinar o que debe supor algo asi, que se pode dicir, cando non se pode dicir nada, só que unha aperta moi forte e que, da forma que se poida, unhas veces con máis gañas, outras con menos, hai que ir cara diante!
bicos, judith
No queda más remedio que compartir, a muy pequeña escala (que otra cosa sería ofender con hipocresía), y asegurar que mañana va a salir el sol, para que no vaya a olvidarse nadie...
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Judith Abella
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