Recuerdos siderales
28.01.07 @ 20:34:01. Archivado en Sobre el autor, Reflexiones
Una vez tuve una profesora que me hizo saber que era posible descubrir cosas que nos gustasen hasta límites insospechados. Me enseñó a saber encontrar lo que nos guste de cada nuevo descubrimiento. Me enseñó cosas sobre la vida y sobre los comportamientos y abrió mi mente hacia nuevos mundos y posibilidades que se escapaban de lo puramente comercial que domina mentes andantes.
Recuerdo aquella clase en la que en un abrir y cerrar de ojos, estiró una alfombra de esas de los "moros" que son tan horteras en el suelo. Se frotó las manos intensamente tras el esfuerzo y para sacudir el polvo que había dejado la alfombra en ellas y nos invitó a tirarnos. Y...nos tiramos. Ella nos daba instrucciones para que colocásemos las piernas en el asiento de la paleta (yo le llamo paleta a aquellos especie de silla-pupitre, dos en uno, que raras veces existían para zurdos) y estirásemos la espalda y los brazos en el suelo de la alfombra. Algunos se reían y se negaban, por ese afán "chulito" a la par que vergonzoso, que nos otorga la época adolescente, y el resto acatábamos las órdenes de la pelirroja a la expectativa de lo que pudiera dar de sí un aula de música.
Apagó las luces y le dio al play. Ahí comenzó todo. Cuando fui capaz de despojarme de ese gusanillo nervioso que me azotaba el cuerpo y de relajarme, noté como la sangre de mis piernas regresaba al punto de bombeo y entonces todos mis nervios se ahogaron en un suspiro. No recuerdo que canción era, pero nos mantuvo en esa extraña posición durante más de cinco minutos que para mi se hicieron eternos. Fueron horas de viaje que me hicieron reflexionar. Cada uno estaba pensando en sus cosas. Yo, en las mías...no pude evitar llorar. Aquella música puramente instrumental, lenta y maravillosa que no tenía nada que ver con nada que antes hubiera escuchado, me había transportado. Era mi primera vez.
Se encendió la luz y noté el reflectante del alógeno luchar contra el cristal de mis gafas por ahogar a mi pupila en un brillo, pero mis ojos estaban mojados y el brillo y el cambio de luz se vieron mitigados por una especie de mancha borrosa.
La pelirroja nos preguntó qué habíamos sentido. Y yo no pude contestar. De hecho, quienes contestaron, tenían un discurso muy aprendido sobre psicología adolescente y se pusieron a despotricar sobre paisajes idílicos. Sonó el timbre y me fui.
"Vossa" de Hora Muerta. Grupo gallego con ritmos originales, algunos extra...vagantes pero todos extra...ordinarios.Esta canción es la única en gallego del disco debut que se llama como ellos. Espero que os guste.
Comentarios:
Primero y ante todo, bienvenida a las bitácoras de Periodista digital.
Verdaderamente es un placer hallar gente con un estilo de escritura tan bello. Tus palabras transmiten fielmente tus sentimientos.
Felicidades por el blog.
Saludos.
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Judith Abella
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