La responsabilidad del menor de edad y de otros
22.07.09 @ 13:47:25. Archivado en Actualidad
Desde que surgió el test psicológico se han tenido en cuenta dos factores fundamentales para determinar el grado de madurez mental del sujeto, a saber: la edad mental y la edad cronológica. Es decir, no a todos los individuos se les puede clasificar en lo que respecta a madurez, inteligencia, etc. en función de su auténtica edad, la que se refiere al tiempo de existencia; sino que hay que tener cuenta comparativamente el progreso individual de de cada uno en particular.
Y esta madurez, esta inteligencia, esta capacidad para controlarse, es la que sirve para que el individuo se relacione con su entorno, para que asuma la responsabilidad de sus actos. En definitiva, para valorar la responsabilidad penal del sujeto, pues ésta viene determinada por la malicia y la libertad de obrar de quien comete un acto merecedor de reproche penal. El problema se produce cuando se pretende fijar la medida de malicia y libertad para obrar en función exclusiva de la edad cronológica del posible enjuiciado.
Porque, como hemos dicho al principio, la edad mental y la cronológica no coinciden siempre. Un chico de doce años puede tener mucha más malicia que uno de dieciocho, de modo que al aplicarle a uno el derecho penal y al otro no, estamos cometiendo una contradicción palpable a los principios fundamentales de este derecho, y que exigen en todo momento valorar la malicia de quien comete un acto punible.
En suma, lo procedente sería dejar en manos de los jueces, debidamente asesorados por los correspondientes peritos, la responsabilidad que compete a cada enjuiciado por un acto de los que se incluyen en la legislación penal, no establecer barreras de edad que no son, como demuestran los hechos, efectivas ni para restablecer la justicia ni para prevenir el delito. Nuestro menores en edad cronológica pero mayores en edad mental saben perfectamente que pueden violar o asesinar sin consecuencias y como, además, son físicamente “mayores” para cometer esos actos, nada les podrá impedir continuar haciéndolos. Sólo la supresión de la barrera de edad para la responsabilidad penal, no simplemente la disminución, sería eficaz. De unas barreras que, ciertamente, “protegen” (lo entrecomillo porque pienso que más que “proteger” inducen al delito) a algunos “menores de edad” pero victimizan a otros, especialmente niñas, que sí son auténticamente menores de edad porque carecen de la malicia suficiente para darse cuenta de la maldad de sus verdugos a fin de no caer en sus viles engaños.
No obstante, no todo el mal está en esos “menores” ni en los mayores de edad que incurren en delitos tan brutales contra la mujer. Una parte del problema, no toda, está en la educación, pero no en la que los padres dan a los hijos, ni tampoco en la que se les puede proporcionar en una escuela en donde el profesor es una víctima más de esos “menores”, sino que el problema real está en el entorno.
El otro día leí aquí en estas mismas páginas de Periodista Digital las opiniones de una señora que decía algo que me hizo pensar.
Decía esta señora, de cuyo nombre en este momento no me acuerdo, que lo que le sorprendía de tales jóvenes es que cuando le contestaban a su pregunta de por qué habían cometido estos delitos tan monstruosos, le manifestaban que sólo era un juego, que la chica también disfrutaba...
Y, bueno, no es que yo crea que fueran sinceros al hacer esa afirmación, más bien pienso que lo que pretendían era exculparse, más que otra cosa. Sin embargo, sí que es cierto que corren por Internet numerosas películas porno en las que la mujer disfruta de las relaciones sadomasoquistas, en donde es violada brutalmente, golpeada, etc. Y se puede pensar, y no sólo los menores de edad pueden hacerlo, sino también los mayores, que la mujer goza con el hecho de ser violada y que el hombre verdaderamente viril se realiza como tal violando y maltratando a la mujer.
¿Y cómo pueden luchar contra esas absurdas creencias unos profesores desprestigiados, vilipendiados, maltratados por sus alumnos? ¿Y qué pueden hacer los padres si cualquier intento de corrección a sus hijos puede ser interpretado como maltrato y juzgado penalmente?
Sí, son responsables los menores.., pero también hay muchos otros responsables. Ojalá el clamor social contra estos hechos monstruosos sirva para descubrirlos y para ponerlos en el lugar que les corresponde.
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