La frustración de un gran personaje de novela: Hipólito
03.07.09 @ 19:00:20. Archivado en Televisión
Mis conocimientos literarios distan de ser muy extensos. Tan sólo soy, o he sido, más exactamente, un entusiasta lector de novelas. Por eso, seguramente, desconozco la escuela literaria en la que se han formado los guionistas de “Amar en tiempos revueltos”. Quizá algún amable lector de estas líneas pueda iluminarme. Yo, en principio, había pensado en la denominada “literatura del absurdo” a la que se adscriben humoristas tan geniales como Gila. Pero evidentemente no es así, en primer lugar porque los inefables guionistas más que hacer reír hacen llorar y porque, además, esta literatura humorística se construye siempre sobre una base lógica en la que surge un elemento inesperado, falsamente ligado a la primera. Aquí falla incluso la “base lógica”, todo es absurdo desde al principio hasta el fin y los desenlaces auténticamente demenciales.
Sin embargo, creo que no hace falta teorizar sobre esta cuestión, es suficiente con haber visto la segunda parte de “¿Quién mató a Hipólito Roldán?”. Un significativo ejemplo del estilo literario de estos guionistas.
En ella se desvela quién mató a Hipólito Roldán, que al parecer no se ha suicidado sino que ha sido su familia junto con sus camaradas de la Falange quienes han terminado con su vida. Y para hacerlo recurren a un sofisticado montaje. Es decir, le obligan -supongo- a preparar su suicidio escribiendo una carta en que manifiesta que nadie es culpable de su muerte, que pone fin a su vida por propia voluntad. Y además con una “puesta en escena” muy teatral en la que no falta el uniforme de falangista, etc. Y yo me pregunto: ¿cómo podrían obligar a Hipólito a que hiciera todo eso? Un hombre tan fuerte físicamente como él, que consigue dominar a un celador del psiquiátrico de aspecto impresionantemente atlético. No lo explican, al parecer lo consideran innecesario. Como tampoco explican para qué quieren esa carta de falso suicida si luego lo que van a decir es que el fallecimiento se ha originado cuando Hipólito limpiaba una pistola.
Por otra parte, ¿qué necesidad tenía la familia y los camaradas de recurrir a este procedimiento tan siniestro para eliminar a Hipólito? Todo estaba preparado para que se le practicara una lobotomía, y ellos pensaban, de acuerdo con lo que les había dicho el médico especializado en estas intervenciones, que dicho procedimiento quirúrgico eliminaría todos los recuerdos de Hipólito, es decir que dejaría de ser peligroso para su camaradas falangistas, pues son éstos los que, en colaboración con la familia, le asesinan. ¡Insólito! Porque si pensaban así, ¿para qué complicar las cosas con un asesinato? Después de la fuga de Hipólito, la lobotomía se hubiera revelado como algo que era necesario practicar urgentemente y así se hubiera hecho. El Dr. Maldonado poco o nada hubiera podido hacer para impedirlo tras el episodio de la fuga y que Hipólito le practicara electrochoque al sanitario. Con esto ya había quedado calificado como un loco peligroso y por tanto nada le hubiera evitado el sufrir tan brutal terapia .
Y si pese a todo a ello, los falangistas hubieran decidido asesinarle, ¿para qué implicar a la familia en ello? ¿Para qué obligar que sea el hijo el ejecutor del asesinato de su padre? ¿Para qué hacerlo en presencia de la esposa y con la hija cerca sabiendo que iban a matar a su padre? ¿Qué clase de morbo pretenden alimentar los guionistas? Porque sólo esa explicación tiene: que los guionistas pretendan estimular los sentimientos más morbosos de los televidentes. Ni más ni menos.
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