La oferta embalsada
24.11.07 @ 12:26:45. Archivado en Actualidad, Vivienda
Leyendo periódicos por la Red se me ha quedado una frase, la de “demanda embalsada”. Y es que aludiendo a ella, es decir, a la gente que no compra vivienda porque espera que bajen los precios algo más, es como pretenden convencernos de nuevo de que es posible una fuerte subida en el precio de la vivienda, ahora que no consiguen vender porque la gente ya empieza a ser consciente de la proximidad del estallido más o menos controlado de la burbuja inmobiliaria.
Pero también cabe mencionar una “oferta embalsada”. Es la oferta de los que quieren vender porque empiezan a vislumbrar el temporal que se avecina, pero no pueden hacerlo porque nadie les compra a los actuales precios. Y que cuando se cansen de esperar, se decidirán a vender a precio más bajo. De todas formas, se dirán, aún ganaremos dinero teniendo en cuenta el precio a que compramos. Y será cierto este razonamiento. Aunque sólo recurrirán a él cuando ya tengan la seguridad absoluta de que las ganancias no van a ser tan pingües como esperaban.
Por otra parte, quien quiera vender para cambiar de vivienda, no dudará en hacerlo ahora, que los precios están menos altos pues también para comprar su nueva vivienda lo estarán. Vamos, que no se producirá más que un trueque. Otra cosa será si se quiere vender para cambiar de inversión. Entonces se tendrá que tener en cuenta la tendencia a subir o bajar de los bienes objeto de la nueva inversión.
Pero el dinero es prudente, se mueve con lentitud, con cautela… Si todos los que quieren vender ahora lo expresaran rebajando los precios de sus ofertas la caída sería sino fulminante, sino en progresión geométrica, sí en progresión aritmética. Eso se pretende evitar arguyendo con muy escasa consistencia, y se logrará en la medida en que la gente crea en los milagros, porque milagro más que los de Lourdes sería que la vivienda subiera más o incluso se mantuviera mucho tiempo en los precios actuales. Y con esa perspectiva, la de que no van a subir y es muy probable que baje, ¿quién con un mínimo de sentido común puede comprar?
Comprometerse al pago de una hipoteca que en los mejores casos supone el 50 por ciento de los ingresos, o confiar el pago de la hipoteca a una hipotética vida en común de dos jóvenes que según las estadísticas se divorciarán antes de los siete años. ¿Quién seguirá pagando la hipoteca y quien disfrutará de la vivienda? Ya se sabe, ¿no?
Además, el precio de los intereses ya sube más que el pago de un alquiler. Y si la propiedad en vez aumentar su precio, disminuye, ¿dónde está el beneficio del comprador?
Es el contrato leonino de nuestros días. Todo el beneficio para el vendedor y para el prestamista, ninguno para el comprador.
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