Todos iguales… ante la ley
26.10.07 @ 23:19:59. Archivado en Actualidad
La verdad es que cuando se dice que en una democracia todos somos iguales hay que apostillar enseguida que sí, que iguales pero sólo ante la ley.
Y es que la igualdad sin apostillas no existe. Tan sólo es un ideal utópico, cada vez más utópico, que desde Platón o las primitivas comunidades cristianas hasta las teorías pretendidamente científicas de Marx y de Engels, ha sufrido, a lo largo de la historia de la humanidad, de innumerables vicisitudes.
Pues bien, que quede bien clarito, iguales sólo ante la ley.
Pero lo terrible no es constatar que ni siquiera eso es cierto. Y no porque la ley se doblegue ante el poder y el dinero, que se doblega; ni porque los poderosos dispongan de más medios para burlarla, que disponen… No, no es eso. Pues eso, auque lamentable, sería admisible por inevitable. La fuerza es la fuerza y quien la tiene la emplea más o menos ocultamente, con mayor o menor disimulo, pero la emplea.
Lo terrible es cuando desde la propia ley se dispone una desigualdad incomprensible a todas luces.
Porque yo comprendo que quien utiliza la violencia con quien es más débil que él, abusando de su superioridad física o psicológica, merezca mayor castigo, es decir se le adjudique una agravante en la responsabilidad penal que le concierne. Lo entiendo porque el delito se efectúa sin riesgo para el que lo comete, con impunidad. Y por eso se debe aplicar una mayor severidad penal.
También que la intención del sujeto del delito pueda modificar el peso de la ley, es decir, no actuará la ley igual cuando el agresor esté tratando de vindicar una ofensa grave que realmente se le ha inferido que cuando la agresión es gratuita.
E igualmente entiendo muchas otras circunstancia modificativas de la responsabilidad penal.
Lo que me resulta de todo punto imposible entender es la agravación de un delito por racismo.
Es decir, en ese caso de la joven ecuatoriana agredida ante las cámaras del metro parece ser que esta agravante sería decisiva para pasar esa indeleble frontera de delito a falta. Lo que quiere decir que por ser la víctima de otra nacionalidad, el individuo atacante podría ser condenado por un delito y no por una simple falta.
Vamos, que si en vez de a una ecuatoriana hubiera atacado a una joven española o a un anciano español, el agresor apenas sufriría de un estironcito de orejas.
En cambio, si el cobarde agresor de la niña ecuatoriana hubiera atacado a un negro de poderosos músculos, y se le hubiera aplicado la agravante de racismo, ahora podría estar encerrado en la enfermería de la cárcel.
Inaudito, además de legal, claro.
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Aparte de lo que dice, existe en mi opinión otro punto, el factor mediático, al señor ecuatoriano creo que lo machacaron en Madrid...como denuncio tarde y no hay video de lo ocurrido, no hay audiencia y entonces no existe.
Yo creo que debe haber esa igualdad menos a aquellos que manipulan medios masivos, esos habría que aplicarles ley ex profeso
Un saludo.
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