Los nuevos patriotas
16.10.07 @ 20:25:27. Archivado en Actualidad
Es una comparación muy socorrida la que asemeja nuestra vida con un más o menos largo viaje en tren. Cómodamente arrellanados en una mullida butaca o menos cómodamente acurrucados en dura banqueta, según nuestras personales circunstancias. Pero independientemente de la confortabilidad de nuestro viaje, para todos tiene éste sorpresas, sucesos que hemos sido incapaces de prever y que nos causan el más profundo estupor.
Y el que comento hoy es uno de esos sucesos insólitos, extraños, kafkianos y en el que cualquier consideración lógica se reduce a una pavorosa nada.
Porque, la verdad, ni siquiera en tiempos pasados, cuando éramos “unidad de destino en lo universal”, cuando en el telediario se gritaba un estentóreo ¡Arriba España!... ni siquiera entonces, digo, tuve noticia de que alguno de nuestros dirigentes políticos arengara a los banqueros españoles apelando a su patriotismo y les pidiera con la más cautivadora de sus sonrisas, que pese al aumento de la morosidad, pese a la evidente proximidad del estallido de la burbuja inmobiliaria, pese a que la temida recesión se muestra amenazante, sigan concediendo préstamos hipotecarios a quienes muy probablemente no van a poder pagarlos. Y cuando el valor de los bienes hipotecados puede descender lo suficiente como para no poder compensar la morosidad mediante el embargo correspondiente.
Además, que el mismo dirigente de cautivadora sonrisa, que ha dicho por activa y por pasiva que nuestra economía va bien, que las turbulencias exteriores no van a afectarnos, haga esta desesperada llamada al patriotismo de los banqueros resulta contradictorio. ¿Si va bien, quiénes mejor lo estarán captando que los banqueros? Y en tal caso no sería necesario decirles que concedan préstamos, pues eso es lo que quieren ellos. Y si no es verdad que vaya tan bien, si la situación no es tan boyante, si el problema de la vivienda puede acabar frenando nuestra economía, originando paro en la construcción, uno de los sectores que más mano de obra inmigrante absorbe, entonces ¿cómo se puede pretender que los dueños del dinero, que sólo se mueven por la perspectiva del beneficio, vayan a arriesgar sus capitales?
Claro que nadie va a hacer caso de estas recomendaciones, cosa que ya debe saber el mismo que las hace. Se harán, pues, para complacer a quienes ya deben de estar bastante desesperados. Y hacerlo no con medidas efectivas, que aumenten la disponibilidad fiduciaria de los que piden las hipotecas, sino con palabras y sonrisas.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/121854
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
autor
Contacto








