La sabiduría de los jueces
08.09.07 @ 10:35:08. Archivado en Actualidad
Nunca como en el tiempo presente han afrontado los jueces tantos retos a su leal saber y entender. Tampoco jamás se han visto sometidos a una crítica tan feroz por parte de los medios de comunicación y de los ciudadanos.
Según parece en eso consiste la democracia, en poner en duda a veces sin verdadero motivo las instituciones más necesarias para el buen funcionamiento social, como, en el caso que nos ocupa, la de la justicia y en la que son pilares fundamentales los jueces.
Sin embargo, un análisis más ponderado, menos apasionado, más prudente nos dice que en muchas sentencias injustas los verdaderos culpables no son los jueces sino la legislación vigente. Pero no sólo esto, sino determinadas circunstancias sociales.
Hago esta reflexión a tenor de una sentencia polémica que se ha dado recientemente. Y es que un juez ha fallado en contra de lo generalmente admitido, que sea la mujer y los hijos quienes se queden con la vivienda familiar. El motivo que aduce el juez para adjudicar la vivienda familiar al padre es que éste debe pagar la mitad de la hipoteca más una pensión alimenticia, lo que le deja en situación precaria para pagar otra vivienda para él.
Y, naturalmente, la polémica está servida. Ya se sabe que la justicia debe proteger a la parte más débil, en este caso los hijos, por tanto la vivienda debe ser para ellos y para el cónyuge que quede a su cuidado, generalmente la madre. Por otra parte, si la vivienda está hipotecada, si la adquirieron ambos cónyuges, lógicamente dicha hipoteca debe satisfacerse por partes iguales y tampoco puede ser objeto de duda que el cónyuge que se queda con los hijos debe recibir del otro cónyuge una ayuda proporcional para la manutención de los hijos.
Todo esto está muy claro y además así lo dice la ley. El juez tan sólo debe aplicar la ley, según piensan algunos, al parecer.
Pero puede suceder, y sólo es un ejemplo, lo siguiente:
Que el padre gane 1200 euros al mes. Que la madre gane 900. Que la hipoteca ascienda a 1.200 euros al mes. Que los alimentos para tres hijos se fijen en 400 euros al mes. Y con estas cifras resultará:
Que al padre le quedarán 1200 –(600+400)= 200; a la madre y a los hijos 900 –600+400= 700. Ahora bien, si se fija la pensión de alimentos en 400 euros cada cónyuge querrá decir esto que a esos 700 euros tendrá que detraer otros 400 euros que es lo que aporta ella, luego le quedarán 300 auros, 100 más que al marido y el disfrute de la casa a cambio del cuidado de los hijos.
Muy bien, creo que hemos llegado a una solución justa podrá decirse el juez y quienes luego lean su sentencia.
Pero la cuestión está en saber cómo se las arreglará ese padre con 200 euros al mes y sin casa.
Eso será lo que deberá resolver el juez, de lo contrario puede ser que su sentencia no se cumpla nunca, que ese padre se suicide o deje su trabajo o…
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