Te respondo, Julio
03.07.07 @ 19:50:55. Archivado en Actualidad
En letra cursiva lo que dice Julio, en letra normal lo que le contesto.
Ahora, con más calma, respondo a César. Creo que estamos de acuerdo en lo principal, las diferencias son que el tiene una visión más optimista de la sociedad actual que yo y eso nos lleva a conclusiones distintas.
Yo creo más bien que tú tienes una visión optimista en cuanto a la capacidad moral de la Iglesia y yo muy pesimista al respecto. Porque, no nos engañemos, aquí la cuestión radica en quien imparte moral, si el Estado o la Iglesia. Pues uno de los dos ha de impartirla, ¿no crees? Eso de que sean los padres quienes lo hagan, tú sabes que no es más que dorar la bola, la bola que la Iglesia católica pretende que sigamos tragando todos los españoles.
Todo es relativo César, asesinar también. Los seres humanos lo que hemos hecho es darnos unas normas, llegar a acuerdos. Lo que pesa el kilo, no es más que una arbitrariedad. Nos hemos dado puntos de referencia en los que apoyarnos. Asesinar, robar,… hemos quedado en que no está bien. No creo que una sociedad que cuestiona todas las referencias que nos hemos dado sea una sociedad afortunada. Una sociedad sin referencias no puede avanzar y si las referencias no son las adecuadas, mal camino lleva. La fuerza bruta ya no se utiliza para imponer ideas, hemos ganado en sutileza. Pero en esta sociedad se pretende imponer ideas, incluso educar en ellas. Ya ves que estamos de acuerdo en no imponer ideas, la discrepancia viene por otros lados que no creo que se puedan calificar de retrógrados.
La moral sirve para vivir, es decir, enseña comportamientos útiles. Si se está de acuerdo con que el asesinato se permita, podemos pensar que también nosotros podemos ser asesinados. Cosa nada útil para nuestra vida. Por eso en cualquier código moral está proscrito el asesinato sin más. Lo mismo ocurre con robar o con no desear la mujer del prójimo. La fuerza bruta se sigue utilizando, pero con disimulo a fin de evitar que el oponente la emplee también. Ahora, si llegamos a la conclusión de que por muchos disimulos que empleemos, seremos descubiertos, entonces trataremos de razonar, encontrar lo justo. Cosa, naturalmente, difícil, imposible a veces. Ahora la lucha está entre la Iglesia católica y el Estado y según parece ya están llegando a acuerdos. Llegarán, sin duda, antes que nosotros, amigo Julio, nos pongamos de acuerdo. La Iglesia católica debe aceptar que ha perdido la fuerza que tuvo antaño y negociar. En lo que estoy de acuerdo contigo es que toda sociedad necesita de unas referencias, pero espero que tú también estés de acuerdo en que éstas no pueden ser impuestas, sino consensuadas entre todos los ciudadanos.
César, tomemos el diálogo como ejemplo, socialmente aceptado como un buen medio de solución de conflictos. ¿No crees que es de contornos nítidos?, donde acaba empieza la violencia o la indiferencia o lo que sea, pero claramente. Tomemos la honradez, o se es o no se es honrado. Además tu mismo lo dices “Y lo negro es negro y lo blanco es blanco”, nada más claro.
Es cierto que las referencias de las distintas sociedades han ido cambiando, de ahí la complejidad de juzgarlas con parámetros actuales. Es posible que dentro de 500 años nos traten como carniceros por causa del aborto. Sobre el maltrato de animales hemos tenido ya oportunidad de debatir, en cualquier caso me sigue pareciendo un acto de cinismo quejarse del maltrato animal y no mover un dedo contra el aborto. Los dos son males, único punto en común que tienen, pero primero es lo primero, segundo es lo primero y tercero es lo primero. Yo no se qué es lo que hacen ciertos beatos e hipócritas y tampoco me interesa, pero desde luego estoy de acuerdo contigo en que hay que mejorar la educación y las estructuras sociales y no sólo para luchar contra el aborto.
Pues no, precisamente el diálogo como medio de resolución de conflictos tiene los contornos muy difusos. ¿Cuántos crees tú que lo emplean con sinceridad? Casi siempre no es otra cosa más que demagogia, demagogia barata como vemos todos los días. Se miente una y otra vez como si una mentira mil veces repetida se convirtiera en una verdad. ¿Qué es la honradez, amigo Julio? Simplemente es honrado quien ha recibido honras, en la antigüedad éstas las daba el rey al vasallo quizás por prestarle gustoso a su mujer o por asesinar a algún enemigo del monarca. En la actualidad honrado es quien no tiene necesidad de dejar de serlo. Se puede ser honrado explotando a obreros, a la doméstica que nos sirve en casa. Basta con darles un poco más de lo que les den los otros menos honrados. Y hasta hay quien se cree muy honrado, y lo cree sinceramente, eso depende de lo laxa que uno tenga la conciencia. Fíjate, un católico por ejemplo que dé a la Iglesia el diezmo de sus beneficios será casi un santo, ¿no? Y si además defiende el que se encarcele a una desgraciada que aborte, entonces habrá llegado a la santidad total. Que importa que disfrute con ese repugnante espectáculo al que para vergüenza nuestra llamamos fiesta nacional. Y eso que la Iglesia ha condenado también semejantes diversiones, pero si en lo demás se comporta bien, pues córrase un tupido velo. Igual que si imponga un salario de hambre que obligue a la mujer a pensar en el aborto, si luego la condena cruelmente, entonces se salva.
Y claro que han cambiado las sociedades, ahora estamos más civilizados. No somos tan bestias como antes, es lógico, evolucionamos desde el feroz hombre primitivo.
Primero aclarar que lo relativo no es imposible, de hecho vivimos en un mundo relativo como confirma la teoría de Einstein. No olvidemos todas las implicaciones que tiene el principio de incertidumbre o de indeterminación que nos menciona la mecánica cuántica. Por tanto vivimos en un mundo en el que parece que Dios si ega a los dados con el universo. Vivimos en un mundo sin referencias de ningún tipo. Las referencias morales o son de carácter divino o son convenciones a las que las distintas sociedades han llegado. No hay otra. A partir de ahí, coloquialmente, podemos hablar de absoluto.
Después, César, repites lo que yo digo, que tenemos que tener certezas para defender a capa y espada. Yo sostengo que esas certezas se han perdido de ahí que crea que estamos en una sociedad decadente.¡
¡Claro que las referencias morales son convenciones! Y dejémonos de tonterías cuánticas y relativistas. Lo que desde luego no tiene la moral es origen divino, al menos para quienes no creemos en la existencia de Dios, que somos muchos. ¿Pero es que tiene algo de malo que sean convenciones? Convención es no robar porque no queremos que nos roben. Convención es querer un salario justo porque queremos vivir dignamente. Y si mi moral y la moral de muchos dice que no hay que matar sin causa justa es sencillamente porque no quiero que me maten sin causa justa (ya procuraré yo que no exista la causa). Mi moral dice que no hay que hacer daño a nadie porque no quiero que me hagan daño, y también porque a mí sensibilidad le molesta ver sufrir a nadie, y también, ea, porque no quiero que nadie sufra. Y en ello incluyo a los animales porque yo creo que los animales sufren como los humanos, digan lo digan algunos, y por tanto sólo cuando sea imprescindible admitiré ese sufrimiento. Y esa moral por “convenciones” el Estado tiene la obligación de enseñarla a sus ciudadanos. Porque la mayoría de los ciudadanos de este país tenemos Estado y no tenemos iglesias.
En suma, que considero imprescindible esa asignatura para educar al ciudadano, si bien será necesario, como tú dices también, aquilatar adecuadamente su contenido y que éste tenga el máximo carácter de universalidad posible.
Comentarios:
Citar la mecánica cuántica hablando de política no es un argumento probatorio, sino la evidencia de la incapacidad para encontrarlos.
La teoría de la relatividad de Einstein demuestra la validez de unas mismas leyes físicas -las del electromagnetismo- en cualquier sistema de referencia. Precisamente habla de la validez universal de unas mismas leyes, como antes Galileo había demostrado la validez universal de las leyes de la mecánica en los sistemas de referencia inerciales -relatividad clásica o galileiana-.
El principio de indeterminación habla de la imposibilidad de medir simultáneamente posición y velocidad de una partícula subatómica. Y sólo de eso.
La ciencia y sus leyes son lo que son, no un cajón del que sacar frases o metáforas que aporten un supuest...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


