El futuro de los jóvenes
01.06.07 @ 12:23:25. Archivado en Actualidad
Un artículo que leo hoy en Estrella digital
(http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=eco&fech=01/06/2007&name=cover_alquiler)
me ha hecho reflexionar sobre lo que titula
el presente post: El futuro de los jóvenes.
Y que no está, como siempre se ha creído, en adquirir una casa y en pasarse algunos años pagándola (ahora ya son treinta o cuarenta años), sino en alquilarla allá en donde más convenga, es decir, en el sitio en el que se tenga trabajo. Porque tampoco el puesto de trabajo es algo inamovible, como lo es prácticamente la vivienda en propiedad, sino algo temporal, muy temporal y supeditado a múltiples variaciones de la coyuntura económica. No es fácil en una sociedad tan plural establecer una política económica duradera. Salvo, claro está, la política de obtener el máximo beneficio en todo momento y lugar.
Y el joven asalariado debe imitar en esto al empresario, debe olvidar porque no le queda otro remedio, cualquier propósito de asentamiento y, con una visión globalizante y globalizadora, dirigirse al lugar en donde su salario le permita vivir mejor y ahorrar más. Porque eso sí, ahorrar es imprescindible. Aunque difícil, casi imposible, supongo, para un mileurista, pero imprescindible. Y esto porque no es probable, más bien es harto improbable, que ningún joven actual disfrute de una pensión de la Seguridad Social. Y porque además de no tener pensión tampoco se tendrá casa en donde vivir si se potencian, como seguro que se va a hacer, las políticas para primar el alquiler. Políticas, por cierto, que van a venir cuando ya sea de todo punto imposible comprar. O cuando comprar suponga una detracción del consumo insoportable para una economía en expansión.
En realidad, cuando se adquiere una vivienda financiándola mediante una hipoteca se ha de pagar una cuota mensual. Y en esta cuota se engloban dos cantidades, una la que corresponde a los intereses del préstamo y otra la que sirve para amortizar dicho préstamo. Pues bien, lo que se gasta en alquilar equivale a los intereses y la amortización, al ahorro. Un ahorro que hasta ahora se veía incrementado notablemente merced a la artificial subida del precio de la vivienda. Y que ahora, que la vivienda va a bajar con toda seguridad, se desinflará en cierta medida.
Entonces, el joven actual, que en vez de comprar alquile, debería dedicar esa parte de la amortización al ahorro en valores mobiliarios cuya venta futura le permita adquirir una vivienda para su vejez. Que, por cierto, podría ser menos cara ya que no necesitaría estar cerca de las zonas más fabriles, de las grandes ciudades en donde la vivienda es mucho más costosa.
Sin embargo, esta solución es poco viable. Ni siquiera aquellos que gocen de mejores salarios podrían permitirse consumir al ritmo que se hace en nuestra sociedad, pagar un alquiler y además ahorrar lo suficiente para asegurarse el futuro y la vivienda futura.
Lo único factible podría ser contratar algun tipo de seguro de pensiones en el que se le garantice también la vivienda. Si así fuera, ¿para qué necesitaría nadie comprar vivienda? Es decir, ésta pasaría a manos de las grandes multinacionales y los ciudadanos en general seríamos meros arrendatarios. Algo semejante a un comunismo mundial en el que el capital de los estados sería sustituido por el capital de las multinacionales.
Y la vivienda sería tan sólo la punta del iceberg, porque el capitalismo, como el comunismo, tienden a un mismo fin: la abolición de la propiedad privada. En definitiva, el pescado que se muerde la cola.
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por si gustas pasar a saludar. Ya sabes que es un placer leerte asi que me tendrás por aquí a menudo. Un beso y un abrazo muy fuertes.
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