Coherencia islamista, incoherencia católica
18.05.07 @ 13:20:49. Archivado en ´Religión
Les sugiero que lean el artículo cuyo link les pongo a continuación: http://www.estrelladigital.es/a1.asp?sec=mun&fech=18/05/2007&name=iran_bicis
¿Ya lo han leído? No les voy a decir que lean también lo que dijo el Papa a su llegada a Brasil con referencia a la castidad, ya que les supongo bien informados. Pues bien, a mí la actitud de los islamistas me parece coherente con una religión que si bien admite la poligamia, no permite la actividad sexual fuera del matrimonio, en especial a las mujeres, sí, pero tampoco a los varones. En cambio, lo del Papa, eso de pedir castidad sin más en un país tan tremendamente lujurioso como es Brasil me parece más absurdo que pedir peras al olmo.
Los musulmanes lo saben perfectamente, ¿cómo evitar que se desmande el poderoso instinto de procrear mientras las jóvenes iraníes lucen sus pomposos traseros sobre el leve asiento de la bicicleta? ¡Imposible! De todo punto imposible. Y es que, ¿hay algo más bello que una mujer paseando en bicicleta? El rítmico esfuerzo del pedaleo marca, una y otra vez, las prominentes nalgas y, a veces, el viento suave que proporciona la marcha levanta fugazmente las faldas descubriendo rosados o morenos tesoros. Que monta tanto, tanto monta lo rosado como lo moreno. Por eso ha sido necesario que los fabricantes de bicicletas hayan exprimido su capacidad de inventar para sacar al mercado esos ligeros vehículos en los que se ocultarán pudorosas, recatadas, las curvas inferiores, las más peligrosas e incitantes, a unos varones a los que difícilmente se podría contener si no fuera así.
Porque, ¿cómo es posible exigirle a un varón en lo más granado de su juventud castidad cuando la fruta prohibida se muestra tan apetitosamente y con tanta generosidad? Ni siquiera a un varón valetudinario. Por mí lo digo.
¿Se imaginan en una playa brasileña en la que los rayos solares inciden sobre la arena blanca y la carne femenina más bien obscura a los varones católicos ahuyentando las terribles tentaciones con ardientes oraciones, con encendidas jaculatorias? Algo así, por ejemplo:
¡Ah, Dios mío, líbrame de esta tremenda erección, impide, Tú que eres Todopoderoso, que mis ojos se posen una y otra vez, codiciosos, sobre aquella joven mulata de voluptuosas caderas, culito respingón y senos turgentes. O sobre aquella otra, cuyo ajustado tanga no contiene suficientemente la adorable vegetación del pubis. O…!
Pero quizás no sea esto suficiente, es probable que haya que recurrirse a procedimientos más expeditivos, aunque también más cruentos. Como los que empleaban aquellos santones que se retiraban a orar en el desierto y se veían tentados por los demonios que les mostraba para hacerles sufrir a bellísimas mujeres desnudas, las cuales además los incitaban con los más procaces gestos. Y entonces los santones, antes de caer en las carnales tentaciones, hacían que cayera humillado el enhiesto miembro viril atando en él pesadas piedras.
Un poco duro el procedimiento, ¿verdad? Mejor, mucho mejor, el de los musulmanes. Cada cosa lo que sea.
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