Charlando sobre Dios (Borja García y yo)
04.05.07 @ 20:26:28. Archivado en ´Religión
Querido César, como ya he comentado otras veces, Dios no es lógico. Si yo tratase de explicar las cosas que él ha hecho sería un ingenuo o un soberbio. No creo que ningún cristiano sepa quién estará en el Infierno. Uno sólo puede saber lo veraz que es con Dios y el esfuerzo que pone en amarle a él y a los demás. Así que, qué puedo decirte si ya el hecho de creer en Dios se sale de toda lógica, de toda regla de la ciencia. Luego lo demás me parece que viene rodado. Si se cree en Dios ¿por qué no ha de creerse lo que él dice?
Dios es lo que quieren que sea quienes creen en Él. Y éstos han hecho bien en crear a un dios con tantos misterios, así se puede “explicar” todo. En lo de que los creyentes son ingenuos o soberbios, estoy de acuerdo contigo. Y digo “son” porque tú no sé, pero los creyentes en general, por el simple hecho de serlo, sí tratan de explicar las cosas que Él ha hecho y de interpretar lo que ha dicho. Y se arrogan con ello una facultad de la que carecen, a mi juicio, evidentemente. Una veces para engañar a los demás, otras porque están profundamente engañados. Algunos cristianos sí dicen saber quienes irán al infierno, otros, más cautos, corren un tupido velo para que no les apedreen. También de acuerdo en que el hecho de creer en Dios se sale de toda lógica, de toda regla de la ciencia o simplemente de buen sentido. Nadie que tenga un mínimo sentido común puede creer tales patrañas. Ahora bien, efectivamente, puestos a creer, creamoslo todo, demos vacaciones, pues, al sentido común.
Yo creo que no habrá mucha gente en el Infierno, al menos comparado con los que encuentran o encontrarán a Dios. Creo que todo el que le busca, aún sin saberlo, (pues le puede llamar de otra forma: el bien, la solidaridad, la justicia, etc.) ese al final conoce a Dios y responde a su llamada.
Estupendo, en realidad todo el mundo es bueno, como solemos comprobar en nuestra vida diaria (permíteme que me ría). Casi todos buscan el bien, la solidaridad, la justicia… El infierno queda para unos pocos, que además probablemente estarán locos. Vamos, que en vez de centro psiquiátrico, infierno dantesco. Y digo yo: ¿no hay que estar loco de remate para creer en todas esas cosas? Ah, es que lo dijo Dios. Pero, ¿dónde lo dijo? ¿En unos libros que se pueden interpretar de un millón de maneras y volver a empezar la cuenta? Tan interpretables son que en un concilio, el de Trento, se prohibió a los particulares su interpretación y hasta la simple lectura de dichos libros.
Dios es pura sencillez y no hay que escudriñarse el cerebro para entenderlo. Pero también hay que ser humildes y sensatos para reconocer que nuestra mente y nuestro entendimiento no alcanza para nada a abarcar sus actuaciones. Él no abandona al hombre, aunque este no le conozca. Al contrario, le ha dado herramientas necesarias para saber y conocer el bien y el mal. El pecado del hombre hoy en día no es la no creencia, sino el no reconocer la moral natural del bien y del mal, permitiendo que ambos tengan la misma validez y reconocimiento. El hombre que entiende que el mal es tan legítimo como el bien es el que desbarata por completo la armonía de la convivencia humana.
¡Sencillísimo! Es lo que conviene decir para que no se asusten los simples, si éstos pensaran que Dios era demasiado complejo se echarían para atrás, se saldrían del rebaño a donde se les quiere meter. Y desgraciadamente se les mete. Pero, al mismo tiempo, hay que inculcarles a estos simples que la razón no sirve para nada, que es un instrumento de lujo con el que nos dotó la Naturaleza o más exactamente, el demonio. Les debe bastar con saber que Él no les abandonará, pero si en algún momento se observaran ostensibles pruebas en contrario de tal aserto, entonces… oh, misterio, sublime misterio. Los caminos de Dios son inescrutables.
Es verdad que hay locos, perturbados y gente malformada o maleducada que hacen mucho daño. Pero quiero decir que esas personas son muy pocas. Cuando hay un loco que hace daño, es porque el resto de cuerdos le han dejado. Cuando hay un enfermo mental que ha llegado a regir un país, es porque el resto de gente alrededor le han permitido. Y así todo lo que quieras. El mal que han hecho personas con la conciencia deformada, locos, perturbados... se ha debido a las personas 'normales' que teniendo la obligación de impedirlo, no lo han hecho.
Así que, sí, creo que nadie irá al Infierno si no sabía que hacía daño, y, por el contrario, sí que irán los que sabiendo del mal que producía esa situación no la han evitado, o la han favorecido directa o indirectamente. Y no me refiero a los creyentes solo, sino a todas aquellas personas que sabían, por estar bien formadas, qué era lo bueno y qué lo malo. Aquí quiero aclarar que la debilidad y el miedo pueden eximir al hombre de culpa. Pues por debilidad y miedo un hombre puede no hacer lo que debe. Ese hombre no puede ser culpable, al menos si intenta y se esfuerza en no serlo. Quiero decir que, hay que intentar evitar el mal a toda costa si está en nuestras manos. Eso normalmente se hace en tiempos de paz, cuando nos va bien, cuando todo aparenta normalidad y parece que el hombre no necesita a Dios. Entonces es el hombre sabio y sensato el que no se deja llevar por las apariencias y sigue una vida recta, honesta, cabal, intentando que no haya injusticia alguna e intentando hacer el bien posible.
Ya te comenté que sí, creo que se puede saber cuándo se hace el bien y cuándo el mal, sin que por ello haya que ser creyente. Esto es lógico por otra parte. La conciencia si se forma en una moral natural lógica sabe que es mucho mejor hacer el bien, entregarse a los demás, construir y convivir en paz, que no, hacer el mal, ser egoísta, destruir, violentar a los demás...
Qué sencillas son las cosas cuando se prescinde del uso de la razón. O cuando ésta se utiliza para adaptar la verdad a lo que conviene a determinados grupos. Los malos son pocos, pero si aquellos que pueden evitar el mal, no lo hacen, esos sí irán al infierno. Así se reclutan a los guerrilleros contra el Mal. Pero, ¿qué es el Mal? ¿Lo que interprete como tal el creyente de turno? Que para eso está en íntimo conciliábulo con Dios. ¡Qué sutil todo eso! Pero los que no somos creyentes, no sólo no creemos en Dios sino tampoco en el mal o el bien como conceptos absolutamente separados. Ni tampoco creemos demasiado en la bondad absoluta del hombre que lleva una vida recta y honesta. Porque muchas veces esa vida puede ser muy cómoda, depende de las circunstancias sociales. Eso de “hacer el bien posible” se presta a muchas injusticias. Sin embargo, estamos de acuerdo en que muchas personas no distinguen bien entre los bueno y lo malo. Y es que ese dios tan sencillo, como tú dices, creó a su imagen y semejanza, para mayor inri, a una humanidad muy compleja. ¿No crees que eso es ilógico? Perdón, se me olvidaba, ya sé, porque tú lo dices, que Dios no es lógico, que en Él toda incongruencia tiene su asiento, todo absurdo su mejor valedor.
El cristiano no busca respuestas, busca a Dios, encontrarse con él y ser uno con él. Al mismo tiempo sabe que ha de entregarse a los demás y no buscar su propia vida. Por ello, al menos en mi caso, no creo que pueda ayudarte a entender algo que yo aún no lo hago. Sólo puedo razonar hasta un punto, a partir del cual entra la dimensión de Dios, sus medidas no son nuestras medidas. Su amor es inconcebible e inconmensurable, por tanto puede parecer que al permitir el mal en el mundo es cruel, siendo todo lo contrario.
¡Oh, misterio! Eso sí, todo eso que tú afirmas en el párrafo precedente hay que creerlo porque sí, argumentar para demostrarlo es propio de personas razonables, no de creyentes. Aunque eso sí, muchas veces he oído decir que existe una explicación racional. La del padre que castiga al hijo para perfeccionarle. Otro absurdo tratándose de Dios que pudo hacer a sus hijos perfectos.
Ten en cuenta que creemos a un Dios que envió a su hijo al mundo y que permitió que lo torturaran y mataran, sin intervenir para salvarle de ese sufrimiento. Sin embargo el verdadero cristiano es el que ama sobre todas las cosas. ¿Comprensible? ¿Lógico? El amor no se comprende nunca, pues en general no responde a ningún parámetro lógico. El amor no ama al amable, al guapo, al alto, al rubio, al inteligente, al rico, al fuerte, al poderoso, no. El amor ama al que elige por otras causas que son ilógicas para el resto. Los ojos del corazón ven más allá de lo que ven nuestros ojos. Pues esa sería la explicación de Dios. Él está en el plano del amor infinito.
¡Qué colosal estupidez! Dios envió a su hijo… ¿acaso no somos todos hijos de Dios? Ah, es que este hijo es de una especie divina, más digno de amor del Padre Dios, y eso debe movernos a pensar que nos ama mucho a nosotros, aunque seamos de una especie inferior, puesto que Dios envía a su hijo divino para salvarnos. ¿Y nosotros estamos hechos a imagen y semejanza de Dios? ¿Se le ocurriría a alguno de nosotros en calidad de padre hacer algo similar? Es decir, enviar a un hijo nuestro de clase superior para que lavara la ofensa sacrificándose por los hijos de segunda que antes nos la habían infringido. Es verdad, quien puede creer esto ya puede creerlo todo a pies juntillas.
Y fíjate bien, si alguien acudiera a la consulta del psiquiatra contando historias de este cariz, si no fuera porque estas historias ya se habían institucionalizado y creado poderosos intereses en el mundo, es decir, si las contara de motu propio, el diagnóstico del psiquiatra sería estremecedor. ¿Qué droga maravillosa podrá curar tamañas aberraciones mentales, se diría el profesional abrumado?
¿De amor hablas? Me resulta difícil concebir tal sentimiento en un ser perfecto como presumiblemente es Dios. El significado de esta palabra, según el DRAE, es:
Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
Es decir, que el sentimiento amoroso casa bien con un sujeto humano y en virtud de una carencia que hay que suplir. Y no es que el amor elija por causas ilógicas, sino que para entender la lógica del amor habría que entender al individuo que lo siente. Pero nosotros podemos entender que Dios es perfecto porque como hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios y nosotros somos imperfectos, basta con suplir nuestras imperfecciones para saber lo que es la perfección. ¿Sería perfecto quien actuara como Dios? La respuesta es negativa, y si Dios no es perfecto, entonces no es Dios; luego Dios no existe. Ah, se me olvidaba, la lógica no tiene nada que ver con Dios. Es decir, que Dios ha creado al hombre con unas facultades mentales que le inducen a pensar con lógica, mientras que Él la elude reiteradamente. ¡Otro absurdo!
En resumen, amigo Borja García, que para ser creyente primero hay que comulgar con ruedas de molino y ya con la garganta suficientemente amplificada, todo se puede explicar de la forma que mejor convenga a los intereses dominantes.
Comentarios:
inri.
(Acrón. de Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum, rótulo latino de la santa cruz).
1. m. Nota de burla o de afrenta. Le puso el inri.
para más, o mayor, ~.
1. locs. advs. Para mayor escarnio.
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Un saludo.
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