La respuesta de Borja García
18.04.07 @ 18:30:49. Archivado en ´Religión
Añado a continuación la magnífica respuesta de mi amigo Borja García. ¡Y eso que afirma no ser buen polemista! ¡Pues si lo fuera! Reconozco que me ha dejado a la altura del betún. Pero la cosa no quedará ahí, espero encontrar inspiración suficiente para continuar este interesante debate.
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EL MAL Y DIOS
Voy a tratar de responder a mi querido compañero bloguero César Quevedo, aunque ya advierto de mis grandes limitaciones en estos asuntos. Aunque lo voy a intentar.
Querido César, sin duda la mejor forma de comentar y discutir estas cosas es en vivo y en persona. Espero algún día poder tener la alegría de conocerte y tratar algún tema de estos contigo. Si hay algo que me gusta de internet es esta posibilidad que ya he disfrutado en alguna otra ocasión. Mientras, voy a tratar de explicar algo que es inexplicable por entrar en los misterios de Dios, pero sabiendo que algo de luz sí que se puede llegar a arrojar sobre ello. Al menos mi vivencia personal y mi creencia de ello.
Es un tema que siempre me ha fascinado y, en muchas ocasiones, producido escalofríos, llegando en ocasiones a sentirme en un enorme abismo oscuro sin asidero alguno. Pero Dios es infinitamente bueno y se hace presente en los que le buscan de verdad. Así que poco a poco con la inteligencia que nos ha dado, con otras muchas herramientas humanas y del saber que tenemos y con el Espíritu Santo, he ido adquiriendo la sabiduría necesaria para ir conociendo las cosas y ponerlas en orden de importancia en la vida.
Celebro que respetes mi incredulidad, no todos los católicos actúan así. Aunque quizás ahora sí, pero parece ser que lo hacen un tanto abrumados por el aluvión de impiedad. Ya ves, las palabras 'incrédulo' e 'impío' suenan muy mal, todo lo contrario que las de 'creyente' y no digamos la de 'pío'. Comprendo, sin embargo, que esta dureza con los que no comparten el credo no puede atribuirse a los verdaderos discípulos de Jesús, de los cuales, convendrás conmigo, estimado amigo Borja García, que no hay muchos en el seno de la católica, apostólica y romana religión.
César a mí me da igual si hay mucho cristiano o no. Al menos en el sentido del orgullo o amor propio, de la victoria o del poder. Siento que haya tanta gente que no crea en Jesucristo (que no es otro que el que enseña la I. C.), reconozco que ha habido mucha infidelidad en ella. Muchas veces hemos sido más lo contrario que la imagen de Jesucristo. Sin embargo quien conozca a la I.C. sabrá que el elemento humano no es diferente del resto de humanos. Jesús la fundó a sabiendas en manos humanas, ya que sabía muy bien que íbamos a comportarnos como tales. Para ello está la parte espiritual y divina de la misma, para complementar a la humana.
En la Iglesia creo que, ahora, hay mucho discípulo de Jesús, quizás más que antes. Pero no quita para que haya mucho falso seguidor. La mayoría sin malicia, otros sí, con malicia y odio. El núcleo de la Iglesia es fiel a Jesucristo la parte humana de la misma es una miseria pero, en general, dignas vasijas de barro que llevan dentro el agua.
Pero, perdona que te lo diga, te sales por la tangente al responder una pregunta que te hacía. Yo lo que te decía, y con mucha claridad, es si considerabas justa una pena eterna, como dicen que es la del infierno, para un pecado que tan sólo tenía una repercusión temporal. Si no veías una desproporción entre la causa y el efecto. Y tú me contestas diciendo que no crees que Dios sea justiciero en el mal sentido. Y que como Dios ama al hombre, pues el Él quien lo ha creado, no piensas que vaya a causarle ningún mal. Entonces, ¿quiere decir esto que no crees en el infierno?
Sí ya he dicho que creo en el Infierno; creo en el Diablo y en los demonios. Aquí hay unos enlaces dónde lo explica:
Catecismo. Puntos del 391 al 395: www.conoze.com/doc.php?doc=1090#c758
Aquí hay algo más: www.es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=1702
No, ya sé que no me vas a responder tan explícitamente, sino que quien se aparta de Dios es el que se va, por propia voluntad, a ese lugar horrendo que por su etimología debe estar en las entrañas de nuestro planeta, entre magmas ígneos. Claro, pensar así es infantil, o más bien propio de personas poco evolucionadas mentalmente. Para los más inteligentes no cabe hablar así, debe apelarse a otro tipo de sufrimientos, a los que experimentaría un espíritu justo, creado a imagen y semejanza de Dios, ante la ausencia de su Creador. Es decir, que siempre existe el medio para introducirse en la mente humana, sea ésta más o menos evolucionada. He ahí la gran ventaja que tiene la Religión sobre la Ciencia, pues ésta es unívoca en su explicación del mundo, por lo que no puede ser comprendida por todos.
No sé qué quieres de la religión. De eso se trata de creer en Dios. Si lo haces no es tan difícil creer en lo demás. Para unos es algo infantil, pueril, para ignorantes, pobres, sufrientes, mentes cándidas, etc. Bueno, qué quieres que te diga. Yo sé que a Dios todo el mundo le busca, con conciencia plena o no, pero le busca.
El cristiano sabe que la ciencia es una herramienta más que ha creado Dios para complementar las otras que necesita la razón. El espíritu y el corazón conocen a Dios mucho antes que la razón. La razón va poco a poco comprendiendo, pues Dios va abriendo la mente de todo el que está cerca de él.
Jesús ha dicho todo lo necesario para saber quién es Dios y qué le interesa más que nada. La sencillez, la humildad, los pobres de espíritu, los que saben sorprenderse de las cosas, los que mantienen la inocencia en sus creencias y actitudes, quienes se entregan sin más, etc. Son los que están más cerca de Dios. Dios es muy sencillo, es puro amor.
Lo que quizás sí puede ser comprendido por todos es la oportunidad de una religión creada a imagen y semejanza de la humanidad. Con todo ese juego de misterios que salva sus contradicciones, de normas morales muy útiles para determinadas sociedades, de ambivalencias entre un dios justiciero y un dios misericordioso, de un infierno pavoroso y de un cielo gozoso (aunque en esto último los musulmanes han sido más explícitos, porque las tortitas con miel no valen para los adultos) se ha formado un sistema político que teniendo su origen en las en las nobilísimas enseñanzas de Cristo ha devenido en lo que todos sabemos.
La religión no se ha inventado nada al gusto del cliente. No da paños calientes ni remedios baratos fáciles de explicar, y cuando no puede, acude a los socorridos misterios. En esto, César, me parece que, por la razón que sea, quieres no abrir los ojos lo suficiente.
Yo lo veo muy claro. Todo es cuestión de creer o no en Dios. Si lo haces ¿qué consecuencias sacas? ¿Es todopoderoso? Sí. ¿Entonces? ¿Por qué tanta reticencia a pensar que el hombre es incapaz de abarcarlo y entenderlo? Un ser infinito, como se supone que es Dios, no puede darse a conocer tal cual es al hombre. No lo soportaríamos, nos destruiría. Él se acercó a nosotros en Jesús y lo viene haciendo día a día. Se hizo pequeño y se hace comprensible y aprensible para que pudiéramos tenerle.
El resto de cosas vienen rodadas. ¿Los misterios? Pues no son para tapar agujeros o meter la porquería debajo de la alfombra, no. Son consecuencias derivadas del abismo que separa unas criaturas como el hombre de otra como Dios. Así de claro. Cualquier persona que haya reflexionado, meditado, sobre esto en su vida puede ir sacando estas conclusiones.
Dios lo puede todo, para Él no hay imposibles. Pero hay que creerle y respetarle. Quien le ama cree en sus palabras y Él es quien dice que el Diablo es el Príncipe de las tinieblas. Quien desobedeció y se negó a aceptar a Dios.
Eso afirmas, estimado amigo Borja García, pero ¿no es terrible que el propio Dios reconozca autoridad a ese que llama 'Príncipe de las tinieblas'? Una de dos, o Dios no lo puede todo, no puede erradicar el Mal o es que lo acepta.
César, Dios dio libertad a los ángeles. Dios sabe que no puede amar sin libertad. Él creó todo en libertad. Sólo la existencia en libertad es la auténtica, la veraz. Dios no puede desdecirse y rectificarse, es Dios. Cuando toma una decisión la toma plenamente, no hay duda alguna, es perfecto su conocimiento de todo por lo que su voluntad es por siempre. Satanás era un ángel libre que Dios creó. Le desobedeció, se negó a reconocer su divinidad y sus seguidores fueron con él y nada más. Dios no es un déspota ni un totalitario.
Dios no acepta el mal, lo respeta y sabe que para que haya libertad ha de haber opciones para elegir. Pero el mal está completamente vencido por Dios, en concreto por Jesucristo. El problema es la falta de confianza del hombre en Dios y, más en concreto, la falta de fe de los cristianos para enseñar esto: El mal está vencido, el bien está en las manos del hombre, si tiene fe y confianza en Dios.
Claro, enseguida viene el argumento, ese argumento que a mí me parece un sofisma: ¿si no existiera el Mal cómo podría existir el bien? ¿Pero para qué quiere Dios que existan ambas posibilidades para el hombre? ¿Para qué quiere, después de habernos creado, que tengamos que pasarnos la vida luchando contra el mal y que, si no vencemos, tengamos toda una eternidad por delante para arrepentirnos en ese lugar horrible donde reside una de sus creaturas? Porque lo que ocurrirá en el valle de Josafat, cuando los espectros recuperen su envoltura carnal, tampoco está muy claro, ¿en qué debemos confiar, en la misericordia o en la justicia de Dios?
Y yo me pregunto: ¿cabe en la mente de un padre amantísimo el procrear hijos para que luchen entre sí, se destrocen, se destruyan mutuamente, para que luego el vencedor alcance su regazo, reciba sus caricias, mientras los otros se debaten asfixiados por los sulfurosos vahos?
Por encima de cualquier otra cosa sólo hay una cosa clara. Dios ama al hombre con locura. El cristiano ha de sacar cualquier conclusión a partir de esto. Dios no quiere que nadie sufra y luche desesperadamente contra el mal. Quiere lo mejor para nosotros y lo mejor es Él. El mal es consecuencia de haber libertad sin la cual el hombre no puede ser lo que es. Es indispensable la libertad absoluta. El mal fue consecuencia de ella y el hombre tiene libertad de movimientos. Si no es así es por causa de su semejante. La mayor parte del mal en el mundo lo provoca el hombre. Unos sin saberlo y otros a sabiendas. Hay hombres que no conocen a Dios y otros sí. El hombre que conoce está llamado a enseñar al que no conoce.
El mal que hacen los hombres sin conocimiento de ello, no es ni mucho menos punible, aunque lo es si su desconocimiento es voluntario; las personas han de buscar, por tanto han de utilizar las posibilidades disponibles de conocimiento existentes a su alcance. Desde luego el hombre lleva en su interior un conocimiento del bien y del mal; sabe que la violencia y el engaño son malos. Pero no por ello puede saberlo todo o puede ser malformada su conciencia y moral, haciendo el mal sin saber. Dios jamás será injusto con el hombre. Él ama y por tanto, al saber perfectamente el grado de conocimiento, libertad y responsabilidad de cada persona, obrará en consecuencia. Él se ha de mostrar a todo el que le busca de corazón a sabiendas o sin saberlo. Siempre construye puentes para conocerle y está a la espera dentro del corazón de cada persona. Él conoce mejor que la persona su interior, su núcleo, su esencia. Pero es respetuoso con la libertad. Mientras la persona no le abra su ser Él no puede darse a conocer.
Incluso, digo yo, ¿qué necesidad tenía Dios de crearnos? ¿Para qué? ¿Para que le amemos y sirvamos? ¿No es un ser perfecto? ¿Qué necesidad tenía, pues, de nuestros servicios e incluso de nuestro amor? Y como es eterno tampoco necesitaba perpetuarse en nosotros. No lo comprendo.
Fue un acto de amor. Dios es perfecto y libre para hacer lo que quiera, pero sobre todo y ante todo es un ser que AMA. El cristiano sabe que Dios es uno y trino. La Trinidad Santa, Padre, Hijo y Espíritu Santo son tres personas en una. Se aman con un amor perfecto, dinámico, proyectivo, creador, que no entiende de egoísmo, ni es estático. Es un amor que se expande, no puede quedarse 'mirándose el ombligo', necesita compartir su esencia, su ser. Es puro don, no sabe de limitaciones en el amor. Al ser amor necesita amar, para ello necesita expandirse, amar a otras criaturas. Dios ama al hombre, no podía vivir sin pensar en amar a alguien más. Es perfecto, es lo maravilloso y esperanzador del amor. La vida, la luz, la entrega. Dios ha dado al hombre todo su ser. Cuando el hombre muere va al seno de Dios, a fundirse con Él. Seremos como Él, porque Él lo quiere así.
Son cosas muy sencillas y profundas a la vez. Se han de vivir, no se comprenden estudiando sólo, sino haciéndolas vida.
Pero, ya se sabe, misterio, misterio, misterio...
Sí, como ya te he dicho Dios no puede revelarse por entero. Pero el hombre sabrá la verdad completa al final de su vida en este mundo. Mientras, si se une a Cristo le bastará y le saciará sus anhelos.
El mal no se puede hacer si no existiese. ¿Cómo va a hacer el hombre mal si no existe? ¿Cómo va a haber mal si sólo existe Dios?
Yo creo que hay muchas personas que no se dan cuenta de lo profunda e insondable que es la voluntad y la sabiduría de Dios. El hombre no podrá alcanzar nunca a comprender el maravilloso y grave misterio de la libertad del hombre. El hombre es libre. Libre de verdad, no la libertad que corre por el mundo. Esa no llega a ser ni una hormiga en el universo de la verdadera libertad. De ahí que aun existiendo un Dios Todopoderoso lleno de bondad, el hombre es libre para decidir si decirle que sí o decirle que no. Pero para ello, antes ha de conocerlo, sino, no es libre para decidir.
Sí, claro, el mal es necesario para que exista el bien, el castigo es imprescindible para que exista el premio, el verdugo es necesario para que exista la víctima... Entonces, ¿no es eso lo mismo que aceptar una humanidad dividida en dos castas, la de los malos y la de los buenos? Y que los primeros tienen que sufrir lo indecible para que los segundos puedan disfrutar de las bondades de ese dios todopoderoso.
Creo que ya está explicado. No hay dos castas. Todos tienen la posibilidad de encontrarse con Dios. Si el cristiano no hace su trabajo y no enseña a Dios al mundo, quien no lo conozca puede llegar a Él de otras formas. El que hace el bien y busca auténticamente la verdad ya está con Dios. Dios no es un ser orgulloso, vanidoso, prepotente, que quiera reconocimiento. A Él le basta la sinceridad e intimidad del corazón; la esencia del ser humano. Si allá, en lo profundo de su ser, la persona le busca, es de buena voluntad, verdadera y justa, a Él le basta.
Ah, pero eso sí: se puede optar, de lo contrario no existiría ese tan cacareado ibre albedrío'. Porque Dios, según parece, considera igualmente capaces de optar por el bien o por el mal a todos sus hijos, sin fijarse en las condiciones socioculturales en las que viven, sin atender a su capacidad mental, a sus circunstancias propias, y luego a aquellos que se hubieran equivocado, a aquellos que por ignorancia o por fatal condicionamiento hubieran elegido el mal, los arrojará al averno, a los dominios del tenebroso príncipe de los demonios.
Ya he explicado lo que creo. Cada persona es única y sus circunstancias lo mismo. Dios sabe de cada uno y actúa en consecuencia. Él ama a la persona y le brinda su amor para que lo acepte. Y si no lo consigue Él sólo mira la sinceridad de corazón, la veracidad en la búsqueda del sentido de la vida, del bien y todo lo demás.
¡Pues que padre tan bondadoso y justo! Seguramente en cualquier sociedad civilizada a un padre así se le quitaría la patria potestad, ¿no crees amigo Borja García?
No me extrañaría nada que si pudiesen se la quitaran. Ya que son tan civilizadas que se enriquecen a costa del resto del mundo, robando, matando directa e indirectamente, ahí está la desigualdad que ofende a toda persona de bien entre el Norte y el Sur del globo; matan a los fetos, asesinan a los ancianos y enfermos, eliminan al embrión humano, clonan al hombre, bendicen todo tipo de aberraciones sexuales y encima le niegan al hombre la esperanza de ser capaz de resolver los asuntos por sí mismo, reduciéndolo a copiloto de las máquinas o esclavo de las mismas. Me gustaría ver alguna sociedad civilizada de verdad.
Y no tomes esto como una ofensa a Dios. Sólo podría intentar ofenderle si creyera en sus existencia, como no es así mi intención no pueda ser ésa. Lo que pretendo es tan sólo dejar bien clara la incongruencia que pone de manifiesto la creencia religiosa desde su inicio, y justificar así el motivo por el cual este tipo de creencias no concuerdan con la razón. Claro está, al menos con la mía. No dudo que muchas personas religiosas de buena fe y perfectamente capaces de razonar, podrán discutir mis argumentos, hasta admito que incluso sean capaces de hacerlo con éxito. Pero, repito, aunque no lo dudo, me gustaría verlo.
Pues me gustaría mucho que creyeses, pero la libertad es sagrada y para Dios vales más incrédulo pero libre y auténtico, que creyente pero falso. Quien vive la vida de otros, quien imita, quien no sabe ser él mismo y va cogiendo un poco de aquí, otro poco de allá, no es libre, ni auténtico. Aunque las circunstancias de cada persona son diferentes y no podemos juzgar, pues si no se conoce no se puede tener culpa. Pero todos estamos llamados a buscar la verdad en libertad. Tu camino no es malo por no creer, sino que puede ser perfectamente lo que Dios quiere. Tu tienes una parte de la verdad total de la humanidad. Somos comunidad y la verdad la encontraremos en común. El hombre por maldad, egoísmo y demás no acepta la verdad de Dios, o del bien intrínseco de las personas por naturaleza. Por ello hace el mal a sus semejantes.
El sufrimiento que el hombre es capaz de infligir a su semejante es horrible y desconcertante. Pero el sufrimiento de Dios por ello fue y es grande y lo entregó todo para que ese mal quedase aplastado para siempre y para que el hombre comprendiese que no es un ser déspota, omnipotente, que ni siente ni padece, ciego a la suerte de los demás.
Dios no sabe hacer las cosas con medias tintas; lo da todo y de ahí que su entrega fuera total: La encarnación, el sufrimiento, la muerte y la resurrección. Él lo entrega todo. Por ello yo también me hago cruces de por qué no creemos y tenemos más fe en Él.
Sin embargo el hombre es libre para encontrarse con la bondad o la maldad. A poca fe que tuviésemos los cristianos y creyentes se habría arrinconado el mal en este mundo. Ya apenas quedarían personas que no hubiesen aceptado a Dios en su corazón. Siendo, por tanto, el mal debilitado por la fe en Jesucristo.
Bueno, me estoy alargando mucho y yo soy el primero incapaz de leer tochos en el ordenador. Me produce dolor de cabeza. Además ya te he dicho que no es mi fuerte, me pierdo enseguida. Es difícil explicar la fe. Ya te he dicho que el Catecismo lo explica muy bien.
A Dios se le conocerá por el amor y la obras, no por las palabras y razonamientos. La vida, el ejemplo, la entrega y el amor son la mejor forma de hablar de Dios. Muchos estamos muy lejos de eso, pero estamos muy esperanzados e ilusionados porque confíamos en Dios que nos ayuda a seguir el camino verdadero.
Un abrazo y perdona el rollo.
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