Carta a un profesor y a un monitor que abusaban de niños
07.02.07 @ 13:13:45. Archivado en Artículos y entrevistas
Grandísimos castrones que el cielo fulmine:
Se ponga como se ponga el Código Penal y el Estado de Derecho, sólo merecéis que os ceben hasta reventar con los mismos horrores que habéis sembrado entre esos niños que la fatalidad o la negligencia puso bajo vuestros cuidados. Abusásteis de ellos, les torturásteis y, por si fuera poco salvaje el crimen, lo negociásteis en la red multiplicando la aberración y el ejemplo urbi et orbi. ¡Qué gozada y cuánta pasta, ¿verdad?!...
Uno de vosotros ya fue procesado una vez por delitos similares y, resuelta la pena, volvió a las andadas, a profanar la sagrada inocencia del niño. Dicen los psicólogos expertos en estas patologías que existe un noventa por ciento de probabilidades de que volváis a hacer lo mismo cuando salgáis de la cárcel.
Una sociedad cabal no puede permtiirse este lujo, esta lotería en la que entregaremos otros cuantos niños como premio. Vosotros no valéis ni el mendrugo de un preso, ni media lágrima de las que habéis costado a estos guajinos de apenas cinco o doce años.
Corromper a estas criaturas significará que algunas se verán obligadas a guardar en secreto la atrocidad vivida, otras se escandalizarán torturando sus adentros, o se culpabilizarán... y habrá entre ellas quien algún día acabe haciendo lo mismo que le hicieron por ver de librarse de fantasmas o para irse definitivamente con ellos.
Abusar de un semejante -como lo habáis hecho y, encima, con saña y vicio- tiene una pena muy grande, pero abusar de niños de absoluta candidez no tiene perdón. Además os gustan estas cosas adobadas con terror, luego sois terroristas. Os gusta robar. Y si algún días os pagan bien la película, mataréis.
No es una certeza o una profecía categórica; es una probabilidad... alta. Pero las leyes que os aplicarán son chollo, porque la cárcel es coste asumible y el cambio de conducta improbable, de manera que pediré aquí públicamente, aun a riesgo de que alguien se escandalice, la aplicación de la pena que considero más justa y proporcionada: ataros una rueda de molino al pescuezo y tiraros al mar.
Si titubeáis, si os falta coraje o una ayuda, conozco a unos cuantos encantados de proprocionárosla... y muy cristianamente, pues es la pena que dejó dictada y establecida el rabí Jesús en sus evangelios para "el que escandalizare a cualquiera de estos pequeñuelos". Si esto le parece a alguno invocar o exigir la pena de muerte en estos casos, las reclamaciones al Maestro... armero.
Concluyendo:
Cuando estéis entre rejas, sólo podré desearos que, amén de la blandura de la condena, os caiga encima todo el rigor del código presidiario que se reserva en las cárcelos a violadores y abusadores... que os rompan el culo y el alma... y que la noche os persiga durante el día y el insomnio por la noche.
Así que buenas noches a todos, menos a vosotros.
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Y es que ya lo dijo el Maestro: "Dejad que los niños de acerquen a mí".... que ya me encargaré yo de ellos.
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