Columna de humo

La espiral

20.07.09 | 09:17. Archivado en Cuentos y relatos

Salí de la cárcel al cumplirse exactamente los cinco años de mi condena sin redención de penas ni mandangas. Cinco añitos enteros tuve que pagar por mi delito. Pasé la última noche sin dormir,dando vueltas incesantemente en mi sucio jergón. Mis compañeros de celda se quejaron reiteradamente, aunque estoy seguro de que en el fondo comprendían y hasta envidiaban mi nerviosismo.

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El anciano de misa de seis

19.07.09 | 10:08. Archivado en Cuentos y relatos

Aquel anciano de la misa de seis se parecía extraordinariamente a mi padre, fallecido siete años antes. Aún sin poner demasiado cuidado uno encontraba rasgos que eran llamativamente iguales. El tono gris del pelo; su corte, peinado absolutamente hacia atrás, sin raya; el color céreo de la piel, la mancha en la mejilla izquierda, los ojos tristes y resignados, la curvatura de la espalda, el andar cansino, todo parecía un calco exacto.

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Ninguna fatiga es comparable al tedio

18.07.09 | 10:24. Archivado en Cuentos y relatos

En realidad la culpa de que yo esté muerto la tuvo aquel balón... Surgió de pronto en mitad de la carretera y ya se sabe que detrás de un balón viene siempre un niño. Así que frené, pero en vez de un niño lo que se me echó encima fue el camión que venía detrás. Supongo que fue instantáneo y desde entonces parezco condenado a languidecer eternamente.

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Verona, otra vez

23.05.09 | 13:11. Archivado en Cuentos y relatos

Repito por tercer año consecutivo, empiezo a soñar ya con el viaje de este verano

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El Caribe es de metacrilato en Semana Santa

09.04.09 | 08:17. Archivado en Cuentos y relatos

Simón recorre arrastrando su pesado cuerpo por aquella calle retorcida y torturada que asciende por la ciudad, desde la orilla del río hasta la plaza del Alcázar. Falta poco para que el sol se ponga y la calle luce los despojos que miles de festivos paseantes han dejado caer a lo largo de todo el día. Da una patada a un vaso de papel que mansamente se estrella contra el cristal grasiento de una churrería repleta de clientes y aprieta el paso. Al lado una agencia de viajes promete cruceros por mares maravillosos a precios que hacen pensar si el Caribe no será de plástico o metacrilato.

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En Jerusalén se necesitan carpinteros

08.04.09 | 08:11. Archivado en Cuentos y relatos

Callan cielos y tierra y se detienen a contemplar al Nazareno que asoma bajo el viejo arco románico que, débilmente iluminado, cierra el casco antiguo de la ciudad. Él no lo sabe, pero dentro de unos minutos, eternos y angustiosos, va a ser prendido. Por la otra esquina, donde la calle se pierde en el campo, asoma la soldadesca. Rufianes y patanes se vienen dando codazos para animarse, la tarea es sencilla, que es un solo Hombre, pero tienen miedo.

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El “gordo” me la refanfinfla, la navidad me la refanfinfla y mis cuñadas me la refanfinflan (R)

25.12.08 | 12:35. Archivado en Cuentos y relatos

No, ciertamente usted ha pensado bien: este año tampoco me ha tocado el gordo. Seguro que en caso contrario no diría esto. Pero es que la navidad entera me la refanfinfla, y ustedes me sabrán perdonar.

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DIARIO DE UN JODÍO EMIGRANTE

01.10.08 | 09:04. Archivado en Cuentos y relatos

Se pone la mano de visera y observa con atención a través del sucio cristal antes de entrar en aquel decrépito bar. Ha llegado intencionadamente pronto y tras una duda decide entrar. Mira en su bolsillo y calcula cuánto le costará un café con leche. Pero antes ha ensayado varias veces cómo debía pedirlo correctamente, apenas hace un año que ha llegado al país y todavía no domina una lengua que le resulta diabólicamente enrevesada.

Entra con miedo y saluda en voz baja. El camarero, enorme, sucio y descuidado, aparentemente hosco con los extranjeros, está a punto de iniciar una mueca de disgusto pero se contiene, al fin y al cabo tiene poca clientela y el dinero es bueno venga de quien venga. El hombre se sienta discretamente junto a la sucia ventana, pasa la manga por el velador y limpia de restos la superficie. Deja unos papeles, se acerca con una enorme sonrisa y el miedo pintado en los ojos a pedir el café y vuelve a su mesa. ¡Cuántos podría pagar por el mismo precio en el café de su lejano pueblo! Bueno, tratará de estirar éste todo lo que pueda, varias horas si fuera posible.

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A los que no consiguen ser felices

19.09.08 | 08:07. Archivado en Cuentos y relatos

Llevaba varios días sintiéndome mal. Cierta desazón poco definida iba ganándome las entrañas. Sentía náuseas y un malestar general se había apoderado de mí. El médico que me había revisado de los pies a la cabeza no encontraba absolutamente nada alarmante y me recomendó mucho reposo y no pensar en nada.

Tenía enormes deseos de aislarme y no ver a nadie, llené mi despensa de yogures con bífidus activos que conservaran mi cuerpo por dentro y por fuera como el de un sano modelo adolescente, de pan de molde elaborado por el fresco de mi barrio, de quesos para quitarse la boina y variados sucedáneos alimenticios muy de moda que sustituían con multitud de ventajas a los productos originales. Iba a dedicar el fin de semana simplemente a quedarme en casa. Había decidido autorrecetarme cuarenta y ocho horas de televisión y siesta.

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Diario de un jodío emigrante

09.08.08 | 08:37. Archivado en Cuentos y relatos

Se pone la mano de visera y observa con atención a través del sucio cristal antes de entrar en aquel decrépito bar. Ha llegado intencionadamente pronto y tras una duda decide entrar. Mira en su bolsillo y calcula cuánto le costará un café con leche. Pero antes ha ensayado varias veces cómo debía pedirlo correctamente, apenas hace un año que ha llegado al país y todavía no domina una lengua que le resulta diabólicamente enrevesada.

Entra con miedo y saluda en voz baja. El camarero, enorme, sucio y descuidado, aparentemente hosco con los extranjeros, está a punto de iniciar una mueca de disgusto pero se contiene, al fin y al cabo tiene poca clientela y el dinero es bueno venga de quien venga. El hombre se sienta discretamente junto a la sucia ventana, pasa la manga por el velador y limpia de restos la superficie. Deja unos papeles, se acerca con una enorme sonrisa y el miedo pintado en los ojos a pedir el café y vuelve a su mesa. ¡Cuántos podría pagar por el mismo precio en el café de su lejano pueblo! Bueno, tratará de estirar éste todo lo que pueda, varias horas si fuera posible.

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Cómo lograr una dimisión en cinco minutos

22.05.08 | 07:45. Archivado en Es España, oiga, Cuentos y relatos

Hace ya muchos años que Matías y yo nos conocemos, hace también bastante tiempo que nos otorgamos mutuamente el título de mejor amigo. Somos un armónico ejemplo de convivencia, jamás votamos al mismo partido, no somos aficionados del mismo equipo de fútbol, él lleva sus hijos a un tipo de colegio muy distinto del mío. Ambos trabajamos con diversas ONG’s, pero las suyas y las mías tienen objetivos y procedimientos muy distintos.

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Un ciego en el Capitol. Capítulo SEXTO: La diligencia

15.05.08 | 09:57. Archivado en Cuentos y relatos

Yo llevaba varios meses detrás de Lorenzo, criticándole para que no nos trajera más comedietas de segunda fila, ligeras e intrascendentes. Pero Lorenzo siempre me despedía con palabras bonitas, vagas promesas y un par de palmadas en la espalda. Se explica porque algún tiempo antes había tenido una fuerte pelotera con el cura del pueblo en pleno casino, con la barra y las mesas llenas de parroquianos que tomaban café y jugaban las interminables partidas de siempre, a costa de “tanta marranada como nos estás trayendo, Lorenzo, que la gente no es de piedra y luego pasan las cosas que pasan”. El cura bramó y bramó sin cesar hasta que Lorenzo acabó por tirarle a la cara las fichas del dominó, marchándose sonriendo con desvergüenza, silbando y con los pulgares debajo de la sobaquera de su elegante chaleco. Sólo cuando dos días después el párroco amenazó con plantarse delante del cine e “ir sacando fotos de los pecadores que entren a ver esas películas para ponerlas el domingo en el tablón de la parroquia” Lorenzo desistió de exhibir determinados títulos y yo me quedé sin ver buen cine. Por si no fuera bastante con la censura de todos los españoles nosotros teníamos a Don Genaro de párroco.

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Sábado, 21 de noviembre

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