Es la segunda vez que escribo este artículo, al menos es la segunda vez que escribo un artículo con este título y con contenido semejante. Porque mi irritación no ha cambiado. Porque España no ha cambiado. Porque los españoles seguimos siendo unos pueblerinos asomados desde el propio campanario contemplando con asombro y ansia todo lo que existe fuera de las fronteras de nuestro villorrio.
En Palencia llevamos años dilapidando nuestro dinero en penosas obras municipales. A bote pronto me vienen a la cabeza pifias como aquel empedrado de la calle Mayor que hubo que eliminar y sustituir porque no había día en que no hubiese varias caídas sobre su superficie irregular, puntiaguda y molesta. Los gastos de tanta memez pueden pasar a los anales del despilfarro.
Una vez más en la Historia de España los castellanos vuelven a ser postergados ante los intereses injustos de España. ¿O deberá decir “del Estado Español”? ¿O “de algunos españoles”? Claro que los castellanos deberían estar ya acostumbrados a sucumbir ante los intereses ajenos. Quien esto escribe tiene entre nada y cero por ciento de independentista pero también tiene la sensibilidad a flor de piel ante las injusticias, sobre todo cuando las injusticias se vuelven una y otra vez contra los mismos.
Miren, no sé a quién echar la culpa, a mí me gusta pensar que la sociedad en general es responsable o que entre todos la matamos y ella sola se murió. Me refiero a la buena conciencia social, detrás de la cual se esconde el respeto, la disciplina, el esfuerzo, la educación… Creo que no se puede achacar más que a los españoles en general. Una pequeñísima muestra de ello es el tuteo generalizado que asombra a todos los extranjeros, especialmente sudamericanos, que nos visitan.
El tema que puede hacer temblar el Estado, o al menos así debería ser, será el fallo del TC sobre el estatuto catalán. Los catalanistas, desde ERC hasta los sectores más soberanistas del PSC, se abrogan la representación de todo el pueblo catalán. Cataluña es... lo que ellos digan, lo que ellos señalen. Los demás no cuentan, a callar. Y sin embargo no les falta lógica, ante la falta de reacción habitual de la inmensa mayoría de catalanes manda más el que más chifle, claro.
Los palentinos estamos de enhorabuena, Marta ha vuelto a demostrar lo que vale y que tiene un empeño sobresaliente para conseguir sus objetivos. Los que la vemos entrenar por nuestra calles sabemos que vemos entrenar a una atleta de élite, a una atleta de envidia.
Es algo que sólo pasa en una ciudad pequeña, o al menos es mucho más fácil que te suceda en una ciudad pequeña, vas a comprar cuarto y mitad y
Acabo de llegar a casa de un cansado viaje, la vuelta ha sido agotadora, pero todo merece la pena. Tenía mono, no de Internet, ni de escribir, algo que siempre me pasa, ni de volver a leer la prensa. Tenía mono de contacto mis amigos lectores habituales, volver a saber de ellos y conocer sus opiniones.
Sería para llenar plazas y calles, sería para marcharse de España y no volver. Sería para llorar. Lo que están haciendo con España. Unos y otros. Todos.
Desde hace muchos años presumo de Palencia y de Castilla en general, siempre he pensado que uno debe sentirse orgulloso de sus raíces, respetarlas y pregonarlas. Quizá por ser del árido Cerrato siempre he sentido una especial predilección por la fresca y quebrada línea de la montaña palentina, allá donde los Picos de Europa abrazan a León, Palencia y Cantabria, rodeándolos de frescor, belleza, arte e historia.
En un conocido parque de mi ciudad se acaba de reabrir otra fosa de la guerra civil. A partir de ahora los restos de treinta fusilados de la barbarie podrán ser entregados a sus respectivas familias. Bajo toboganes y columpios en los que niños de hoy jugaban como siempre se hallaba la vergüenza de ayer.
Llevo escritos ya muchos artículos sobre, contra, de, hacia el partido socialista de Castilla y León, pero creo que todavía no me había preguntado si existe. No si formalmente existe, sino si realmente existe. Formalmente sí que debe existir porque de vez en cuando oigo hablar de un tal López que es su secretario general. Llamarse López en Castilla debe ser un timbre de honor, algo así como llamarse Ibarretxe en Euskadi o Maragall en Cataluña, raíces propias, vaya.
No tengo nada que oponer a que Alfonso Sastre y su lista de proletarios nacionalistas internacionalistas participen en las próximas elecciones europeas. Una vez que los Tribunales han aprobado su participación, callémonos y aceptemos, eso es lo que nos distingue de ellos: el imperio de la Ley.
Sábado, 21 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA