Conste que cuado escribo es todavía viernes, falta un día entero para que adelantemos la hora en todos los relojes del mundo. Bueno, en todos los relojes de nuestro mundo. Ya, tan anticipadamente, me empieza a subir la mala leche.
A mí me sienta mal, y eso que tengo la precaución de no viajar en esa fecha, aún suena en mis oídos la larga milonga de las televisiones, o de la única que había, anunciando el berenjenal que se iba a preparar en estaciones y aeropuertos, Señor, qué cruz.
Sólo en mi cocina hay tres relojes; no se asuste, en la suya también, lector. El del horno eléctrico, el del microondas y el de pared. A mí que no me vengan diciendo que se ahorra energía con este cambio. ¿Saben lo que me supone tener que cambiar uno tras otro los relojes de la casa? Y gracias a que video y teléfonos móviles (¿también los teléfonos móviles?) cambian solos, ¿no podían meterle marcha atrás al sol y dejarnos a los humanos tener el día en paz? Aún quedan los despertadores, en esta casa como en tantas otras cada uno tenemos horarios laborales diferentes. Y el de la estantería del salón. Y los del cuadro de mandos de los coches. ¿Cuántos van ya? ¿Ahorro de energía? Sólo de pensarlo me da risa.

Y luego está el trastorno horario. Ni se imaginan ustedes las discusiones bizantinas que se organizan en mi casa con el universal tema “¿Y mañana a esta hora qué hora es?”. Como hable mi cuñado la liamos. Es como Gijón contra Oviedo, Murcia contra Cartagena, Palencia contra Valladolid, Guipúzcoa contra Vizcaya, nunca hay paz, sólo enfrentamiento verbal porque sí. Cuando llega ese momento Misanta, sobrepasada por los acontecimientos, se levanta con resignación a preparar unas tapas de chorizo y de queso. Y vino con mucha gaseosa para que no se caldee demasiado el ambiente. Al final acabamos alegres y hartos y sin acuerdo. Hasta los vecinos pasan a picar algo, es ya una tradición en el bloque. Conste que les tengo prohibido intervenir en la discusión porque si meten baza no acabamos ni en el siguiente cambio de hora. Además de volverme loco y no saber qué hora es al sonar la puñetera chicharra (“Maldita sea, ¿pero ya? Si acabo de acostarme, coño!”), nadie me asegura que dentro de seis meses me vayan a devolver esta hora que me quitan. Yo me levanto siempre muy temprano, findes incluidos, pero a ciertas alturas de la vida uno espera vivir establemente y lo último que quiere es preguntarse si es la hora del desayuno o la del aperitivo. Es una hora menos de sueño o de bata y pijama. Lo jodío es que no puedo echar la culpa a Zapatero.
Con lo que me gusta a mí perder la mañana de los domingos en bata y pijama, jarra de colacao en una mano, un periódico en la otra y otro más bajo el brazo. Con lo que yo disfruto esa hora que me van a quitar paseando por el pasillo de mi casa, sorbiendo de la jarra y sorteando a Fermín, que el puñetero parece buscar los rincones más traicioneros para tumbarse y lamerse, el muy guarro, con la emoción que me proporciona no saber en qué lugar me voy a tropezar con él o si se va a levantar justo a mi paso.

Y se me habían olvidado los relojes de pulsera. Todavía me quedan los relojes de pulsera de toda la familia que poner en hora. Menos Fermín. Con lo pequeña que tienen la rudecita esa de las manillas y lo gordos que tengo yo los dedos. Joé con el ahorro de energía. ¿Saben ustedes la que estoy despilfarrando yo para pergeñar estos cuantos renglones de inútil protesta? ¿Saben la energía que en estos momentos están derrochando mis neuronas en ebullición?
Y eso que en este momento todavía es viernes
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Indignadisimo por le cambio de hora, pero no se han dado cuenta los políticos que no se ahorra nada de nada con este cambio de hora, lo que nos cuesta en trastornos a todas las personas es lo unico que se ahorrra, y yo con el contador en mano, he realizado pruebas que se gasta mucho mas con este cambio de hora, que sin tocar la hora....a las 17:30 en casa, ya ponemos todas las luces...¿entonces, quien ahorra en consumo? que me lo expliquen...Rusia el año pasado dejó de hacer esta pantomima...
Yo hace mucho que me pregunto para que sirve esto quitado de tocarnos la pera y fastidiarnos durante seis meses.
Lo dificil Don Pedro es como adelantar o atrasar la hora en un Reloj de Sol.
Saludos
A mi lo que mas me molesta es la bronca que echan en casa si se me olvida adelantar algunos de los múltiples relojes por los que se rige la familia. Por que parece que nadie es capaz de preveer ese momento. Y luego, claro, ¡como no has cambiado ese reloj, he llegado tarde, digo temprano en este caso!. En otro orden de cosas, parece que las molestias ocasionadas, sobre todo, a las personas mayores son pecata minuta comparados con un ahorro que nadie se cree. Tampoco es plan invocar a Josué, pero con no tocar el reloj en todo el año, por lo menos habría una cosa normal en este pais.
¿Se enteran las mareas de los oceános del cambio horario? ¿Los animales cambian de costumbres por que los humanos nos aferremos a un cronómetro? ¿Pican los peces a diferentes horas cuando vamos a pescar? Pues vamos a dejarlo como está.
Pues a mí, lo que realmente me molesta del cambio de hora, es el momento de volver al horario de invierno, retrasando una hora el reloj. Sin contar con el más que discutible ahorro de energía, que por la mañana esté más o menos oscuro me da exactamente igual. Sin embargo, que anochezca a las 18:00 o antes, me deprime bastante, la verdad. Quitando otras consideraciones, me quedaría todo el año con el GMT+2...
Pero lo peor es que no se ahorra energía por la sencilla razón de que con o sin cambio no corresponde a nuestra hora natural. El horario civil español (GMT+1 en invierno GMT+2 en verano) no son una tradición milenaria: datan de 1941, cuando Franco sustituyó la hora natural española (GMT) por la de Alemania. De ahí que en el resto del mundo el mediodía corresponda exactamente a eso, y la medianoche tres cuartos de lo mismo. Y de ahí también que no hagan falta luces por la mañana porque el sol ya ha salido, que comamos, nos acostemos, etc. más tarde para ajustarnos al sol, desajustado con la hora oficial. Deberíamos adoptar el horario de nuestro huso, como lo tiene el Reino Unido (que está más al este, por cierto), Irlanda, Portugal, Marruecos, etc, en lugar de hacer nuestro el de Polonia y Noruega. ¿Ahorra energía? Pues que vaya Zapatero a explicárselo al mundo y que el resto de países que viven ignorantes según su horario solar adelanten sus relojes. ¡Y en Galicia ya es... !
Gracias, Noe, por su comentario. De eso se trata, de agradar. En mi caso, de agradar a quienes se acerquen a leerme. Y ello sin prescindir de la crítica cuando sea menester, claro.
muchas gracias el acompañamiento de mi té con leche ha sido delicioso
bueeeno bueeenooo, vaaaale tómese la leche y a dormir, ¿pero como se le ocurre cabrearse con un día de antelación?, ya ha desperdiciado un día de su vida, y créame, es irrecuperable.
Yo aviso a una ONG, "relojes sin fronteras" (Es que las hay de todo y para todo, y como ya las he subvencionado, pues aprovechemosla), y ellos me los ponen en hora, y aquí paz y después gloria, ademas, trabajando por y para España (ZetaParo dixit) para mi son todos "lunes al sol", o sea, que lo mismo me da que me da lo mismo.
Viernes, 1 de junio
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