Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón. Jamón, jamón, jamón y jamón.
Soy un hombre subido a una duda. Es el sino de mi vida, una tortura que complica mi existencia y multiplica mis complejos. Me siento inseguro en un mundo inestable, vaya por Dios. Fuera de mi entorno me siento menor, a disgusto y desorientado. Pocas cosas he tenido tan claras como mi vocación y las reglas de ortografía, crecí y me he desarrollado creyendo que ambas cosas eran inmutables. Y resulta que ahora me cambian las normas de ortografía, ya no sé si debo escribir “rey” o “Rey”, “dios” o “Dios”, “truhán” o “truhan”.
Navidad era siempre signo de lo mismo, inmutable y tradicional hasta que España empezó a mutar y a dilapidar las tradiciones. Con lo que yo me siento perdido, a la deriva cual gobierno de Zapatero. Ya no sé si poner un belén en mi salón o montar el belén a mis vecinos
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena