Debatimos tres amigos que vienen a visitarme y yo sobre las acciones del Estado para atacar la crisis y detener el gasto. La pregunta es ¿dónde se puede ahorrar? En ejército y armas, dice
No sé por qué los medios se empeñan en llenarnos de insípidas anécdotas la espera de las jornadas electorales. El anciano que ha de ser llevado en ambulancia, las llaves de tal colegio electoral que no aparecen o falta de papeletas ante alguna urna, qué monótono. Siempre me ha molestado la repetición de estas flojas historietas elección tras elección. Como una más de ellas, como una memez sin ton ni son, veo la noticia del paisano que le ha arrojado un huevo a Miquel Iceta mientras comparecía ante las cámaras.
El descrédito de Cataluña no es sino una parte del descrédito de España, el de una clase política dedicada a mirarse el ombligo y a curarse sus propias frustraciones en la cabeza y el bolsillo del ciudadano, el de una clase política muy alejada de sus ciudadanos, que en aquella región arrastran justificada fama de trabajadores y emprendedores.
Por empezar por algún sitio déjenme que les cuente que me he hecho con un puñado de capítulos de Rin-Tin- Tin, la serie de mi infancia, santa infancia. Creo que incluso hay algún capítulo en blanco y negro, anda que no soy mayor ni nada. Eso que llevo por adelantado. Ardo en deseos de saber qué fue del actor que hacía de cabo Rusty, por favor, que alguien me lo diga.
El caso es que la TDT me ha despertado la nostalgia. Ando navegando entre series arcaicas, prehistóricas y antediluvianas. Desde la obsoleta “Embrujada”, que a pesar de ello todavía me entretiene, a Alf, siempre genial. Treinta canales de TDT legales y alguno ilegal,
El frío me ha gustado más que el calor, siempre que no llegue al punto que me contaba mi padre de su niñez, cuando los carros de los huertanos del otro lado del Carrión cruzaban el río sobre el duro hielo. Del frío hemos aprendido a defendernos mejor, no como la bilbaína aquella que calentaba la cocina de mi primera casa en Venta de Baños y dejaba el resto de la vivienda helado. De los más resistentes recuerdos que tengo de mi infancia es el momento de irme a la cama, abandonando el cálido nido próximo al fogón y adentrándome en la negritud helada del resto de habitaciones, siempre con una botella de agua caliente bien pegadita a la barriga. Luego, todo seguido, pis, pijama, padrenuestro y meterme en la cama, todo casi en una misma acción para ahorrar tiempo al sufrimiento. Pura postguerra, tardía pero postguerra.
Soy testigo del maltrato, testigo en primera persona, o si ustedes quieren en primera oreja. Acabo de oír a la ministra decir “cónyugues”. Doña Leyre, con su falta de conocimiento del lenguaje ha maltratado a
Me voy a pasar a cronista del mundo rosa; al paso que van la economía y la política nacionales los españoles van a rechazar todo lo que les recuerde los quebraderos de cabeza que padecemos y a quienes nos los producen. ¿No es mucho mejor hablar de Carmen de Mairena (se llama así, ¿no?) de Paquirrín o de Belén Esteban? A veces, sólo a veces, entiendo a los españoles, quizá sea en verdad preferible beberse una vendimia entera de Belén Esteban que un “chupito” de Zapatero. Pues hoy le toca a Sara Carbonero, una de las diosas laicas a las que España ha rendido.
La crisis nos está comiendo por los pies y resulta que no tiene padre ni madre ni nadie que la defienda. Estamos metidos hasta el cuello en una ciénaga de inmundicia y nadie parece ser responsable. El caso es que las pensiones están congeladas, los sueldos rebajados, la economía por los suelos y los desempleados haciendo cola durante meses para encontrar una chapucilla de contrato. Un par de horas. N
Leo escandalizado que Zapatero no quiere decirnos si va a presentarse o no a las siguientes elecciones. Que se lo preguntan y no contesta. Que se lo preguntan y se atraganta. Que se lo preguntan y dice que no entiende de qué le están hablando. Y media España comenta entre risas la jugada del presidente.
Como mis lectores habituales conocen soy un sibarita de la televisión: por cuestiones de higiene mental hay televisiones que en mi casa no se sintonizan jamás, hay programas censurados sin más gaitas o presentadores y tertulianos vetados sin previo aviso ni explicación posible.
Dado que en prensa hay pocas opiniones que me leo, bastante tengo con aguantarme las mías, no sabía hasta el día de ayer
Partidarios y detractores de Franco han vuelto, después de tantos siglos, a insultarse en el Valle de los Caídos. Es increíble que tantos españoles sigan acordándose del dictador. Se necesitan unos a otros para mantenerle vivo. Para mantenerse vivos. Ambos grupos viven del enfrentamiento, se alimentan de su recuerdo.
Nunca he sabido ser correcto socialmente. Uno, que tantas veces recibe el cariño de otros, sean familiares, amigos o seguidores desconocidos, se encuentra siempre con el apuro de no saber responder adecuadamente, de no saber estar a la altura de lo que los
No se me ocurre ningún otro personaje, salvo Leopoldo Calvo Sotelo, de menos gracia, de menos atractivo y de menos sexapil (perdón) que José Montilla. Proponerlo como ejemplo erótico es tan imposible como enviar a Zerolo de embajador a Irán o enviarme a mí a una convención de pivots de la NBA.
Ya sé la que me espera después de ésta: Me he vuelto un ridículo facha anterior a la época de las cavernas. Corrección: ya lo era desde hace tiempo. Parece que algunos gurús de la izquierda tienen bula papal (esto pretende ser una ironía) para ofender y menospreciar a los que no son de su elevada categoría ideológica; parece que todo lo que hacen o dicen debe ser aceptado como paradigma de lo correcto por parte del gran públiko (y eso, una alusión) que les ríe las gracias. Pertenecer a determinados grupos mediáticos y salir en la tele con frecuencia con audiencias millonarias parece otorgar licencia para expeler basura por la cavidad oral y crear doctrina sobre los valores que deben ser ace
Me voy a la cama, hoy ha sido un día largo, pero sé que no puedo dormir sin leer los periódicos de mañana. Tal vez no pueda dormir sin escribir algo.
Y voy y leo. Y voy y me cabreo. Y voy y me pongo a escribir, para echar fuera mi cabreo y poder dormir. No hay nada que asegure más una mala noche que acostarse de mal humor.
Este fin de semana ha empezado la campaña de las elecciones catalanas, sálvanos, Señor. Siempre he temido la época previa a cualquier consulta popular, un político mitinero en campaña se parece cada vez más a Belén Esteban nadando en la pecina de los programas de T
Que me he quedado sin azúcar para el desayuno, paso en ca los vecinos para pedirles un par de cucharaditas y ya me quedo a desayunar con ellos, generosos que son. Buenos “colegas” se diría en el lenguaje estúpidamente coloquial de la actualidad.
Entre “toma un poco más” y “mira lo que tengo” nos acompaña en la mañana del domingo un programa de radio que de pronto presenta un debate sobre los símbolos religiosos. El diálogo sigue de fondo al desayuno sin que aparentemente le prestemos mucha atención. Ésta es la España de Zapatero, metida en debates anquilosados en los años treinta, para que luego digan del Papa, y con cinco millones de parados. Cristo sí, Cristo no, cuando
Andaba yo pensando en la postura de nuestro gobierno sobre la masacre del Sahara cuando me distrajo la foto de Zapa en Seúl corriendo al lado de David Cameron. Los que tenemos la suerte de vivir en la misma ciudad que Marta Domínguez (o antaño Mariano Haro o Santiago de la Parte) la vemos correr con frecuencia por nuestras calles. Si lo de esta campeona del mundo se llama correr… ¿cómo se llama a
Tantas veces dándole vueltas para encontrar motivos de alabanza a Zapatero y por fin, a la vuelta de página de cualquier diario digital me lo he encontrado. Viva Zapatero, hombre, por siempre jamás.
La cafetería es oscura, incluso un tanto lúgubre, como si el otoño se hubiese empeñado en hacerse allí una casa. Me refugio en ella del vendaval a pesar del ambiente espeso de su interior. Los tres o cuatro habituales levantan la mirada levemente, apenas ajenos a todo lo que no sea su conversación fútil, y con monosílabos devuelven mi saludo. Debe ser el mal tiempo que nos agria el carácter. O que somos así.
No sé si la comparación que hizo el Papa de la descristianizada España actual con la descristianizada España republicana fue la más correcta políticamente hablando, quizá en un alarde de diplomacia podía habérsela ahorrado, pero hasta el más obsesionado y sectario de los anticlericales estará de acuerdo en que nunca habíamos vivido una situación de apechugamiento del sentimiento cristiano.
Conste, por empezar por derecho, que soy católico. Conste también que en los muchos años que llevo escribiendo en prensa jamás había escrito sobre las sucesivas llegadas a España del Sumo Pontífice. Conste que yo jamás había escrito “Sumo Pontífice”, sino simplemente “el Papa”, como mucho. Conste que jamás había dado la bienvenida a un Papa por escrito en los diferentes periódicos donde se han publicado mis columnas.
Una innumerable multitud de tres mil personas abarrotó hasta los topes una esquina de la plaza de Sant Jaume para protestar contra la visita del Papa. Era tal el gentío y tal su entusiasmo que sin duda sus voces acallarán las pocas decenas de miles de fieles que recibirán a Su Santidad en la capital catalana.
Un gran paso de Zapatero de cara a las futuras elecciones; desechado el cambio económico, desechado el descenso del paro, desechada la recuperación económica, ha encontrado por fin una solución definitiva sobre el asunto que tanto preocupa al pueblo español.
Decididamente estoy enamorado de Italia. No me pregunten la razón pero mi amor de juventud por Francia (¡Cuánto significaba Francia en la España de finales de los 70!) ha sido sustituido por mi amor a Italia. Y cuando digo Italia me refiero sobre todo a la parte norte que conozco. Si es verano quítenme esa Venecia intransitable, insoportable e insufrible y ya está. Estoy tan enamorado de Italia que quisiera tener a Berlusconi de presidente de nuestro Consiglio de ministros.
Si hay algo que les pone los nervios de punta es que les contradigan. O que les recuerden que, contra lo que la izquierda imperante opina, no todo vale, no todo es bueno ni todo es justo. Les fastidia tener que enfrentarse a quien les dice que hay un orden de valores, que no todo da igual y que, contra lo que diga Zapazerolo, un matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer.
Aquella debía ser la ocasión que había buscado toda mi vida. Todos mis seres queridos me rodeaban, todos me miraban, todos estaban pendientes de lo que yo fuera a decir o hacer, la de besos que recibí. Si alguna vez hubiera buscado el protagonismo aquel debía ser el día. Era una felicidad tenerlos todos conmigo. Me sentía realmente satisfecho, todos en mi casa, todos mostrándome su cariño, su afecto o su aprecio, según los casos, según la relación.
Viernes, 1 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera
Rufino Soriano Tena