Y ustedes perdonen la explosividad de mi afirmación inicial. Sigo, como la mayoría de la población, con interés las duras peripecias de los 33 mineros chilenos atrapados en las entrañas de la tierra a la que pretendían extraer sus riquezas para poder sobrevivir sin duda estoicamente.
Entre calores que no corresponden a finales de agosto el verano se va. Me deprime cómo la noche se come minutos al día todas las tardes, me deprimen las nubes violáceas que aparecen en el horizonte a cada puesta de sol. El aire se espesa y los anocheceres son cada vez más largos y sombríos.
Yo defiendo la presencia de las tropas españolas en Afganistán siempre y cuando partamos de que aquello es una guerra, de que allí no hemos ido a mostrar sempiternamente la meliflua sonrisa de Zapatero ni a repartir abrazos a la población local.
Y escribo Zona Cero con mayúsculas porque es el nombre propio que a través de la historia quedará ligado a aquel lugar y a aquel momento que todos recordaremos mientras vivamos. La Zona Cero fue el altar donde la intransigencia inmoló a miles de pacíficos ciudadanos que cumplían con la pesada misión cotidiana de trabajar. Asesinaron a miles de inocentes en nombre de Dios pero la maldad nunca puede ser representante de Dios; aquellos bárbaros no sólo no representaban a Dios, y ni siquiera a “su” Dios, sino al ala más radical, asesina, nazi, intolerante, culpable y dolorosa de una de las múltiples visiones de Dios que la Humanidad tiene.
“Teníamos un problema y lo hemos solucionado” dijo Aznar cuando un buen día fletó un avión para quitarse de encima un puñado de emigrantes ilegales. Cabe suponer que Sarkozy ha debido pensar lo mismo. Por las bravas.
Discúlpenme que hoy hable de uno más de estos personajillos baratos, frusleros e insignificantes que pueblan las televisiones del mundo. No siempre tiene uno ganas de escribir de cosas trascendentes ni agosto está para echar las muelas de cabreo por lo de Melilla, por las elecciones de no se sabe cuándo o por las declaraciones altisonantes de no sé qué personaje del que dependa buena parte de nuestro futuro. Hoy me apetece hablar de la Belén Esteban del mundo mundial, de Shakira.
No sé muy bien a qué ha ido Aznar a Melilla, no sé si sólo buscaba desacreditar a Zapatero, si buscaba votos para Rajoy o votos para desbancar a Rajoy. Tampoco sé muy bien a qué ha ido Pons a la ciudad autónoma, desde luego sus palabras fueron exageradas. La situación es molesta, pero no es límite.
Ya han salido las primeras reacciones oficiosas del aparato socialista contra Tomás Gómez. Una encuesta que manifiesta que Trinidad Jiménez lo tendría más facilito contra Esperanza Aguirre ha sido filtrada a la prensa en el momento adecuado. La guerra ha comenzado y de la supuesta neutralidad del aparato federal nunca más se supo.
Resulta que nos hemos pasado años subvencionando todo lo que se movía, desde los homosexuales de Zimbabwe hasta las lenguas indígenas de la Amazonía y ahora José Blanco nos dice que pagamos pocos impuestos y que tenemos que pagar más para equipararnos a Europa.
Conozco muy pocos marroquíes y los que conozco son un ejemplo de seriedad, laboriosidad y discreción. Ya sé que habrá lectores que conozcan casos contrarios, en la prensa también salen casos de marroquíes atracadores y camellos (y búlgaros, polacos y de Venta de Baños). No me refiero a unos ni a otros, sino a los marroquíes que cierran las fronteras de Melilla, boicotean los mercados y obligan con impunidad y licencia de su policía a retirar la bandera de España de los coches para poder circular.
Dado que mi memoria es tan elemental como mi cultura no recuerdo qué torero fue el que dijo “Hay gente pa tóo” cuando le presentaron a Ortega y Gasset y le dijeron que era un filósofo. Y es verdad, debe ser verdad que hay gente para todo porque hasta hay alguien que se ha dedicado profesionalmente a clasificar los culos de algunas actrices. Y Jennifer López ha resultado la ganadora, la poseedora del mejor pandero del mundo, por delante incluso de la señora Obama, que hay que ver cómo lo tiene. De grande, digo.
Paseo con el amanecer por los lugares típicos de una pequeña capital de provincias. El habitante de una gran urbe no sabe lo que se pierde, pero allá él. La quietud, el frescor y la vaciedad de una ciudad entregada a la molicie y a las vacaciones me permiten recorrerla lenta y serenamente. Calle Mayor arriba y abajo; universidad y San Pablo; plaza mayor a un lado y la catedral al otro. A lo lejos, el Cristo del Otero y el Monte el Viejo, frente por frente, se hacen guiños desde sus alturas y sus bromas se reflejan en las aguas del Carrión, Palencia y el valle por medio.
De momento tres candidatos se van a presentar a las elecciones internas en el PSOE de Madrid, aunque sólo dos tiene posibilidades de llegar a enfrentarse con Esperanza Aguirre. El tercero es, de momento, el típico marginal que hace bonito, adorna puesto encima de la tele con el toro y la figurita de porcelana pero nada más. Pena, penita, pena, pretende nada menos, ingenuo, renovar el PSOE y eso sólo lo pueden hacer unas elecciones generales.
Y quede claro que lo hago con la mejor de las intenciones y partiendo siempre de la lógica socialista que ha practicado usted desde su llegada al poder. Sea como sea le ofrezco gratis et amore la manera de permanecer en La Moncloa. Tengamos mente abierta y reconozcamos que usted ha logrado los principales objetivos de su mandato:
Siempre he opinado que tele y prensa escrita, no sólo ellas, son un reflejo de la sociedad española. Si los programas de la tele son los que son es porque tienen público y publicidad, lo que no es excusa suficiente porque algo podrían implicarse en mejorar la sociedad en vez de aprovecharse de ella. Pues eso pasa con la prensa y el seguimiento
A mí Inglaterra me gustaba cuando la segunda guerra mundial. Bueno, menos cómo se lo hicieron pagar al hombre que hizo posible su victoria. Pero antes de seguir adelante sentemos que como hacemos la mayoría de los españoles cuando digo Inglaterra quiero decir Gran Bretaña. Pues eso, que fueron unos machotes cuando Hitler se puso bravo y hay que admirarles por ello. Yo les admiro, mea culpa.
Ya hace mucho que decidí que el verano no me gustaba, soy demasiado raro, ustedes perdonen. Está muy bien lo de las vacaciones, sí, pero no puedo con ese mal rollo del apelotonamiento en playas y casas rurales. Mea culpa, que lo de las casas rurales me tira mucho, claro.
Lo de la playa es algo que manifiesta nuestra corta imaginación y nuestro espíritu gregario. ¿Dónde va Vicente ? Ahora que las arcas municipales están agotadas sugeriría yo a los ayuntamientos que alquilaran a tantos euros por hora el metro cuadrado de playa. O a tanto cada mil granitos de arena. ¿Descubro nuevas posibilidades de corrupción a los ayuntamientos de la costa? De nada.
Dice la última encuesta que Zapa no levanta cabeza y que Rajoy va a arrasar. No, bueno, que el PP va a arrasar, porque Rajoy se lleva unas calabazas así de grandes de parte de los electores.
De momento es la selección de baloncesto, pero todo puede llegar. Iba a escribir: “De momento sólo es la selección de baloncesto” porque para España todo lo que no sea fútbol es un deporte menor, pero me he contenido.
Vuelve uno de vacaciones pa esto. Llega uno a la propia casa, arriba por fin a la ciudad que le acoge para encontrarse con España. Con España en Estados Unidos, quiero decir. Manda narices que España pase a la vida política de Estados Unidos por nuestra mala educación. Hablo, ya lo ven, de los cojones de Sarah Palin. Yo me quiero ir de España.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina