Me parecen un síntoma de la España a la que caminamos, quizá de una España a la que ya hemos llegado. Si no les parece a ustedes demasiado, me parecen un síntoma de la decadencia de Occidente. Tal cual los bárbaros con Roma. Insisto: si no les parece a ustedes que exagero demasiado.
Ya saben que me refiero a esa banda de niñatos imbéciles, hijos de familias “acomodadas” dicen las agencias, que teniendo de todo en la vida robaban porque no tenían lo suficiente, al menos no tenían lo que más echaban de menos: Memociones (Perdón, perdón, perdón, alguna dificultad de coordinación óculo manual ha hecho saltar una palabra que no buscaba, pero veo que en definitiva mi error me sirve para definir los que estas infelices criaturas buscaban).
Lamento el dolor que están pasando sus padres, sé cómo los padres no siempre tienen la culpa de los errores de sus hijos, sé cómo los hijos pueden arruinar la vida de sus progenitores. Lo fácil, el cuerpo me lo pide, sería echar la culpa a unos padres consentidores, que se han desvivido durante veinte años por sus hijos, entregándoles alma y vida sin exigirles nada a cambio. Pero no sé, no puedo saberlo, si la realidad es ésa o si simplemente los hijos en cuestión son tan gilipollas como para no sólo arruinar sus propias vidas sino también la de sus padres.
Puesto que todos eran mayores de edad en el momento de la detención (no todos lo eran cuando cometían los delitos) los únicos responsables deben ser ellos. Robaban para sentir emociones, dicen. Tal vez simplemente confundían la vida con una película y la educación que sus padres les dieron no fue suficiente para que su voluntad distinguiese entre realidad y ficción; tal vez eran lo suficientemente mentecatos para distinguirlas y no importarles; tal vez eran tan insoportablemente impresentables como determinadas capas de la juventud española actual, tal vez estaban acostumbrados a hacer siempre su puñetera voluntad, no esperaban que nadie les llevase la contraria, no podía suponer que en la vida no todo era fácil y cuesta abajo.
Tal vez confundieron la vida con un eterno y divertidísimo botellón, tal vez no les valieron las advertencias de sus padres y profesores de que la vida es una exigencia permanente; a lo mejor prefirieron no escuchar cuando se les dijo aquello que a mí me repitieron demasiadas veces: la vida es un valle de lágrimas, tal vez decirles eso era demasiada obligación moral, demasiada caspa ética, demasiada España años sesenta. Tal vez no fueron suficientes las veces que se les dijo que la vida no es como en la tele o en el cine, ahora sí que van a tener emociones de verdad. Juicio, abogados, jueces, castigo, tal vez celdas... emociones van a tener.
Algo estamos haciendo mal, la juventud que siempre fue rebelde era también inteligente. Ahora, como cuando los chavales del cajero y la pordiosera, como cuando la catana, como cuando... ahora no han sido inteligentes. O las emociones nublaban su inteligencia, su preparación en las mejores escuelas y sus, seguramente, muchas horas de estudio.
Los comentarios para este post están cerrados.
Muchos padres se rompen las espaldas para que sus hijos "tengan mas educacion, mas comodidades y esten a la altura de los tiempos. Ahora bien, si lo que el entorno les ofrece son facilidades estatales para chantajear, ningunear y hacer lo que les viene en gana...me remito a las subvenciones de pisos a la emancipacion...del ahorro rien de rien, de las facilidades de viajecitos de fines de semana, que no se como pueden aprobar la verdad... (ya no hablo del aborto y otras situaciones)
Sr. Hoyos, "las victimas" de estos jovenzuelos son la sociedad, aunque por desgracia los responsables directos siempre marquen a los padres, que es lo que MACHACONAMENTE han estado fomentando educacion y psicologos con lo de los malos tratos (y a los maltratadores los empalan con una denuncia, como en las cazas de brujas) me da igual que sea padre o madre, cualquier niño puede denunciar su sus papas se "portan mal" (al margen de hechos delictivos de los adultos) Provocar sentimientos de culpa y "desautorizar" a los progenitores de sus propios hijos es lo que han fomentado todos estos pseudo-intelectuales del tres al cuarto, pensando que estan por encima del resto de humanos...es como lo veo, ahora que sea el estado que los juzgue y que los siga AGUANTANDO con el dinero del resto de padres, abuelos tios y demas familia de toda España
Comentario por María Jesús Maricalva Redondo 03.07.10 | 01:13 resumiendo, y como se decía hace años, "la culpa es de la sociedad", ahora es "la culpa es de Bush, Aznar y la guerra de Iraq", en mi opinion, es la EDUCACIÓN, y esta hace aguas por todas partes, estamos criando pequeños dictadores a los que no puedes dar un cachete, ni gritarle, ni amenazarle, que si matan con premeditación y alevosía, salen a los 18 sin antecedentes, que con 16 pueden hacer con su cuerpo lo que les de la gana, desde abortar hasta tatuarse etc, pero...... no puede fumar, ni la puedes echar de casa.
Al final he llegado a la conclusión de que efectivamente, "la culpa es de la sociedad", por haber permitido llegar a estos extremos, nos lo merecemos por imbéciles.
Buscar culpables, sirve de poco. La rama del árbol que crece torcida, difícilmente se endereza. Niños díscolos, rebeldes, asociales, marginados... ha habido, hay y habrá, por desgracia. Fácil resulta victimizar a los padres, a la sociedad, al entorno en el que se mueve el menor pero... ¿nos hemos parado a pensar alguna vez qué les lleva a éstos jóvenes a cometer ésos actos delictivos? ¿se podrían haber evitado?. Sinceramente, no sabría qué responder. Todos los padres queremos que nuestros hijos sean los más guapos, inteligentes, educados... y nuestro afán, empeño lo encauzamos en ello. Cuando son pequeños, somos sus guías, no permitimos que la rama se tuerza pero... pasan los años, crecen, se desprende ése vínculo umbilical, saltan a la jungla, al asfalto y la sociedad, su entorno, los acaba de modelar. Da igual que hayan tenido una educación ejemplar, que les hayas enseñado a saber discernir entre el bien y el mal si luego ellos, llegado el momento de elegir, optan por la vía errónea
Si de emociones se trata , conozcamos cuando sean juzgados y condenados sus caras , nombres y apellidos afin de que experimentren en su vida el rechazo social. Costumbre democrática donde las haya que implantaron los giegos y es conocida con el nombre de ostracismo. pero esta sociedad no tiene valor para eso ni para nada.
Somos lo que comemos, tenemos lo que criamos, todo empezó cuando se dejo la educación en manos de políticos y "psicólogos".
Hemos arruinado unas cuantas generaciones, y el problema es,¿que sera de nosotros cuando sean ellos los que lleven las riendas del pais? estoy horrorizado, zETAparo al lado de cualquiera de ellos, es un genio.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina