Ese “a mogollón” es lo único que les ha faltado a los mentecatos de Navas del Rey en la publicidad de su puticlú. España entera está llena de señoras de buen ver (y de mejor palpar) y llamarlas tías buenas es propio de analfabetos, cafres, trogloditas y subnormales profundos. Llamar a una señora, chavala o señorita “Tía buena” es relegarla a un plano exclusivamente sexual, es prescindir de todos los valores que como ser humano porta: su inteligencia, sus emociones, sus sentimientos, sus capacidades…
Desde luego son todo lo memos que he dicho sólo por ese desprecio sexual al cincuenta y pico por ciento de la población española, pero sobre todo lo es porque hace falta ser estólido integral para suponer que la sociedad no se les va a echar encima. En esta España en que llamar maricones a los maricones es casi un delito de lesa modernidad (Por favor, digamos “gay” que hace más fisno y modelno) pretender que anuncios sexuales en la vía pública se van a mantener incólumes, sin provocar una reacción social, es de débiles mentales. ¿O no saben que los anuncios de sexo están sabiamente recluidos en los anuncios por palabras de los periódicos, incluidos algunos de los más píos y de derechas?
Esto del regocijo erótico festivo es algo ya muy gastado, la sociedad sólo se lo permite a concejalías de la juventud de partidos muy progres, a la Junta de Extremadura o a Bibiana Aido, todo lo demás está visto como machismo cerrilismo, por lo menos. El desprecio sexual sólo está consentido si se hace desde el progresismo panfletario que nos venden los partidos o si se hace desde las páginas, pías o no, de la prensa escrita. A todos los demás nos está vedado, si bien a algunos nos trae al pairo.
Debían saber los rocines miembros del puti club ese que no les iba a salir gratis, salvo como inmensa publicidad; ahora ya no hay dudas, todos saben lo que se vende en ese local: nada de güisqui o cerveza, sino tías. Se venden tías. Nada de señoras, chicas o modelos (a cualquier cosa se le pone la etiqueta de “modelo” y lo vendes aunque se caiga a pedazos). Pensándolo mejor… En esta España preocupada por la ruina económica pero despreocupada por la ruina ética no debería sorprender que cualquier soplagaitas quiera vender “tías cachondas”, que es lo que rezaba el cartelito que había por el pueblo, de la misma forma que otros pueden vender lechones, por ejemplo. La degradación debería acostumbrarnos a determinadas mamarrachadas y con la costumbre debería llegar la aceptación.
¿O qué fue la esclavitud sino la aceptación de que al semejante se le podía vender, apalear y matar sin explicaciones? Pues es lo mismo, pero más recatada y discretamente; ya no las matamos sólo las vendemos, no en vano estamos en el siglo… (iba a poner XXI, pero a saber dónde se llegan los de Navas del Rey), es sólo una cuestión de costumbres y no hay ser más adaptable que el ser ¿humano?, basta con apretarle un poco los cataplines y acepta a Zapatero o a Rajoy como animal de compañía.
PD ¿No han tenido ustedes nunca la sensación de que en alguna campaña electoral sólo les faltaba ofrecernos sexo gratis?
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Vigía, lo de "bestialidad" tomado directa y exactamente del diccionario me parece muy correcto
Otis, me ha encantado su post: certero y literario
Esa es la educación y con esa"bestialidad" están creciendo algunos -muchos- jóvenes. Éstos como ven las imágenes -de la naturaleza que sea- constantemente pues,para ellos, normal. Las ven y asi crecen: En casa no se les corrige, en los colegios no pueden... Detesto la publicidad sexual. La que recoge el artículo no digamos.. La detesto por lo que significa a lo que puede llegar un comportamiento humano frente al más debil...
en fin voy a tocar el tema de la publicidad que vemos en Tv etc. Me fijaba yo que hay un anuncio -habrá más, claro- donde un muchacho entra al cine con un GRAN VASO de palomitas. Otea donde está su amiga y la ve... y ¡cataplás- empieza a andar por todas las butacas hasta llegar a la suya con gran sonrisa... Pues esto lo ve un muchacho/a de 13 años y se creerá que es normal y lo hará,claro que lo hará... lo demás igual.
No hay ninguna actividad compartida del género humano que sea "gratis". Siempre hay un coste indeterminado. Dicho coste, no tiene porqué ser solo dinerario ni porcentualmente igualitario. La publicidad sexual puede hacerse de forma delicada o soez (es como el comer, vestir, etc). Hace años que observo que la ética es pendular en función a los excesos de riqueza ó precariedad social. No muchos tienen la suerte de haber cimentado unos valores éticos y morales que le permitan distinguir donde empieza y acaba el bosque. Si a esto se acompaña la actual doctrina que se imparte, no me extrañaria que pronto un largo apéndice asome donde la espalda pierde su nombre sin invadir lo que sigue.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina