A España la preside Mr Danger. Zapatero se ha distinguido durante los últimos años por ser el más valiente en el OK Corral, por despreciar la muerte, por no temer nada ni a nadie. Por ser el más machote del rancho. Es ampliamente reconocido por ser el mayor amante del riesgo al despreciar los sabios consejos de quienes habían estudiado más de dos tardes de economía. “Dejadme solo” era la conclusión de todos sus engolados discursos.
Mariano Rajoy, el segundo error de Aznar, se equivocó al votar en contra del decretazo de Zapatero. Si no hubiese sido aprobado, las complicaciones económicas y políticas habrían sido mayúsculas y España y los españoles estaríamos metidos ahora en un pozo de muy difícil salida.
Espero que mis lectores no consideren mi postura contradictoria. Acabo de leer que en Lérida han prohibido vestir el burka en edificios municipales. Lo de la ocultación del rostro femenino nada tiene que ver con el caso de aquellas otras personas que tapan su cabeza con un pañuelo, recordemos el caso de la alumna de un instituto madrileño.
Me molesta cierta España; me molesta la España zarrapastrosa que elevó a los altares a Carmen Ordóñez; me humilla la España que sigue las vicisitudes del noviazgo de una ñoña anciana Grande de España con un funcionario; me escuece la España sanchopancesca que ve determinados programas de televisión; me siento insultado por la España zafia que encumbra a personajes de la más baja ralea y los convierte en héroes populares.
Al final todos dependemos de un solo hombre. Vale, Bibi, o de una mujer. Lo que quiero decir es que a los pensionistas les van a congelar el sueldo por un voto, por la decisión de una sola persona. Al final Zapa ha ganado por la mínima. Pero ¿no es eso lo que queremos todos para nuestro equipo en el peor de los casos? ¿Y si España gana la final del mundial de penalty injusto en el último minuto?
Zapatero es un desastre, lo llevo dicho una miríada de veces en este blog. Nos ha engañado durante años, pretendiendo hacernos creer que no había crisis que pudiera con nosotros, (o sea, con él y su política), pretendiendo hacernos creer que todo el monte de la crisis era orégano de soluciones socialistas, pretendiendo hacernos creer que jamás tocaría sus “políticas sociales”, de las que tanto se vanagloriaba.
Lo de ser progre tiene que ser cansado. Y distingo entre progres y progresistas. Los segundos siguen sus creencias personales y viven su vida con mayor o menor sinceridad y nos dejan a los demás en paz. Los progres son pesados, aburridos, insistentes y empeñados. Empeñados en convertirnos a su fe verdadera, joé. Es lo que tiene el apostolado, claro, que cansa mucho... al que lo padece. Se empeñan en convencernos o en imponerse. El problema de los progres es que se empeñan en ser apóstoles voluntarios de la laicidad, progresía y la corrección política. Y los demás somos su tierra de misión. De sumisión si no te dejas comer el coco, cosa que ocurre frecuentemente.
Dice el PSOE que se sacrifica, que no le importa perder las próximas elecciones con tal de que España gane. No dicen si se refieren al próximo mundial de fútbol pero intuyo que sí. Porque a la España de los ciudadanos, a la España política, a la España económica no se refieren, no pueden referirse ahora. Tantos meses después de cargar aparatosamente contra aquellos premonitorios “antipatriotas” no pueden referirse a la crisis actual. ¿O serán tan osados?
¿Será casualidad que el presidente
Durante años Zapahuero se ha dirigido a nosotros como si todos fuésemos militantes irreflexivos de su partido. Alguien lo ha dicho antes y mejor que yo: “Como si todos fuésemos mineros en la campa de Rodiezmo”. Sus discursos estaban llenos de un forzado optimismo y de un necio voluntarismo que ocultaban su indecisión ante la gravedad de la situación. Sus discursos estaban tan llenos de lugares comunes como faltos de contenido, de sustancia, de realidad, de vida cotidiana, de calle, de mercado de abastos. Discursos hueros, vaya. Mi primer consejo, con la seguridad de que alguno de sus seiscientos asesores lo recogerá, es que no vuelva a tomarnos por tontos ni por militantes del PSOE (ojo, no confundan a unos con otros), que deje de sonreír y de bracear exageradamente mientras nos cuenta lo bien que nos va en la champions lij; que nos hable como a adultos y no nos vuelva a ocultar la realidad, no vaya a ser que vengan Ángela Merkel o San Obama bendito a cantarle las cuarenta. Otra vez.
A Garzón le pueden emplumar, ahora mismo acaban de suspenderle de sus funciones. Y acusan a Franco, ese hombre, de arrojarle al fondo de la celda. Como el Cid, a Franco le acusan de ganar batallas después de muerto. Porque debe quedar constancia de que Franco ha muerto hace ya algún tiempo.
Qué quieren que les diga, uno es aficionado a la prensa desde hace muchos años, quizá desde que de niño veía a mi padre leer todos los días su diario. Día tras día salgo de casa habiendo leído buena parte de la prensa digital y alguno de los más importantes periódicos de papel. Esta mañana también lo he hecho y me he quedado con la boca abierta.
Aplicar la etiqueta de "progresista" suele servir para avalar cualquier medida. Háblese de lo que se hable, si se puede decir que es progresista es bueno. Las medidas que Zapatero acaba de tomar son por lo tanto necesariamente buenas. Aunque parta por la mitad al obrero, al funcionario o a la clase media en general. Son medidas progres luego son buenas.
O sea que llevamos meses intentando que Zapa se quite la venda, empiece a recortar y nos ahorre muchos millones y el bochorno de ser el culo de Europa… Meses insistiendo en que hay que ahorrar, en que no se puede dar subvención a todos y por todo: pa irse de casa, por tener un hijo, por no tenerlo, por abortar, por no abortar, pa comprarse un coche, pa comprarse un frigo no contaminante… ¡y nos ha resultado imposible convencerle!.
Oigo en la radio, leo en la prensa, tachar a Intereconomía, sus propietarios y sus programas de integristas católicos. Y con esa palabra ya están descalificados y condenados a las penas del infierno agnóstico, laico o incluso anticlerical. ¡A las calderas de Pedro Botero, si me permiten la expresión de mi infancia, santa infancia!
Este columnista, que de zapaterista tiene poco, hace mucho que ha defendido que Rajoy fue el segundo error de Aznar, tras el apoyo impopular e injusto a la cruel guerra de Irak. El tercero fue la pésima gestión de los atentados terroristas del 11-M. Sí, claro, la torticera y tramposa reacción de la oposición de entonces y sus medios de comunicación ayudó también al cambio de gobierno.
Como siempre, escribo por la noche. Acabo de contestar algunos correos de familia o amigos próximos y después de una jornada de trabajo me dispongo a repasar las noticias que todo el día llevan machacando la radio, la tele o Internet.
Repitamos todos juntos:
· No somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia, no somos Grecia.
• La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España.
A Belén Esteban. A la gente que admira a Belén Esteban. Los programas en que participa Belén Esteban. A los que presentan los programas en que participa Belén Esteban. A los que los ven. (Y sustituyan ustedes a Belén Esteban por Kiko Rivera, la Pantoja o la duquesa de Alba)
Harriet Harman es la número dos del partido laborista británico; o sea, es la número dos del partido número dos después de las próximas elecciones. Conociendo sus declaraciones sobre Bibiana Aido se comprende las limitaciones del staff laborista. A uno le entran ganas de preguntarse: ¿Joé, pues cómo será el número tres del partido?
Ese “a mogollón” es lo único que les ha faltado a los mentecatos de Navas del Rey en la publicidad de su puticlú. España entera está llena de señoras de buen ver (y de mejor palpar) y llamarlas tías buenas es propio de analfabetos, cafres, trogloditas y subnormales profundos. Llamar a una señora, chavala o señorita “Tía buena” es relegarla a un plano exclusivamente sexual, es prescindir de todos los valores que como ser humano porta: su inteligencia, sus emociones, sus sentimientos, sus capacidades…
Siempre he pensado que la culpa de que exista la izquierda la tiene la derecha. Y sus excesos. La culpa de que exista el comunismo la tienen el capitalismo y sus excesos. A nivel internacional: la culpa de la existencia de Evo Morales y de Hugo Chaves la tienen los respectivos nefastos gobiernos anteriores, las sucesivas dictaduras en un caso y la pésima gestión social y económica que de las riquezas nacionales hicieron los supuestos demócratas en el otro.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina