Cuando uno era joven la energía nuclear era el ogro, el coco. O te tomabas toda la sopa y te ibas a la cama sin rechistar o te soltaban un átomo para que te mordiera el culo. Nadie entre la gente común se atrevía a contradecir eso de “¿Nucleares? No, gracias”. Esto era una expresión tan cotidiana y usual como el “buenos días, Maruja” cuando te encontrabas a la amiga de tu madre en la calle mayor y querías disimular para que no se chivara de que estabas fumando.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo