Es lo que tienen los pobres, que comen lo que a los demás les sobra. Y sobre todo con esta crisis que nunca existió hasta que un día nos despertamos teniendo que trabajar dos años más para poder jubilarnos. ¡La leche, si llegamos a estar en crisis!
No tengo la menor idea, ni quiero tenerla, de quién era el hijoputa al que se refirió Esperanza Aguirre. La derecha está entretenida en lo suyo de siempre, apuñalarse aunque sea a micrófono abierto, mientras España se está desangrando por cuatro millones de hijos de mala madre que no encuentran trabajo y estropean las maravillosas estadísticas de felicidad que nos tiene preparadas Zapahuero.
Todavía va uno por esos mundos y se encuentra que quedan personas convencidas de que ser de izquierdas es mejor, más honesto y beatífico que ser de derechas. Y viceversa: Que ser de izquierdas significa ser diabólicamente perverso. Si ustedes me permiten, hablo de aquellos que están convencidos de que la razón les pertenece siempre por el mero hecho de ser de derechas. O de izquierdas, tanto da.
El desánimo ha cundido en Haití al conocerse que el Bulli va a cerrar durante dos años. “No me lo puedo de creer” ha dicho una señora que llevaba tres horas en la cola del agua.
Antes de que numerosos lectores se me arrojen encima corro a afirmar que sí, que en abundantes ocasiones, con excesiva frecuencia, echo en falta una Justicia más… justa. Y si me permiten seguir sin enviarme a los leones les diré que también, que los asesinos de Marta del Castillo se están riendo de la Policía, de la Justicia y de nosotros. Y que la existencia de tanto preso peligroso suelto antes de tiempo, con fines de semana y otros permisos, debería ser algo a revisar a las primeras de cambio. De lo de de Juana, el etarra, ya ni les cuento.
Cuando uno era joven la energía nuclear era el ogro, el coco. O te tomabas toda la sopa y te ibas a la cama sin rechistar o te soltaban un átomo para que te mordiera el culo. Nadie entre la gente común se atrevía a contradecir eso de “¿Nucleares? No, gracias”. Esto era una expresión tan cotidiana y usual como el “buenos días, Maruja” cuando te encontrabas a la amiga de tu madre en la calle mayor y querías disimular para que no se chivara de que estabas fumando.
No sé si habrá más de diez españoles a los que les importe el festival de Eurovisión, no sé si pasarán de mil los que vean en directo tan histórico evento. Lo que sí sé es que hay casi cuarenta millones de ciudadanos avergonzados.
Ya lo del chiquilicuatre aquel fue una puñalada trapera en la honrilla nacional ante toda Europa. Y hablo sólo de honrilla y no de honor porque se trataba
Haití no debería existir tal y como lo conocemos. Como lo hemos conocido, digo. Haití siempre fue nada. Agujero de ficción en medio de la inexistencia. Un vacío, una ausencia. Necio desierto huero sin nada dentro. Entelequia insoportable al ardiente sol sin sombras. País sin Estado, Caribe sin playas.
Empiezo por aclarar que no se puede desear a los inmigrantes un año y expulsarles al otro. Que no puede ser una cosa cuando las vacas gordas y la contraria cuando las vacas están cual modelo anoréxica. Hay cosas demasiado simples que el Estado ha dejado pasar y que han terminado por infectarse. La cuestión es si tenemos que amputar y por dónde para que la infección no nos ataque todo el cuerpo. No hablo de los inmigrantes, sino de las leyes.
Como varios millones de españoles más he ido a mi banco a entregar un pequeño donativo para Haití. Con ello, además de excusarme y calmar mi conciencia por no coger un avión y marcharme allí, me he sumado a la inmensa corriente de solidaridad intercontinental que ha surgido con el devastado país francófono. Eso y escribir, de ello va mi artículo del viernes para la prensa de papel, es todo lo que uno en su inmensa debilidad puede hacer.
Pues me van a perdonar todos los lectores pero estoy de acuerdo con Chávez, aunque sólo sea parcialmente, pues estarlo por completo es algo sólo al alcance de unos pocos afortunados que se alimentan de sus palabras. Exclusivamente, quiero decir. Sólo quien se alimenta exclusivamente de una fuente tiene capacidad para seguirla sin dudas ni preguntas. Yo no soy de esos, afortunadamente.
En los últimos meses han ocurrido tres cosas que no creía llegar a ver nunca: Que un negro gobernase EEUU, que un López gobernase Euskadi y que Zapatero fuese a misa. Dado que las tres cosas increíbles, y muchos otras, han ocurrido o van a ocurrir muy pronto una de las conclusiones que hay que sacar es que en política nunca puedes decir nunca.
Cuando los políticos se acercan al final de su periodo de gracia empiezan a meter la pata una vez tras otra. Encadenan más errores que Ronaldiño fiestas y saraos nocturnos.
Permítanme empezar discretamente: Tengo la impresión de que Monseñor Munilla se ha equivocado. Después de tantos ataques injustos y comportamientos nada cristianos de algunos de sus supuestos seguidores Monseñor la ha pifiado. Insisto en el uso del “Monseñor” porque vivimos en un país y una época en la que se ha abusado del absurdo igualitarismo, igualitarismo por abajo, claro. Así que Monseñor Munilla, que hasta hace bien poco era mi pastor, se ha equivocado.
Si el Wall Street Journal se ha fijado en Zapa y se burla de él diciendo que su solución para la crisis es hacerla ilegal es sólo porque es el presidente de turno de la Unión Europea y eso llama mucho la atención. Bastaría que los norteamericanos “del norte”, que diría un amigo mío, bajaran un poco su mirada para encontrarse con Chávez, el populista presidente venezolano que lleva a su país al colapso, devalúa la moneda nacional, expropia fábricas de leche y azúcar y lo soluciona sacando el ejército a la calle para detener… la subida de los precios. ¿Hay quien de más? ¿Quién de los dos gana a ingenio político?
Soy, de manera infinitamente más humilde que la original, la voz que clama en el desierto contra las series españolas de televisión. De su enorme capacidad de deformar a los menores nadie parece darse cuenta. De su enorme ascendiente negativo en los espíritus más sensibles y capaces de aceptar acríticamente cualquier influencia externa nadie parece tomar nota. Del disparate de emitir series como Física y Química al alcance de cualquier adocenado adolescente nadie parece asustarse. Soy la voz que clama estúpidamente en el desierto educativo español.
Yo soy de los que dijeron que Rajoy debía estar en la cola del paro, pero en la de verdad, desde el día que Aznar le designó. Así lo llevo reflejando todos estos años en mi blog y en mis columnas. Sin embargo que se haya hecho ahora una tópica foto en una cola de verdad es una tontería insignificante. Una tontería para el entretenimiento general, que no aporta nada a Rajoy ni al PP y que sirve sólo para que hablemos de él. Aunque sea mal, como lógicamente está haciendo el PSOE.
Están jugando a ver quien es el más progre, el Ayuntamiento de Logroño se ha sumado a la competición, tonto el último. Dice el alcalde que Logroño quiere ser capital de las personas. ¿Y? ¿En qué consiste eso, cómo se hace, para qué? ¿Las demás ciudades no lo son? Jugamos a hacernos los más listos de la cuadrilla y a machote no hay quien me gane. Y para serlo, lo de capital de las personas, el alcalde se ha dirigido a todas las asociaciones, clubes, organismos y colegios profesionales existentes en la ciudad para conocer sus personales calendarios para 2010.
Me la refanfinfla, ustedes perdonen la grosería. Hace muchos años que dejé de creer en Papá Noel, los Reyes Magos y los políticos españoles, al menos los políticos de los principales partidos. Nos avasallan continuamente con nueva legislación, no paran de elaborar leyes, códigos y normas nuevas, miles de ellas en cada periodo legislativo, que deben servir para bien poco pues enseguida hay que rehacerlas, completarlas o incluso anularlas con otras nuevas.
Soy de los convencidos del calentamiento global de la tierra, incluso a pesar del gélido invierno que estamos pasando en Europa. Aún recuerdo historias contadas por mi padre de cuando los huertanos de la Palencia de principios del siglo pasado cruzaban el Carrión helado con sus carros y sus caballerías. Me fío tan poco de la especie humana que sé que no nos importaría acabar con la vida si a cambio conseguimos ser los más ricos del cementerio. Lo siento por aquel nefasto primo de Rajoy, el que se tomaba poco en serio todas estas cuestiones.
Los fans de Zapatero, que tanto abundan en este blog, proponemos que dedique su tiempo en la presidencia de la Unión Europea a asuntos más cercanos a los ciudadanos, más pegados a la realidad. Nada de dedicar horas de reuniones, decenas de sesudos asesores, miles y miles de euros a combatir el paro, la crisis bancaria o el hundimiento económico de la economía capitalista. Chorradas que a nadie interesan, el pueblo sano, los votantes de zapatero que pisamos la calle y combatimos esforzada y diariamente contra las fuerzas de la derecha capitalista, clasista y religiosa, queremos que el gobierno socialista se una a nosotros: Todos contra la Religión.
Que en la web de la presidencia española de la Unión Europea hayan sustituido la imagen de Zapa por la de Mr Bean puede servir para reír tanto como para llorar. Que toda Europa se entere de la imagen que muchos españoles tienen de nuestro dirigente no es para echar las campanas al vuelo aunque es entretenido. La verdad es que realmente no se puede hablar de suplantación de identidad. O sí, Zapa es menos divertido.
Aparte de preguntarme para qué sirve el Tribunal Constitucional si tarda tres años en sacar adelante una sentencia de la máxima importancia me pregunto si como adelanta hoy “El País” no van a dejar que Cataluña se erija en nación. ¿Por qué no?
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo