Contempla España, impasible el ademán, los momentos más dolorosos de la Democracia sin que nadie ose mover un solo músculo. Presenciamos impertérritos el triste espectáculo de los navajeos personalistas en el Partido Popular, como quien asiste a una película con un guión previsible y un pésimo director, sin que las masas votantes se levanten dispuestas a partir la crisma política a los culpables.
Lo del Alakrana no tiene solución. Solución legal, quiero decir. Al final se hará, seguramente se hará, bordeando la ley se dejará marchar a los dos piratas. Pero legal no será. Aunque todos cerremos los ojos para salvar unas vidas.
Zapatero ha puesto el índice de sus mandatos en la defensa hasta el extremo de los más débiles de la sociedad. O eso dice. El caso es que como consecuencia las clases medias están desasistidas y pagan el pato de la crisis y la subida de impuestos. Eso sí, los del circo mediático progre están que se salen de satisfacción. Los homosexuales masculinos y femeninos (¿será políticamente correcto hablar así?) son uno de los grupos más satisfechos con Zapahuero.
España tiembla porque los futbolistas van a pagar parte de sus millonarios sueldos en impuestos. Los clubes, que son en realidad quienes van a pagar el dinerito, nos amenazan con suspender la liga. Ay, españolito currante, españolito afortunado, como se suspenda el fútbol. Pan y circo ha sido siempre la droga del pueblo ¿si se suspende el circo qué nos quedará? Será el llanto y el rechinar de dientes, saldrán las masas a la calle, ¿caerá el gobierno?
Me molesta extraordinariamente darle la razón a Leire Pajín. Nadie debe creer que la molestia es por su filiación política, aquí hemos defendido a socialistas ilustres como Leguina, Rodríguez Ibarra o Múgica. Y a Rubalcaba en algunas circunstancias, como aquellas tan difíciles de la negociación con ETA. Si hay un ministro válido, aunque marrullero, ése es Rubalcaba.
Hay que definirse, tal y como están los tiempos hay que definirse. Nos deberíamos sentir culpables de tanto encogernos de hombros. “Dejar pasar, dejar hacer” se está convirtiendo en el emblema de nuestras clases medias mientras quienes dirigen la sociedad, no sólo quienes dirigen España, se aprovechan del desentendimiento general de la sociedad española. Y eso pasa en todas nuestras sociedades en escala personal; sea en los trabajos, sea en las comunidades de vecinos, España se encoge de hombros y deja que otros, con más iniciativa y entrega determinen permanentemente lo que hay que hacer.
Aquí me tienen, tratando de sacarle todo el jugo a la vida a pesar de la chorrada invasiva del jalogüin de los cataplines. Dispongo de cuatro días seguidos de fiesta y el 25% de ellos, el día de hoy, se lo han medio cargado cuatro adolescentes semi beodos que pululaban por mi barrio. Que como era jalogüin tenía que darles unas monedas o unos caramelos. Y como yo no estaba en casa sino disfrutando de la vida relajada y feliz con unos amigos me han embadurnado la puerta de casa.
Es la segunda vez que escribo este artículo, al menos es la segunda vez que escribo un artículo con este título y con contenido semejante. Porque mi irritación no ha cambiado. Porque España no ha cambiado. Porque los españoles seguimos siendo unos pueblerinos asomados desde el propio campanario contemplando con asombro y ansia todo lo que existe fuera de las fronteras de nuestro villorrio.
En Palencia llevamos años dilapidando nuestro dinero en penosas obras municipales. A bote pronto me vienen a la cabeza pifias como aquel empedrado de la calle Mayor que hubo que eliminar y sustituir porque no había día en que no hubiese varias caídas sobre su superficie irregular, puntiaguda y molesta. Los gastos de tanta memez pueden pasar a los anales del despilfarro.
A veces los políticos desbarran. Como cualquier otro humano, quizás más por aquello de que quien mucho habla, mucho yerra. Cuando la venda ideológica tapa sus ojos y encierra sus facultades entonces desbarran más. Arzallus, por ejemplo. Arzallus cree que ser un buen patriota lo justifica todo, al menos justifica a Otegui.
Durante cuarenta años cientos de socialistas vivieron escondiendo sus ideas, temiendo la llegada de la policía a altas horas de la mañana. Durante décadas mantuvieron su ideología en posición firme, desafiando el temporal franquista, desafiando sus miedos con su honradez, luchando en la medida de sus posibilidades por sus ideas. Era la suya una honestidad a prueba de dictaduras, de cárceles, de torturas. Aún recuerdo a un viejo conocido de mi pueblo, cuya condición de represaliado, socialista y republicanos sólo salió a la luz pública tiempo después de morir Franco. Cuarenta años de desierto para llegar a esto.
Estamos regidos por necios, unos están en el poder y otros aspiran a estarlo. El problema para los españoles es doble, porque unos nos rigen y otros pueden hacerlo cualquier día, aunque todo indica que tardarán bastante. El problema de los que están en el poder es que han sido elegidos por su sumisión, no por su capacidad; por su cercanía a ZapaHuero, no por su preparación; por ser mujer, no por ser mujer inteligente. Pero el problema de la oposición es todavía peor.
Domingo, 8 de noviembre
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
JUAN JULIO ALFAYA
Juan Fernandez Krohn
Profesionales por la Ética
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val