Miren, había llegado la hora de acostarme sin sentir la necesidad de desahogar mi ánimo escribiendo unas cuantas líneas en mi blog. Nada de lo ocurrido en el mundo merecía sacrificar unos minutos de mi sueño, me parecía.
Ni el intento de abordaje a otro banco español, ni lo del partido de fútbol del siglo, ni lo del linchamiento social del asesino y violador que no lo era… nada. A mí lo que me apetecía era irme a la cama y ya está. El caso es que ya bastante vencido por el sueño, buscando en mi silla más la línea horizontal que una posición correcta me encontré de nuevo con la historia esa de que el gobierno va a obligarnos a tener una determinada temperatura en los locales públicos. Y me sublevé, se me fue el sueño y recuperé la compostura, la postura y la cordura.
Y me empecé a cabrear, me subió el fuego por el pecho y mandé a hacer puñetas las ganas de irme a la cama. Joé, es que no paran de señalarnos lo que debemos hacer, cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Personalmente empiezo a cansarme de tanto mandamiento socialista.
Vale que en muchos cines, cafeterías o edificios oficiales se exceden con el aire acondicionado; vale que a veces es para darle un currito en el pescuezo al encargado; vale que a veces tienes que ponerte la chaqueta porque a pesar del plomo derretido que está cayendo fuera te congelas. Vale, vale, sí es cierto. Pero con decírselo al susodicho encargado, sin necesidad de darle la colleja, está solucionado. En el peor de los casos con no volver a tomar café en un lugar indeseado se acabó el problema.
¿Por qué ese afán de regularlo todo, por qué esa necesidad de meterse tan profundamente en cada aspecto de nuestras vidas, por qué quitarnos tanta libertad tan continuamente? ¿Por qué tanta injerencia? ¡Si hasta nos quitan la patria potestad sobre nuestras hijas! (bueno, éste es otro asunto pero también trata de la libertad). Lo que está claro es que esto no nos va a salir gratis, será necesaria la creación de un cuerpo de controladores, a los que pagar cada mes su sueldo más seguridad social. La pregunta es si tendremos también que invitarles al cafelito que se tomen en cada local mientras comprueban la temperatura ambiental.
¿Llegará el día en que nos digan cuántas veces hemos de respirar por minuto?
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No se enfade Sr. Hoyos, cuando un pobre Presidente y su gobierno "no sabe" ni tiene autoridad para gobernar, lo suple "controlando" y evitando que el resto esté informado. Ni tienen preparación, ni tienen inteligencia y lo peor IMPONEN y están enfermando a toda la ciudadanía impidiendo su correcta madurez para una democrata EMANCIPACION. Hasta éso han impuesto puenteando la autoridad y el derecho de los padres.
Sr de Hoyos, totalmente deacuerdo con usted, solo comentar un detalle, hace unas semanas que se ha destapado lo que debería ser el super escándalo del siglo, esto es, la manipulación de datos que desde el CRU se ha venido haciendo desde hace muchos años para imponer una visión, una supuesta verdad incómoda, una farsa para imponer una agenda política, los datos obtenidos por un "Hacker", han sido reconocidos como veraces (Se sabe que alguien desde dentro dejó una "puerta abierta"), en el resto del mundo la noticia ha saltado a los titulares y los telediarios, en España andamos como antaño, leyendo la prensa extranjera para enterarnos de lo que pasa, ¡¡ Increible !!, los medios de desinformación callan y los opinadores están a otra cosa, da hasta miedo ver el panorama informativo en "este pais", parece que vivieramos en otra época, mientras tanto los periodistas y opinadores caen poco a poco en el mas absoluto de los descréditos, mientras muchos nos quedamos con la boca abierta.
Lo mas grave de todo ello Don Pedro,es que el control de temperaturas de los locales , es uno de los pilares de la llamada " Economia sostenible".
¡Que pocas tablas tiene la administracion Rodriguez!
Saludos
La respuesta a todas sus preguntas es simple: la izquierda siempre es intervencionista e intenta invadir
y regular todos los campos de la actividad humana, tanto colectiva, cómo individual.
Además, la izquierda siempre fracasa en sus patéticos intentos de controlarlo todo.
Un saludo
No lo dude Don Pedro, se trata de asentar en la población, en la mente colectiva, el "derecho" del Estado a meterse, burocratizar y ordenar cada milímetro de la vida de los ciudadanos. Se empieza por temas como tabaco, diciendo a los legítimos dueños de un negocio el como han de llevarlo. Se sigue con medidas como esta de la temperatura, muy ecológica ella, pero cargada de un cinismo y una hipocresía enorme como cordillera. Ello sin olvidar esa marranada de "educación para la ciudadanía" o la abusiva carga de impuestos que sufrimos los currantes (los que vamos quedando claro). Es decir, el Estado se cree en la potestad de controlar cada movimiento del ciudadano, pasándose los derechos individuales, o los derechos de los padres, o los derechos de un propietario de un bar, etc, por el forro de los cojones.
Naturalmente, siempre bajo la excusa de un bien de interés general, enorme mentira que sirve de perfecto disfraz para que esta sociedad lanar siga a lo suyo: tapa, caña y...
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
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Antonio Cabrera
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Raúl González Zorrilla
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Miguel Barrachina
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