Ya lleva mucho tiempo lloviendo sobre la sede del PP valenciano, no quisiera hacer un fácil juego de palabras con la meteorología en el Levante. Las acusaciones se acumulan unas tras otras y sacuden los cimientos del PP de aquella comunidad, aunque sus dirigentes parecen no inmutarse. Nadie del partido ha salido todavía, y el tiempo pasado ya es largo, a desmentir firme y tajantemente esas acusaciones, se echan en falta sus
Son varios los sitios donde lo he leído, así mismo algún lector habitual lo ha insinuado en este blog: “Lo de la foto de las hijas de Zapa es una tapadera para que no hablemos de otras cosas.” Y yo creo, humildemente, que no, que simplemente es que se trata de Zapa de quien estamos hablando…
Leo por encima, la cosa no da para más, las diferentes informaciones recibidas del concierto de juanes, bosés y victormanueles en Cuba. Eso sí, me paro a contemplar absorto un video grabado detrás del escenario, en el backstage que diría un amigo tremendamente cursi que tengo, en el que bosés y juanes aparecen maldiciendo y llorando, deshaciéndose en juramentos e imprecaciones por las presiones a las que fueron sometidos por las autoridades cubanas.
Zapa nos dijo que de la crisis íbamos a salir en la primavera pasada. Pero en julio no pasó nada ni nadie se lo recordó. También nos dijo que bajar los impuestos era de izquierdas. Hace unas semanas nos ha dicho que los iba a subir, ayer acaban de explicárnoslo. Tampoco ahora ha pasado nada.
Todos nos hemos asombrado con la foto de las hijas de Zapatero. Le reconozco, como ya habrá quedado claro para mis lectores, grandes aciertos, aunque también grandes errores, en su gestión. Incluso en la parte íntima de su vida que asoma entre nosotros por ocupar el cargo que ocupa también cabe reconocérsele grandes aciertos. Me parece de lo más adecuado que haya luchado tan duramente por mantener la discreción de su vida familiar, empeñándose en mantener el ámbito particular cerrado a los que somos ajenos. Si yo alguna vez cometiera la fechoría de pretender ser presidente de algo también haría así.
José Luis Rodríguez llegó a la presidencia del gobierno sin esperarlo, porque los españoles lo quisieron pero sin esperarlo. Cierto que le echaron una mano los inútiles responsables del gobierno anterior y PRISA, pero porque los españoles lo quisieron. A PRISA con el tiempo le ha pasado lo que a los asesinos de Viriato, que se quedaron sin la recompensa que esperaban. Roma no paga los podios en los que se sube para alcanzar sus objetivos.
Miren, de vez en cuando uno tiene ganas de alabar a algún ministro, de elogiar a quienes nos dirigen. Hoy, con el permiso de todos ustedes, le toca a Ángel Gabilondo, ministro de Educación. Y es que en Educación, ya es tarde, ha saltado la alarma ante determinados comportamientos sociales, fruto de la... deseducación. Y ustedes me sabrán perdonar el palabro.
Llevo quince años escribiendo sobre la mala educación, ya mi primer artículo publicado fue sobre este tema. Hoy pretendo hablar de la mala educación en su versión social, eso que llamamos buenos y malos modos. España es un pueblo de maleducados, no soy una persona que conozca mil y una civilizaciones extranjeras, algunas sí, pero según mi personal experiencia somos una panda de maleducados amargados. Amargados, sí, generalmente amargados.
Anda Esperanza Aguirre empeñada en mejorar la educación. Tan bajo ha caído España, tan bajo nos la retratan los informes de las agencias internacionales, que ya no sabemos cómo meterle mano al asunto de las escuelas. Tarimas, consideración de autoridad pública y que los alumnos se levanten cuando el maestro entre en el aula son las aportaciones de la presidenta de Madrid al desarrollo educativo.
Se nos ha revolucionado el panorama nacional porque las Cajas de Ahorro han pedido elecciones generales. Andan periódicos y simpatizantes (y periódicos simpatizantes) aclamando o protestando, subiéndose a un carro o al contrario con tal de armar. A veces tengo la sensación de que a los hinchas de los partidos políticos les basta con un soplido para lanzarse a apoyar a los suyos y hacerles los coros y las palmas. Como si no tuviéramos bastante con Pepe Blanco y Soraya Sáez.
Miren, no sé a quién echar la culpa, a mí me gusta pensar que la sociedad en general es responsable o que entre todos la matamos y ella sola se murió. Me refiero a la buena conciencia social, detrás de la cual se esconde el respeto, la disciplina, el esfuerzo, la educación… Creo que no se puede achacar más que a los españoles en general. Una pequeñísima muestra de ello es el tuteo generalizado que asombra a todos los extranjeros, especialmente sudamericanos, que nos visitan.
El mundo es de los no fumadores, sospecho. El futuro y la modernidad llegan por esa vía impulsada por la nueva-vieja moral zapaterista. Zapatero será conocido en el futuro por las dos tardes de economía que le iba a dar Sebastián (La pregunta es... ¿Y por qué no se las dio?) y la nueva moral social que colocó a España. Iba a escribir “impuso” pero me temo que España ha consentido, callada, encogida de hombros, indiferente. Y ya se sabe que el que calla otorga.
El PSOE desde que está ZapaHuero es el reino de los mediocres. Yo siempre me creí el PSOE de González, al menos hasta que llegaron los roldanes y los mihenmanos. Aquel PSOE, a pesar del déficit democrático que tienen todos los partidos, a pesar de que el que se mueve no sale en la foto, era un PSOE de gentes por lo general preparadas, con un currículo y un serio trabajo previo que los avalaba. Podrías votarle o no, allá cada uno y
Escribir sosiega mi alma, me serena, me tranquiliza, me insufla fuerza vital. Otros se toman una copa o se van de putas. Yo escribo. Hoy me van a tener que perdonar los lectores, hace 48 horas que no me paro ante el teclado y, será por el ajetreo personal de estos dos días, no encuentro una noticia que me atraiga para sosegar mi alma.
Uno sabe que Enrique Múgica fue un importante personaje del PSOE, sabe que es coherente, inteligente y que vive con los pies en este mundo, quizá por eso forma parte de la pléyade de cerebros que ZapaHuero ha apartado de su lado y de los puestos de decisión gubernamentales. Es el destino que ha acompañado también a otros destacados miembros del clan del nuevo Rey de los Impuestos, pateados hacia arriba con tal de no molestar al prócer de la patria socialista, véase el embajador en el Vaticano o el Presidente del Congreso. Y al que no ha expulsado de su reino celestial laico le ha tendido un puente de plata, como acaba de ocurrir con Jordi Sevilla.
Siempre me ha llamado la atención que el puño en alto estuviera mejor visto que el brazo en alto, siempre me ha llamado la atención que los extremismos de izquierda estuviesen mejor vistos que los de derechas, siempre me ha llamado la atención que las dictaduras de izquierdas tuviesen una bula que no tienen las de derechas, siempre me ha llamado la atención que a nadie le llamara la atención este tipo de cosas, que se tuviera por natural, por “cosas de la vida”, o “es que el mundo es así”.
La sociedad es producto de los gobernantes, pero también éstos son productos de la sociedad. Se retroalimentan, vaya. Tenemos los gobernantes que tenemos porque los concebimos así y así los parimos.
Usted como yo habrá encontrado infinidad de amigos, conocidos o vecinos progres. No me refiero a aquellos que sinceramente mantienen posiciones que la sociedad ha dado en llamar progresistas. No, no me refiero a ellos.
A los lectores que hayan conocido mis artículos anteriores sobre la guerra de Afganistán puede haberles quedado una idea poco exacta de mi opinión al respecto. Una cosa es ser crítico con ZapaHuero y otra cosa es la guerra del fin del mundo, la de Afganistán. Claro que Occidente –por lo tanto España- debe estar en aquel país, sufriendo y tal vez entregando la vida de sus mejores soldados.
Zapatero acaba de anunciarnos el envío de 200 soldados españoles a Afganistán. Que nadie se alarme: Van en misión de paz, no van a disparar un solo tiro. En consonancia con las sanas intenciones del gobierno propongo una lista de ocupaciones alternativas para estos soldados con la esperanza de que sea bien aceptada por la señora ministra de Defensa:
A veces los hechos son puñeteros. Te vas a Afganistán a llevar paz a espuertas y van los afganos y te atacan durante seis horas. Te vas a Afganistán a sonreír mucho y van los afganos y te mandan unos pepinazos del copón de oros. Te vas a Afganistán a estrechar manos y van los afganos y se te quedan con el brazo. Y es que los afganos no tienen la suerte de conocer las bondades, el optimismo y la hermosa palabrería de la Alianza de las naciones zapateril.
Hoy no hay quien circule por España. A finales de agosto y principios de septiembre España se convierte en un batiburrillo insufrible de gentes alocadas, ruidos innecesarios, bataholas insoportables y ridículos follones multitudinarios. El atasco en las urbes, generalmente en los cascos viejos, alteraría los nervios del Santo Job.
A veces es difícil comprender qué se esconde detrás de las decisiones de nuestros políticos. No hablo de estar de acuerdo o no con decisiones polémicas; eso es fácil, en general el votante español es un entregado seguidor, un admirador y forofo de un partido con el que suele estar de acuerdo en casi todo mientras casi nunca lo está con los partidos contrarios. No, no hablo de eso. Hay veces que no comprendes las decisiones que toman y simplemente aceptas que sea así porque ellos deciden bajo el prisma político, partidario y sectario y sanseacabó.
No, no soy oyente de la COPE, aunque a lo mejor termino siéndolo. Alguna discusión caliente he tenido al respecto con uno de sus oyentes, gran amigo al que admiro. Siendo esta cadena de emisoras propiedad mayoritaria de la Iglesia Católica no entendía yo que diese cobertura mediática a FJL, el paradigma de lo que no debía ser un cristiano.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina