El PSOE tendría que pedir cita al sicólogo para explicar lo del video de Obama. No se entiende que para vendernos un producto nos ofrezcan publicidad de otro. No veo a Coca Cola publicitándose mediante un anuncio de Fanta naranja, pongamos. Pero ya puestos a imaginar que Zapa fuese Obama imaginemos que España fuese Estados Unidos. Y ustedes perdonen.
El primer viaje que realicé al extranjero, pagado con mi primer sueldo, fue a Francia. Ustedes perdonen si paso por encima de la francesada de 1808 y de las judiadas que nos hicieron y me declaro francófilo perdido. Mis limitaciones literarias y mi falta de memoria me impiden trasmitirles aquel maremagnum de sensaciones que inundaron mi ánimo en aquella ya lejana ocasión. Franco acababa de morir pero salir al extranjero seguía significando mucho más que traspasar una frontera física. Había algo de rebeldía emocional, algo espiritualmente prohibido, en aquel acto de pasar en tren por Hendaya. No les digo ya cuando con mi inmensa juventud a cuestas puse pie en la estación de Austerlitz.
Si me permiten la chulería sepan que yo sabía que para estas elecciones europeas Zapa iba a echar mano de Obama. Conste que se veía venir, anda que no nos ha dao la tabarra tratando de equipararse con el nuevo amo mundial, anda que no ha echado mano de los discursos, de las imágenes y de las actitudes del nuevo taumaturgo universal. Yo que estoy muy lejos de ser el más listo de la clase lo sabía, o al menos lo veía venir. ¿Cómo es posible que el PP no lo haya previsto? ¿Cómo es posible que no le haya merendado anticipadamente el bocadillo de agit-prop? Ah, la derecha, ¡qué falta de imaginación, qué poca visión de la jugada, qué conformismo! A la derecha hay que ponerle un dictador detrás que la persiga y la someta a yugo de siglos a ver si espabila. Que llamen a Chávez, que bien que persigue a sus rivales.
A veces los ciudadanos nos alarmamos con demasía, innecesariamente, casi siempre movidos por interesados agentes sociales, antipatriotas que somos algunos. Cierto que estamos en una crisis, cuya existencia fue reiteradamente negada, cierto que tenemos cuatro millones de parados, cifra a la que nuestro gobierno dijo que nunca llegaríamos, cierto que hemos
Dice Zapatero que la salida a la actual crisis será social o no será. Creo que tiene toda la razón del mundo, pasando por encima de lo que cada uno crea qué es eso de una “salida social” y cuánto de “social” haya en la salida que cada uno le busque. Ciertamente esta crisis no la hemos ocasionado quienes trabajamos cada mes a cambio de un jornal, sino el capitalismo mismo o al menos su mal uso o su mal funcionamiento.
Jamás a ningún partido de la oposición se lo habían puesto tan fácil. Tenemos un gobierno que negó la crisis y cuando no tuvo más remedio que aceptarla echó la culpa a los demás. Se enfadaba y llamaba antipatriotas a los que hablaban de la posibilidad de llegar a los cuatro millones de parados, ahora que los hemos rebasado les llama apocalípticos. Hay un millón de casas en las que no hay ninguna persona con un puesto de trabajo, tal y como la Constitución reconoce. Y la oposición sin embargo no avanza.
Empecemos por la sinceridad, soy madridista, o al menos lo he sido mientras el fútbol me interesó lo suficiente. Madridista no fanático, sino simplemente defensor de un equipo que representaba, bajo mi óptica personal y subjetiva, un estilo de practicar deporte con cierta limpieza y elegancia de maneras y formas. No he dejado de ser madridista, es simplemente que el fútbol ha pasado a un plano infinitamente inferior de mis preocupaciones. Aún así nunca me permitiría hacer como mi vecina de enfrente, que siempre critica al que pierde, Barça o Madrid, y explicar los triunfos, del Madrid o Barça, por la suerte y la ayuda de los árbitros. Pobrecita.
Hoy es 23 de abril, fecha que recuerda la derrota de los Comuneros de Castilla en una de las más definitorias páginas de la Historia de España. Es la fiesta de Castilla y León y de Aragón. Sin embargo en los telediarios esto no ocupará más que unos breves segundos en el cierre del noticiario. Previamente, ocupando largos minutos en el centro de los informativos, nos ilustrarán con amenas imágenes de la celebración del día de la bella costumbre catalana de regalar un libro y una rosa en el día de San Jordi, amable costumbre que deberíamos imitar en el resto de España.
“Lope” es la nueva peli española destinada a triunfar por todo lo alto en nuestro mercado nacional. A mí el cine español, por lo general, me la refanfinfla. Si usted pincha aquí conocerá mi opinión al respecto cuando escribí sobre Pilar López de Ayala y su ¿interpretación? en “Juana la Loca”. ¿Cómo se puede decir que alguien es actriz si ni siquiera sabe vocalizar sus frases? Si en tan poco espacio de tiempo vuelvo a escribir sobre dicho tema es porque… porque… porque me aburro y me da la gana.
Susan Boyle es esa escocesa, fea, gorda, católica y virgen recién llegada a la perecedera fama de este mundo. Si en Occidente fuéramos totalmente cabales deberíamos lapidarla inmediatamente
Yo desde luego no. En este blog llevo largo tiempo defendiendo que hay que sustituir todos los nombres de calles franquistas por otros más acordes con el sistema democrático, pero sería absurdo sustituirlos por nombres que levantaran polémica, que sirvieran para desunir a los ciudadanos. Anda que no es rica la historia de España en héroes, científicos, literatos y deportistas. Y si se acaban siempre queda el recurso de aludir a plantas, ciudades o países. Ponerle una calle a Pilar Bardem es una tontería que sólo los más sectarios son capaces de llevar a cabo y de defender con ilusión e ímpetu juveniles.
A veces es reconfortante comprobar que las grandes personalidades que dirigen el mundo tienen las mismas debilidades que nosotros, saber que tienen que superar dificultades terrenales y que tienen puntos débiles ayuda a recordar que son humanos con las mismas limitaciones que nosotros. Cuando me encuentro a media mañana en el ascensor con la agria cara de mi vecina de enfrente me acuerdo de que no será muy diferente la que tendrá nada más levantarse Carla Bruni y me alivia el trance.
La tradición dice que una de las mejores maneras de quitarse de encima a alguien molesto o inútil es darle la patada p’arriba. La tradición también dice que el Parlamento europeo es el lugar en el que se entierra a aquellos políticos de los que alguien poderoso quiere deshacerse. Que tiemble Europa, Zapa les envía a Magdalena Álvarez.
A veces me cuesta mucho entender a los partidos políticos, a veces sus actitudes, sus decisiones y sus estrategias me resultan inalcanzables. Las de unos y las de otros, ustedes me sabrán disculpar si hoy le toca al PP. Al PP de Franco.
Miren, creo que ha empezado el principio del fin del partido socialista, que esta crisis de un gobierno que sólo llevaba un año en marcha (¿en marcha?) es la predicción de lo que está por venir. Ah, y que Chaves haya salido del OK corral andaluz, donde era el dueño y señor, es un sacrifico personal que acelerará la crisis de un presidente de gobierno sin ideas. Andalucía votará al partido popular más tarde o más temprano. Bueno, o a lo mejor no.
Álvarez Cascos nunca fue un personaje de mi agrado, pertenece a esa estirpe de engreídos, autosuficientes y sabelotodos que aparentan estar dispuestos a comerse de un solo trago a quienes no se sometan a su peculiar voluntad. Era un personaje con un toque siniestro, era la figura a la que nunca te atreverías a parar en la calle para preguntarle la hora o una dirección. Por nada del mundo querría yo ser uno de sus empleados, un subordinado de un personaje cargado de funesto autoritarismo.
Simón recorre arrastrando su pesado cuerpo por aquella calle retorcida y torturada que asciende por la ciudad, desde la orilla del río hasta la plaza del Alcázar. Falta poco para que el sol se ponga y la calle luce los despojos que miles de festivos paseantes han dejado caer a lo largo de todo el día. Da una patada a un vaso de papel que mansamente se estrella contra el cristal grasiento de una churrería repleta de clientes y aprieta el paso. Al lado una agencia de viajes promete cruceros por mares maravillosos a precios que hacen pensar si el Caribe no será de plástico o metacrilato.
Callan cielos y tierra y se detienen a contemplar al Nazareno que asoma bajo el viejo arco románico que, débilmente iluminado, cierra el casco antiguo de la ciudad. Él no lo sabe, pero dentro de unos minutos, eternos y angustiosos, va a ser prendido. Por la otra esquina, donde la calle se pierde en el campo, asoma la soldadesca. Rufianes y patanes se vienen dando codazos para animarse, la tarea es sencilla, que es un solo Hombre, pero tienen miedo.
Me maravilla España, me maravilla que a pesar de todo sigamos siendo europeos, me maravilla que la frontera de Francia esté a sólo unas horas de coche desde mi casa y no les importe a los franceses, me maravilla que L’Arena de Verona esté a dos horas y algo de Barajas y sigamos siendo españoles. Me maravilla que Europa siga aceptándonos como colegas, me maravilla que nos consideren como iguales. Y no, esta vez no estoy hablando de política.
Siempre me ha gustado el cine, he pasado grandes tardes de mi infancia, juventud y primera madurez en las salas de cine. Aún recuerdo, a pesar de los años pasados, los grandes programas dobles del los lunes en el cine Savoy de mi pueblo. Con el paso de los años y los sucesivos aumentos de la propina paterna me daba para ir al cine a la capital y acompañarlo con unas palomitas.
Pues sí, yo me alegro de que le hayan metido seis a Maradona. Sé que está mal alegrarse del dolor ajeno, sé que como columnista debería ser neutral o al menos intentarlo, pero qué le voy a hacer si no puedo aguantar a Diego “Armario” Maradona. Es un personaje que desde hace unos años me ha resultado insoportable, perdón.
Que me lo expliquen, que nos digan a los votantes, a los impuestopaganos, a los ciudadanos cumplidores de la ley por qué Federico Trillo sigue teniendo un lugar al sol del PP, por qué le siguen apoyando, por qué sigue teniendo cargos y prebendas después de conocidos los disparates cometidos tras (y podríamos decir “antes de”)
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina