Quien esto escribe es un convencido de la inutilidad de todos o casi todos los “días de”. Juraría que la mayoría de ellos sólo sirven para aplacar los instintos populares, traducidos en instintos comerciales o instintos reivindicativos. Antes de que las tres retroprogres de todos los días se me echen encima también afirmaré que el día de la mujer, que acabamos de pasar, es muy mono, muy divertido y hasta puede que sirva para concienciar a cuatro señoras hartas de fregar y de aguantar a sus respectivos. Porque para concienciar a quienes pagan de menos a las mujeres o quienes les niegan derechos por el mero hecho de serlo no sirve para nada, ellos pagan menos y se frotan las manos, ya está. Pero al día del padre le tengo una especial inquina. Y al de la madre. Y a otros semejantes, coño.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina