Nos llegan las siete vacas flacas, acabamos de merendarnos a la brasa las siete vacas gordas. Y ahora toca pasar hambre. ¿Por imbéciles o por estar en manos de ineptos? ¿Dónde está, dónde lo hemos metido, qué hemos hecho con los miles de millones que acabamos de ganar en los últimos años de crecimiento económico? ...O ¿quién lo tiene?
Partamos de una base de sinceridad, quien esto escribe no tiene ninguna idea de economía, a mí no me bastaban dos tardes, como a Zapatero le dijo Miguel Sebastián, para llegar a tener unas nociones elementales de Economía, con mayúscula. En ese terreno sé lo que gano, sé lo que gasto y en qué lo gasto y sé cómo se me queda el bolso si no ando con cuidadín cada fin de mes. Y punto.
Pero sin embargo tengo un desarrollado sentido común, sé aplicar la lógica y sé sacar conclusiones de mi observación del mundo cruel en el que me ha tocado desenvolverme. Y sé que estos años anteriores el dinero ha circulado a espuertas y algunos se han beneficiado mucho de ello. Sé cómo han crecido determinados negocios, sé cómo han aumentado los beneficios de determinados empresarios, sé cómo se han modernizado los yates de recreo y cómo, al rebufo del crecimiento económico, las grandes empresas nacionales, las grandes multinacionales y los poderosos empresarios, amigos de los dirigentes del PP, del PNV, del PSOE, del Bloque Nacionalista Gallego y otros grupos de decisión han alcanzado más y mayores cotas de poder, riqueza y beneficios. Que no me hablen de beneficio del pueblo, ni del proletariado ni de las clases medias. Aquí quienes se han aprovechado, quienes han sacado enormes beneficios, casi siempre imposibles de medir, no han sido los parias de la Tierra ni las naciones oprimidas por España ni las capas sociales de extracción media.
No, dejémonos de coñas, dejémonos de burlas, dejémonos de mezclar churras con merinas y de distraernos sacando a colación asuntos que no vienen a cuento: ¿dónde están tantos millones como algunas empresas han ingresado en los últimos, pongamos, diez años? ¿Cómo es posible que después de cubrir de oro sus paredes ahora pretendan escurrir el bulto? ¿No hay una labor social que desempeñar, no es hora de arrimar el hombro, tal vez dejar de ganar tantos millones, tal vez incluso perder una parte de la inmensa fortuna acumulada y ponerse al servicio de la sociedad?
No hablo de la tienda de la esquina ni del taller de recauchutados del barrio de al lado; no hablo de esas empresas con cinco o tal vez diez empleados; no hablo de esos pequeños industriales que mantienen una empresa en la que todos los días salen a batirse el cobre porque cualquier día puede ser el último. Hablo de las grandes cadenas, de poderosas empresas que todos conocemos, hablo de esas industrias que en los últimos años se han cubierto de oro y de gloria, sociedades que han estado en boca de todos y cuyos beneficios se elevaban más altos que los rascacielos en los que estaban sus elegantes despachos. Sí, hablo de ellas, ¿no sería hora de que invirtieran toda esa riada de beneficios que han afluido a sus arcas en beneficio de la sociedad, en beneficio de sus obreros? ¿Cuando las ganancias eran superlativas los obreros tenían sueldos superlativos? Nadie, salvo las fortunas más poderosas, participaba de esa ingente ganancia, el obrero seguía en su cadena apretando o aflojando tornillos sin que tantos millones que daba a ganar le afectaran lo más mínimo, ¿cómo es que ahora se hace partícipe al obrero del desastre económico en el que él no tiene arte ni parte?
¿Dónde están tantos millones, no existe una manera de obligar a que el dinero que se han llevado algunos durante tantos años cumpla ahora una justa e imprescindible función social? ¿No hay manera de obligar a nuestros súper empresarios a devolver a la sociedad las vacas gordas de años pasados, ahora que nos amenazan las siete vacas flacas?
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El documental Zeitgeist explica muy clarito donde está el dinero por el que usted pregunta.
El primero de los post de ésta noticia está en lo cierto.
Saludos
Cuando se habla de empresas debe tenerse en cuenta la alegoria de la agricultura,la industria y el comercio.Cierto es que también debemos referirnos,a la logística,el turismo,las entidades financieras...,¡No es tan simple Don Pedro!.
Por ello pienso el que mi primer comentario sigue siendo igual de válido,para todas las empresas.
Quizás su post podría haber sido una denuncia a los especuladores (pero ellos no son empresas) más bien son administraciones públicas tipo Hay untamientos.
Saludos,Don Pedro.
Los 130.000 empleados del Santander generaron practicamente 60.000€ de beneficios por cabeza.
Los 80.000 empleados de Inditex (ZARA) generaron 12.000€ de beneficio por empleado.
¿Cuanto generaron los empleados de algunas promotoras?
El problema es que fabricar teniendo en cuenta que en China trabajan a 6€/dia y no a 10€/hora.
Sr. de Hoyos, 'las grandes cadenas, de poderosas empresas que todos conocemos' no van a poner el hombro ni hoy ni mañana ni nunca porque el objetivo de toda empresa privada (no solo las grandes) es el lucro, lucro que naturalmente es para el beneficio exclusivo de sus accionistas, revise cualquier texto de Economía y encontrará esta definición.
Si hay algo que 'los parias de la Tierra' o 'las capas sociales de extracción media' pueden hacer es un consumo responsable algo que implica evaluar no sólo los beneficios de los productos que compramos sino también las credenciales de la empresa que los fabrica, algo inmensamente difícil de hacer y mantener. Como ejemplo puedo poner el boicot internacional (tristemente fallido) contra la transnacional Procter & Gamble porque ésta realiza crueles experimentos con animales para probar sus productos. ¿Somos tan ingenuos por pedir compromiso social a estas empresas como responsabilidad a los consumidores?
Es mucho suponer que ha dejado algo claro, aparte de la demagogia baratilla.
Sr Torras, supongo que he dejado claro a qué empresas, a qué empresarios me refiero.
El dinero,que usted no sabe dónde está,Don Pedro,le contesto...,¡Es que nunca ha existido!Lo que ha pasado es que nos hemos sobreéndeudado y ahora (esas empresas a las cuales usted se refiere),deben ir devolviendo dichas deudas,allá dónde las solicitaron.
Esos beneficios eran totalmente irreales,se basaban en un ciclo económico (de endeudamiento fácil y barato),que ya no existe,pero cuya deuda contraída tovadía perdura.
Lo único que podemos hacer los empresarios (yo lo soy),es hacer lo que hemos hecho siempre,crear riqueza y saber mantenerla ,para cuando llegan los ciclos de vacas flacas,seguir creando riqueza.Sin embargo otros agentes sociales deberían ayudar también.Saludos
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina