El sol de invierno lleva varios días calentando con firmeza las mañanas de mi tierra y estoy de buen humor. Termina febrero y deja paso a la primavera, la época que mejor publicidad hace de la vida. Estos días la intensidad de la luz hiere con especial intensidad los parques y las calles de las ciudades, preñará de trigo los campos y reverdecerá las choperas. Y por ahí empieza mi buen humor, ni siquiera las noticias que cada noche recojo en los digitales consiguen ponerme de mal humor. Bueno, si exceptuamos una.
Es difícil no comprender el dolor que los padres de las víctimas sienten. Es relativamente fácil suponer el desgarro los que asesinatos inflingen en padres o cónyuges u otros familiares de las víctimas. No podemos sentirlo igual, es imposible sentirlo en la misma medida si es que tamaño padecimiento tiene manera de ser medido, si existe escala que pueda abarcar todo el tormento que se puede llegar a padecer cuando pierdes de manera tan cruel a tu hija, por ejemplo, pero sin embargo se puede comprender fácilmente.
El País Vasco se ha rendido, hace ya mucho tiempo que sus habitantes, no todos pero casi, se entregaron con sus armas y bagajes al enemigo. El enemigo es ETA, claro, así que no seré yo el que acuse a nadie de cobarde ni de entregarse sin pelear. Como mucho acuso al Estado de no saber defender a sus ciudadanos, de no saber defender sus intereses económicos, políticos y humanos. Así se rinde cualquiera.
Me encantan las dimisiones, me encanta que haya dimitido el ministro Bermejo. Es más, creo que habría que inventar un nuevo verbo que portara los contenidos semánticos de dimitir y cesar a la vez, la situación política española lo demanda desde hace años. Necesito que haya más ceses, dimisiones, que la gente “dimicese” a mansalva.
Llevo largo tiempo escribiéndolo. Si la derecha española hiciese algunas de las barbaridades que comete la izquierda, nada quedaría a la derecha de Zapatero. Alfonso Guerra habría sido un mojigato progre de tres al cuarto comparado con el rojerío socialproletarista que nos gobernaría y Pepe Blanco sería un moderado centrista. Si la derecha española cometiese las tropelías de esta izquierda anticuada, señoritinga y engreída, toda España se lanzaría echando espumarajos por la boca contra los indignos fascistas, atrabiliarios sátrapas que viven del sudor del pobre obrero.
El cambio en la imagen del chaval ha sido enorme, aunque no tan grande como el cambio actitudinal. Sergio Javier, esa fuerza, muy bruta, de la naturaleza que agredió a una inmigrante ecuatoriana ponía cara de no haber roto un plato en toda su vida. Correctamente vestido, con el pelo recién cortado, se encontraba
Confieso que veo poco la tele, incluso cuando estoy muchas horas en casa. Aunque debo añadir que a veces no la veo, la duermo. Desde luego lo que no veo ni harto de vino son las pedestres series españolas, si hacemos excepción de “Cámera café”, y esos bárbaros programas supuestamente de actualidad en las que atolondradas señoras entradas en grasas, embrutecidas hijas entradas en gilipollez y mastuerzos padres entrados en pitopausia mental van a contar en público sus miserias. Quizá debiera mejor decir que veo poco la televisión… española.
Y les ruego que antes de pillarse un “globo” fenomenal esperen a leer toda mi columna, luego enfádense y pónganme verde si les parece conveniente. Pero el asesino de Sevilla, sólo presunto, claro, no es enteramente culpable. Lo que de lejos no quiere decir que sea inocente…
Y piensen ustedes que también me estoy haciendo mayor, he visto una España y estoy vislumbrando otra. Contra una batallé activamente cuando tuve edad para ello, la otra me decepciona también profundamente. Con absoluta humildad yo me atrevo a repetir las palabras del filósofo: “No es esto, no es esto”. No es esto lo que queríamos, no es esto lo que buscábamos.
Nunca he comprendido la caza, nunca he comprendido a los cazadores. No estoy exento de contradicciones, hubo un tiempo en que veía las corridas de toros televisadas y me entretenía una tarde con ello. Pero hace diez años me regalaron a Fermín, mi perro de agua. Y con él todo cambió, y con él cambié todo.
Soy socio de Manos Unidas. Es el instrumento ideal de la Iglesia católica para dar trigo además de predicar. Quizá otro gallo nos cantaría a los católicos si todos predicáramos con el ejemplo, que es la manera más eficaz y directa de dar trigo a quien lo necesita. Soy personalmente pesimista respecto al futuro de los sentimientos religiosos y altruistas en una Europa Occidental que es el vivo reflejo del rico epulón. Y sin embargo…
Los socialistas están tan seguros de permanecer veinte años más en el poder que ya ni se molestan en disimular, hasta Garzón se atreve a brindar en nombre de tan larga permanencia en el palacio de la Moncloa. Garzón sin ser del PSOE es su mejor valedor, el mejor publicista del partido, el supervendedor del mes de la supertienda del PSOE. Lo que no parece que sea de recibo en un juez que se centra en temas tan espinosos, tan entremezclados con la política partidaria.
Últimamente empiezo a preocuparme cuando me descubro de acuerdo con determinados gurús de la izquierda. Hoy mucho me temo que Pepe Blanco puede tener razón. Que tenga que dar la razón al secretario general de un partido, sea el que sea, me supone un escalofrío de los pies a la cabeza. Nunca hubo personaje tan sectario y parcial como el secretario general, pónganle el titulillo oficial que sea, de cualquier partido político. Por definición todos estos altos cargos tienen la mente degenerada, la vista nublada y la opinión viciada. Sin todos estos atributos nunca habrían podido llegar al cargo. Pues aún así estoy de acuerdo con José Blanco, tendré que llamar a mi médico de cabecera.
Estoy convencido de la importancia y trascendencia de Suárez en la política española. Creo que a estas alturas pocos, sólo los más sectarios, dudarán del valor de su herencia política y del alcance de su obra. El paso del tiempo, cuando hemos padecido dictadorzuelos democráticos de la escasa altura moral de Aznar y Zapatero, cada uno en su enanismo ideológico, cada uno en su sectarismo grandilocuente,
Les confieso que estoy deprimido. Siempre he sabido que los grandes partidos sólo son máquinas de poder, sus estructuras están pensadas para ganar elecciones, mantenerse o justificar su pérdida del poder. Ése y no otro es el fin último que los justifica y explica. Los partidos no están diseñados para trasformar la sociedad hacia un mundo más justo y adecuado. Todo por el poder y todo con el poder. Fuera del poder los partidos no existen, bueno, quiero decir que no tienen razón de existir. Por eso la corrupción que no nos deja, que nos acogota y devora.
Llevo cerca de quince años escribiendo columnas de opinión, nunca me ha gustado que los periódicos utilicen regalos para promocionarse, alguna vez lo he dicho en mi columna con el beneplácito del director bajo cuya gerencia escribía. Una empresa periodística tiene que vender periódicos, no edredones, DVDs, o bolsas de playa. Entonces, si hace ya todos esos años, un pipiolo haciendo sus primeras armas de opinión, me permitía disentir de la empresa periodística en la que participaba…
En numerosos países han surgido movimientos políticos, a veces extraños, estrafalarios o sinvergonzones, a veces honestos, dispuestos a cambiar de arriba abajo todo el sistema político. Intuyo que ésta era una de las intenciones de UPD y Ciutadans. Puede que la primera consiga, aún yendo con cuentagotas, su propósito; de los segundos es mejor olvidarse. Al menos de momento.
El gran Guayomin nos la ha metido doblada a todos los españoles. Aquí andamos, echándonos en cara las risas de unos y la desvergüenza de otros, debatiendo sobre el sexo de los ángeles mientras las noticias alarmantes se ciernen sobre nosotros dispuestas a clavar su cruel pico y devorarnos a la primera señal de abandono. Pan y circo. El Guayomin nos la ha metido doblada.
El gran Guayomin nos la ha metido doblada a todos los españoles. Aquí andamos, echándonos en cara las risas de unos y la desvergüenza de otros, debatiendo sobre el sexo de los ángeles mientras las noticias alarmantes se ciernen sobre nosotros dispuestas a clavar su cruel pico y devorarnos a la primera señal de abandono. Pan y circo. El Guayomin nos la ha metido doblada.
Doblada se la ha metido La Sexta a Intereconomía. Y doblada debían metérsela todos los becarios a El Gran Guayomin. Ahora resulta que con tal de hacer caja todo vale. Como muchos sospechaban, todos menos los pardillos, la cosa de la becaria de la Sexta no era real. Los medios están tan enfrentados que parecen haberse apuntado al “Y tú más” y ya no vale tener razón (por cierto, ¿en qué?) sino que además hay que humillar al contrario. Como niños que se han agredido en el patio de una escuela, cuando llegan sangrando y preguntas qué ha pasado casi siempre es imposible descubrir quién y cómo empezó.
Lo que menos me gusta del Gran Guayomin no es que se llame Gran Guayomin pudiendo llamarse Gran Castilla o Magna Grecia. Vaya tontería buscarse un nombre en extranjero para... ¿para qué? Esto ya lo solucionó Miguel Ríos hace varios decenios cuando pretendieron obligarle a llamarse Mike Rios y se negó. Pero Guayomin se sigue llamando Guayomin ya en el siglo XXI, aunque se llame José Miguel Monzón, mesetario nombre del que bien podría sentirse más orgulloso. Será que Miguel Ríos es un moderno al lado del Monzón este.
El Banco Santander va a resarcir a sus clientes timados por Madoff, esos privilegiados archirriquísimos VIP, con acciones del propio banco. Bernard Madoff se ha convertido con sobrado motivo en el sacamantecas de los nuevos tiempos, el hombre del saco que en vez de llevarse niños se lleva millones de quienes los han ganado honradamente con el sudor de sus obreros. Bernard Madoff es la negra bestia apocalíptica de este principio de siglo.
Si Magdalena Álvarez estaba en el Ventorrillo de la Perra, mejor pa ella. Muchos envidiosos hay en la prensa española que se han propuesto cepillársela como símbolo de la ineficacia de Zapatero. Qué tontería, el mejor símbolo de la ineficacia de Zapatero es Zapatero. O Solbes. O Sebastian. O Bermejo. O… A mí me parece que la dimisión que había que pedir era la del señor que puso el nombre al sitio este donde estaba Doña Magdalena tomándose unas merecidas vacaciones de fin de semana. Como cualquier español. Como cualquier español no afectado por la crisis.
Mire usted, si hay temas en los que me conviene estar prudentemente callado son los laborales y económicos. Mis habituales limitaciones son mucho mayores al llegar a esos asuntos. Así que comprenderán que lo que voy a escribir a continuación esté dicho desde la máxima prudencia, pero…
Que uno de los más viejos recuerdos que tengo sea el de mis padres explicándome aquello de “¡Pleitos tengas y los ganes!” explica que la justicia en España ha sido un cachondeo siempre. Que los españoles pretendamos hoy meter entre rejas a un exministro israelí demuestra además que estamos más sonaos que Rocky Marciano. Que aspiremos a meter entre rejas a todo el mundo mundial, con independencia del delito y de donde lo haya cometido, certifica que acabamos de inventar la justicia hispanouniversal, toma ya macho ibérico por un tubo. Pa chulos nosotros.
Jueves, 16 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo