Acaban de castigar con pena de cárcel a una madre que pegó un cachete a su hijo. España está loca y nos hundimos en la chifladura. La estupidez suma hecha ley en el Parlamento.
Permítanme que pase por encima de otros detalles para recordar que la madre pedía a su hijo que hiciese la tarea, permítanme recordar que ese hijo arrojó una zapatilla a la madre. Y que la madre le dio un merecidísimo sopapo y le agarró del cuello. Puede que la madre se excediera, ¿debería haberse parado a reflexionar con su hijo a ritmo de “¿Pero, hijo, no comprendes que agredir a tu madre es algo intrínsecamente negativo? ¿No crees que deberías corregirte un poco y haber escogido otra manera más democrática de relacionarte conmigo? Cariño mío, comprende que hacer la tarea te hace mejor persona y posteriormente te facilitará un más fácil futuro laboral”?
Una cosa es proteger a los débiles e indefensos y otra cosa es malcriar consentidos. ¿Por qué el Estado entra en la libertad de educación familiar? Insisto en que no estamos hablando de maltrato. Dadas las circunstancias ese hijo, todos los hijos, tienen ya una manera de permanecer impunes a pesar de sus posibles perrerías. Ya saben cómo hacer para conseguir sus propósitos, sean éstos los que sean. Y no siempre serán propósitos admirables, sospecho.
Porque, no se me vayan los lectores por otros derroteros, no estamos hablando de un ataque desaforado a un hijo, sino de una corrección, sí, dura, por alguien que tiene la patria potestad, nadie se la había retirado ni existía la menor razón para ello. Sin embargo ese hijo ha terminado enviando a su madre a la cárcel y como consecuencia va a pasar una temporada sin verla. Perdónenme el exabrupto que voy a soltar, pero no se me ocurre descripción más gráfica que decir que nos la estamos cogiendo con papel de fumar.
Hay una gran coincidencia social en que las nuevas generaciones están creciendo con grandes cantidades, injustas, de concesiones de todo tipo, crecidos en sus exigencias, poseídos de su dominio, seguros de su autoridad. Y sin embargo, viendo que vamos por mal camino, la sociedad se enroca en su posición y avanza forzando motores hacia una situación en que estos pequeños monarcas absolutistas derroquen a sus padres. Y no, claro que no estoy hablando de una educación espartana, sino de una educación en valores, en valores tradicionales a los que sin duda habría que añadir cuantos nuevos valores vaya encontrando nuestra sociedad.
No estoy hablando de educar a nuestros hijos a base de bofetadas, pero un cachete excepcional, comedido y graduado puede ser eficaz si se da en el momento y forma oportunos. Cuando ya has explotado todas las posibilidades educativas, cuando has hablado, explicado, aconsejado, reñido y exigido y castigado, siempre en vano, un cachete medido y proporcionado puede ser eficaz. Si el padre o la madre no se ha dejado llevar por los nervios, qué héroe, un cachete equilibrado puede ser la solución. En esas condiciones un cachete nunca es traumatizante, sino educativo; nunca es abuso sino correctivo; nunca es un maltrato sino una medida eficaz.
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día 10 de diciembre
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Con la colaboración de este juez estamos criando a algunos jovenzuelos intolerantes muy conscientes de sus derechos pero que desprecian los de los demás. Y para ello emplean la violencia bajo diversos disfraces, que hay muchos modos y maneras de ser violentos y hay muchos matices importantes en la violencia. Alentamos el egocentrismo de parte de una generación que no ve más allá de sus propias narices, que, digna copia de la sociedad que los malcría, busca el placer inmediato y gratuito, y lo busca cueste lo que cueste y por encima de todo, y no es consciente del esfuerzo que supone vivir.
Queremos ser guays y no reñir a nuestros hijos, que nos consideren sus amigos y no sus padres, que podamos hablar de “colega” a “colega” y tomar decisiones en comandita. Pero la educación es también, y casi diría que “fundamentalmente”, dirigir y por lo tanto contrariar la voluntad de quien aún no la tiene suficientemente formada. Y eso no siempre se consigue con bonitas palabras, órdenes, consejos y siendo padres chupiguays. A veces, en determinadas ocasiones hay que ir más allá si queremos frenar casos no tan extremos.
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La culpa no puede ser toda del juez, al fin y al cabo el sólo aplica la ley, son las herramientas que le dan, eso es lo que hay. Son aquellos que hacen las leyes tan ridículas los culpables. Esos politicuchos populacheros que legislan según les conviene haciendo leyes chachipirulis que parecen muy razonables pero que están totalmente vacias . Pero donde tienen la cabeza? MAS EDUCACION y menos meterse en la casa de uno. Están creando un país de monstruos, de sujetos que no sabrán que hacer con su vida cuando pasen los 30 años, un país de ineptos con carnét de partido vacios por dentro viviendo en una sociedad vacía adornada de bonitos y pomposos eslóganes a los que acogerse cuando la razón les contradiga.
En fin, a esperar a ver que será lo próximo.
pregunto ¿ qué hacen los padres en los paraisos progues como Cuba?
Quien mas te quiere, te hara llorar..es un viejo refran que se podria aplicar a este caso. Si a esta madre no le importara su hijo, le habria dejado campar como un salvaje sin hacer los deberes, y sin preocupacion ninguna por su rendimiento escolar. Eso es lo que propugna la jueza, el favorecer el fracaso escolar mas aun de lo que ya padecemos en este pais? o no tiene hijos o no sabe lo que es tratar con un mastuerzo rebelde que intenta imponer su voluntad y hacer lo que le da gana en cada instante...porque como decia mi abuela el arbolito se de le endereza de joven, pues cuando se tuerce ya no hay vuelta atras. Y mas vale la cara una vez colorada que ciento amarillo, una torta a tiempo es mano de santo y el unico lenguaje que se entiende a ciertas edades. Hace reaccionar, y no traumatiza en absoluto, la zapatilla de mi madre me evito a mi meterme en charcos para los que no estaba preparada y me libro de meter la pata en mas de una ocasion. Y yo se lo agradezco enormemente
La juez -a- impone una pena absurda y desproporcionada que en apelación corregirá el juez-b-. Sugurísimo
Proverbios 13,24. "Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga".
La progredumbre que nos invade nos lleva hacia el precipicio.
La salida del pozo en el que nos están metiendo va a ser bien dura. Al tiempo.
La juez que imparte "justicia", la sentencia que condena a cárcel a una madre que da un sopapo a su hijo, la sociedad que asume estas barbaridades sin rechistar, la educación "autonómica", la LOGSE y sus consencuencias, la progresía aneuronal... es como si existiese una confabulación universal para sumergir a este país en un océano de estulticia y convertir a la ciudadanía en peleles sin criterio.
En España no cabe un tonto más. Este juez completó el cupo.
Lo más grave de todo esto es la intromisión del Estado en la vida privada, en el derecho individual y más concretamente en la libertad de los padres para educar a sus hijos. Se puede estar a favor o en contra de los castigos físicos, pero que el Estado (a través de un juez) separe a una madre de su hijo por un cachete es intolerable en una democracia occidental. En la URSS podría ser perfectamente normal, pero aquí no debería. ¿O es que ZP ya ha conseguido tumbar definitivamente las libertades individuales y los derechos de los padres?
Lo que no entiendo es como la fiscalia no actua de oficio y obliga al juez a pasar por el siquiatra.
Si se trata de defender al niño, ¿ Como puede favorecerlo si con esta sentencia lo separa de su madre con la cual parece que no tiene mas problemas ? ¿ Como puede ser justa una sentencia si los hechos juzgados transcurrieron hace un monton de tiempo? ¿ No hay un organismo capaz de asesorar a ese juez?
Mala justicia es esta si la propia sentencia perjudica al que debe ser beneficiado.
Y el Juez tan pancho. ¿Tiene hijos? Por favor, esto es de locos .No hay nada mejor que un bofetón a tiempo, ya que puede evitar un facaso escolar. Así les va a los profesores de los colegios, con las amenzas de los alumnos.Si quiere ir a clase bien, si nó , no pasa nada. Si en clase estudia, bien, si nó que más da. Por favor, legislen bién y dejense de toterias. La sociedad española, no se puede permitir este libertinaje que le están consintiendo a nustros hijos.
La sociedad española se está volviendo loca. Se tacha de maltratador a un padre que no obliga a su hijo a ponerse el cinturón de seguridad. Eso sí, solamente al padre. Las madres, por lo visto, no conducen o no se olvidan del cinturón. Se condena a la cárcel y lo que es peor, un año sin ver a su hijo, por un cachete quizás un poco desmedido. Se legisla de forma que las condenas sean distintas, dependiendo del sexo del delincuente...Etc, etc, etc.
Definitivamente, la sociedad española se está volviendo loca o, por lo menos, sus dirigentes.
¡Qué poca psicología! ¡Qué nada de pedagogía tiene esta sentencia! En 45 años de profesor nunca me ví obligado a dar un cachete y precisamente por eso me veo obligado a defender a esa madre y ver lo negativa que ha sido essa setencia, tan mala para la pobre madre como para el infeliz hijo. Si éste con el apoyo y la presencia de su madre hacía lo que hzo, qué hará ahora sin su madre? ¡Oh leyes de laboratorio a dónde queréis llevar la eduación? ¿Legisladores no estáis viendo los rsultados?
Es tan disparatada esta sentencia que al que habíra que mandar a la carcel es al juez.
Con esta especie de sentencias se está haciendo un enorme daño también a los niños, los cuales se sienten todopoderosos y al mismo tiempo sin protección y sin limites, no sé si este juez se ha dado cuenta lo que supone para el niño la culpabilidad que puede sentir y el hacerle sentir también que su madre no le quiere y la crueldad hacia esa madre.
Con este tipo de justicia no es de extrañar que la sociedad vaya a la deriva.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina