No sólo me importa un comino, incluso no me gusta su mirada, quizá sea por las gafas, cosa que no le preocupa lo más mínimo, lógicamente. Como dirigente del PSOE me parece muy bueno, está consiguiendo casi todo lo que se propone. En esta época en que el paro sube, las empresas se hunden y las carteras se vacían aparentemente para siempre jamás, Pepe Blanco es un genio que impide que el PP gane por goleada, aún teniendo en cuenta la inestimable colaboración que en este sentido le presta Mariano Rajoy. Siempre me ha llamado la atención la facilidad que tiene la izquierda para ganar la batalla del agit-prop. ¡Cuánto tiene que aprender la derecha! Pero, si les soy sincero, la opinión de este buen hombre que tantas patadas rastreras le da al diccionario de la Lengua Castellana me importa un comino. Que me la trae floja, vaya, que se vayan enterando los lectores que ayer pasaron por este blog.
Ocurre a veces, que las noticias urgentes no dejan ver las importantes. Lo ocurrido en Bombay es de una importancia que todavía no alcanzamos a ver. La osadía de los asaltantes y su preparación terrorista, sus métodos y su sofisticación indica que el terrorismo internacional plantea nuevos retos a los que no sabemos hasta cuando podremos responder. Hoy, ayer, hemos deshecho sus planes ¿Y mañana?
Los españoles hemos seguido especialmente los acontecimientos debido a la presencia allí de un grupo numeroso de españoles, entre los que se ha destacado a la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, quien se ha pasado el día por varias emisoras de todo pelaje proclamando su aventura. Pero a medida que nos contaba la historia iba quedando claro que lo suyo no era una heroicidad, precisamente.
Lo de Bombay es una muestra de lo lejos que andamos en occidente de la realidad del mundo, la distancia que hay entre nuestro buenismo y la mente asesina de cuatro iluminados dispuestos a lo que sea en nombre de Dios. De su dios.
En el PP se están preparando maniobras contra Rajoy. El gallego no sólo no convence sino que está empezando a estorbar. Algunos importantes militantes del partido ya han empezado su maniobra de acoso y los tiempos que se le avecinan al dirigente gallego no son precisamente de tranquilidad para preparar las nuevas citas electorales que aparecen en el horizonte.
No empiecen tan pronto a llamar airadamente a este periódico, ni escriban, todavía, alarmadísimas cartas al director. He escogido este titular con la única intención de atraerle a usted hasta estas líneas y lo he conseguido. De eso se trataba en principio. Permítanme aclarar que si España no ha dejado de ser católica le falta poco y es lo menos que nos merecemos. Les estoy hablando de la orden judicial de retirada de los crucifijos de una escuela de Valladolid.
A veces me pregunto por qué tengo miedo de los rusos. Con lo que me gustan las rusas, caramba. Seguro que si fuera al sicólogo, o al terapeuta, que es lo que se dice ahora para ahorrar palabras fuertes, diría que soy un hijo de la posguerra y todo lo ruso me suena a diablo con cuernos y rabo. Con lo buena que está Iliana y lo que me alegra todas las mañanas.
En España somos así, puro descuido, dejadez e improvisación, latinos a tiempo completo. No ponemos remedio cuando todavía estamos en disposición y luego corremos: muerto el burro, la cebada al rabo.
Imagínense a las más altas autoridades del Estado reunidas; con ellas, himnos y ceremonias, discursos y sonrisas. Por fin todos aplauden y finalmente callan. José Bono da un paso adelante, levanta el brazo y descorre la cortinilla. Los presentes levantan la vista y leen:
Bono se ha metido en terreno vedado y lo va a pagar, con la laicidad de las Cortes no se juega. Algunos de sus compañeros de partido se la tenían jurada y la hora de la venganza está llegando, Sor Maravillas y su frustrado homenaje sólo han sido la señal de partida. Está muy mal visto ser heterodoxo en partidos donde se exige fe ciega, que se lo pregunten a Ruiz Gallardón. ¿Cuánto hace que A
Hace mucho tiempo oía con frecuencia algo que pretendía ser una gracia: “Oye, que todavía hay clases, eh” y el que lo decía se hacía el ofendido y sonreía como defendiéndose. No sé si todavía existen clases, si todavía podemos hablar de clases dominantes, o clases pudientes, clases privilegiadas y clases proletarias. Ni si todavía es válido hablar de esos “parias de la Tierra” que dice La Internacional. Lo que sí sé es que alguien acaba de inventar el clasismo al revés.
He leído, deprisa, deprisa, la agresiva diatriba de EL PAÍS contra la madre Maravillas. Su lectura me quemaba, me molestaba, me ofendía, por eso la velocidad de lectura. Era un artículo cargado de mala baba, irónico y sardónico impropio de un periódico independiente y noble que rezumaba desprecio. Soy católico, no conozco a la santa que tanto valora José Bono y me siento despreciado. Más: no, no creo que una santa católica deba tener una placa en un palacio que nos representa a toda la sociedad civil. Bono se ha pasado tres pueblos.
Dicen los periódicos de este fin de semana que el gobierno y las autonomías están escandalizados de la magnitud del fracaso escolar y empiezan a tomar medidas al respecto. Llevo treinta años inmerso en la educación de España, observando desde primera fila las vicisitudes del sistema educativo. De los diversos sistemas educativos que llevamos vividos. A todos ellos les son comunes un par de circunstancias que están, según el parecer de no pocos maestros y profesores, en la base de tanto fracaso escolar. Que el gobierno se dé cuenta ahora es perfecto síntoma del gobierno que tenemos. De los gobiernos que hemos tenido, quiero decir.
Afortunadamente puedo escribir en este periódico. No crean ustedes que es poca satisfacción que haya miles de lectores que le sigan a uno cada mes, aunque antes que esa satisfacción está el desahogo. Escribir es, entre otras cosas, desahogarse en público, lo que seguramente me ahorra muchos euros en sicólogos. A veces la actualidad me deprime y entonces escribo. Digo, no sólo escribo cuando me deprimo, pero también cuando me deprimo. Y me deprime España, me deprime cuando habla Rajoy y cuando habla Zapatero, pero sobre todo me deprime cuando hablan sus respectivas Españas, ustedes tendrán la amabilidad de perdonarme.
Después de varios meses de ausencia, Fidel Castro aparece en las últimas fotos preocupantemente delgado y demacrado. En una foto tomada el 20 de octubre junto al líder de la Iglesia ortodoxa rusa, que inauguraba la catedral ortodoxa de la Habana, el aspecto del viejo revolucionario cubano era casi cadavérico. Todo apunta a que es el principio del fin.
Le prometo que hay mil razones para visitar Palencia, desde la inmensa llanura de Tierra de Campos y sus horizontes de grandeza hasta la magnificencia de la Montaña, desde el gótico al románico, desde la iglesia más antigua de España hasta la estatua más grande de la tierra después del Cristo de Corcovado. El tamaño y la orografía de la ciudad son los ideales. Y cuenta con todos los servicios que pueda usted desear.
Pero además tenemos los dos políticos más graciosos del mundo,
A la derecha tradicionalmente le han caído encima determinados tópicos de los que no ha sabido o querido librarse. Cuando a uno de sus políticos se le acusaba de “forrarse” de manera no demasiado limpia casi todo el mundo pensaba que qué otra cosa podría esperarse de un político de derechas. De los ministros de Franco hasta Zaplana o el presidente de la Diputación de Castellón todos han tenido que pasar por esas horcas caudinas. A veces muy justificadamente. La izquierda, a veces con razón,
Dice Monseñor Rouco Varela que hay que hacer un referéndum a la californiana sobre el matrimonio gay. Que alguien le pare, que alguien le diga que es tontería. Que no se moleste.
Acabo de agregar al diccionario de mi ordenador la palabra “Obama”, cuestión que me parece todo un símbolo. No me las prometo nada felices con nadie que gobierne la primera potencia del mundo, que estoy convencido de que tarde o temprano abusará de su poder y los demás pagaremos sus pecados, pero me parece un símbolo del futuro. Aunque Obama sea un negro defectuoso.
Con frecuencia me pregunto cómo será ser francés, por ejemplo. O si ser italiano es tan complicado como ser español. Francia e Italia son dos países que por diferentes razones me encantan, quizá porque tienen lo que le falta a España, quizá porque son plenamente europeos, centroeuropeos, sin por ello dejar de ser mediterráneos. Ustedes me perdonarán, pero tengo la sensación de vivir en un país demasiado complicado; es más, empiezo a estar un poco harto de vivir en un país tan complicado como España.
He perdido la cuenta de las veces que he escrito que el segundo error definitivo de Aznar fue designar a Rajoy. Ahora mismo el PP es un partido sin rumbo, que no sabe si atacar o huir, si oponerse o colaborar, ignora en qué sentido trabajar y a qué segmento de la población debe dirigirse. Y también he escrito alguna vez que el futuro del PP pasa por dividirse en dos partidos que, si me permiten una drástica simplificación, serían el de Esperanza Aguirre y el de Ruiz Gallardón.
El Consejo de Ministros ha aprobado la retirada de los símbolos franquistas que se encuentren en un bien propiedad de la Administración General del Estado o de sus organismos públicos dependientes. Escudos, insignias y placas conmemorativas de exaltación de la sublevación militar, de la Guerra y de la represión de la Dictadura caen de lleno bajo la decisión gubernamental. Zapatero se ha propuesto no dejar al aire ningún símbolo franquista.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo