Zapatero y sus ministros andan empeñados en regular una nueva ley del aborto –“aborto libre y gratuito”, se decía en la Transición- y del suicidio asistido. Me preocupa que el Gobierno se empeñe en hablar tanto de la muerte cuando quedan tantas cosas de la vida por apoyar, ayudar y promocionar. “Tu cuerpo es tuyo, eso es socialista”, ha dicho Bernat Soria. Y como mi cuerpo es mío mañana mismo puedo chutarme en vena cualquier cosa que me mate, un video de la vicepresidenta con la referencia del Consejo de Ministros por ejemplo.
Estamos llevando al extremo, no olvidemos que estamos hablando de un gobierno radical en la moderada Europa, la secularización del Estado, la laicidad de la sociedad, la descristianización de nuestro modo de vida. Y no por decir esto piensen los lectores que quien esto firma es necesariamente una rata de sacristía ni un meapilas tradicionalista preconciliar. No estoy, que podría, hablando de Religión, sino de sentido de la vida. De Sentido de la Vida, quiero decir.
Para el Gobierno somos sólo cuerpo, el pragmatismo materialista al frente de la sociedad; al parecer lo demás no importa, si es que hay algo más que cuerpo. Y si somos sólo cuerpo (admitir algo más sería trogloditismo cristiano, propio de nuestros atrasados antepasados, algo antediluviano, pasado de moda y por lo tanto irrelevante en una sociedad progre como la que estamos construyendo) y si somos sólo cuerpo, estaba diciendo, somos sus dueños únicos, universales y plenipotenciarios; a nadie debemos rendir cuentas, abajo la perspectiva social de un cuerpo que debería servir también a los demás, tanto mientras estemos vivos en este pajolero mundo (trabajando, educando, sirviéndole de mil formas diferentes) como cuando ya la hayamos palmado, abajo la dimensión social de los cadáveres, nada de entregarlos a la Ciencia, abajo los trasplantes, el cuerpo para el que se lo trabaja, que eso es socialismo. Qué habría sido del Renacimiento sin cadáveres que haber diseccionado. Abajo el Renacimiento, que no es socialista.
Así puestos, dado que mi cuerpo es mío y que se joda el mundo, no sé por qué andamos planteándonos regular el suicidio. Qué ganas de perder el tiempo: “Suicidio libre y gratuito ya” podía ser el grito de guerra de estos principios de siglo, que mi cuerpo es mío, coño, y nadie puede pedirme responsabilidad alguna. Si me quiero poner en la vía al paso del expreso de las ocho treinta y seis es socialismo.
Y aborto, más aborto, más manga ancha. Abortar también debe ser socialista. Abortar más, quiero decir, es más socialista. El embarazo para el que se lo trabaja. Para “la” que se lo trabaja, perdónenme ustedes. O “Nosotras parimos, nosotras decidimos” y el feto que venga detrás que arree.
Me preocupa ver a nuestro gobierno dedicado a regular la muerte, como si no hubiese mil cosas de la vida a las que consagrar un socialismo demócrata y dinamizador, revolucionador, de la sociedad. ¿Será que a nuestro Gobierno ya no le quedan aspectos vitales que mejorar, aspectos sociales a los que dedicarse con empeño y fruición? ¿Será que ya no le quedan parados a los que apoyar, será que ya no le queda crisis económica que combatir? ¿Será que ya no quedan escuelas y autopistas que construir, hospitales y Universidades a los que dotar, promocionar y socializar? ¿Será que ya nada hay que mejorar en los servicios sociales, será que ya no hay salario mínimo que multiplicar? ¿Será que en la enseñanza, en la protección de los más débiles está todo conseguido? ¿Será que no quedan parias de la Tierra? ¿Será que en esta vida está ya todo hecho hasta el punto que hay que dedicarse a la muerte? ¿O será que la preocupación social va por ahí, será que las gentes no hablan de otra cosa y yo, pobre y desconectado infeliz, no me había enterado?
Me preocupa tanto empeño socialista en facilitar nuestra muerte, ¿será que no saben cómo facilitar nuestra vida?
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Día nueve a las nueve...
La labor de este Gobierno empieza a recordar demasiado a la contradictoria tarea de los ¿bomberos? de Fahrenheit 451, a este paso “socialismo o muerte” dejará de ser disyuntiva para pasar a ser sinonimia.
Visite http://www.pedrodeh.blogspot.com Historias... de la vida
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Falsedades.
Cuando a alguien no quiere al hijo que espera se deshace de él. Unos pueden pagarlo y otros no. Los que tengan motivos de fe para no hacerlo, pues con su pan se lo coman.
Y no legalizar la eutanasia es una putada. Yo me puedo suicidar hoy y estaré cometiendo una ilegalidad ¿me van a encarcelar por ello?. Y el que no puede hacerlo por sí mismo, que se joda, no?
Enhorabuena por su artículo, coincido plenamente con él.
A Javier Pérez: debo reconocer que he usado el adejtivo en su significado más usual, no en el genuino. Ciertamente el adjetivo "radical" en política tiene otros valores... que, me temo, se están perdiendo por falta de políticos que los practiquen
Sólo una pregunta, sr. de Hoyos: ¿cree ud. que de verdad tenemos un gobierno "radical"? Desde que tengo uso de razón no he conocido a muchos políticos que merezcan de verdad este adjetivo, y es una pena, porque la mayor parte de los problemas que tenemos necesitan precisamente soluciones radicales.
Hace unos cuantos años era yo corrector de pruebas en un periódico y aún recuerdo la bronca que se me echó por decir que llamar "radicales" a los proetarras era darles una categoría inmerecida.
Aunque quizás lo mejoir sea lo que decía Llamazares: "Si Zapatero es rojo y radical yo no sé lo que seré."
(Por supuesto, cuando nombro a "Llamazares", sin más indicaciones, me refiero al escritor.)
Estimado Sr de Hoyos,
El gobierno de Zapatero puede ser tildado como el gobierno de la muerte.
Todas sus iniciativas "sociales" estan relacionadas con la muerte: aborto, eutanasia y la necrofilia historica
de Garzon y Zapatero.
Conclusión: la unica medida que tiene este gobierno de miserables para resolver la brutal crisis economica
es el suicidio y la muerte.
un saludo
Corregido queda, Juan, mil perdones y gracias
Lo ha dicho Bernat soria no Bermejo
Trivializar la vida, trivializar la muerte, esto es el gran programa del partido socialista, esto es lo que nos ofrecen en este momento crucial de falta de trabajo, de honda preocupación en tantos hogares, donde esos dineros imprescindibles para vivir ya no entran, y en vez de dedicarse a arreglarnos todos estos asuntos que amargan la vida de tantas personas, que tantas depresiones van a causar, en vez de proponer motivos para vivir, nos anuncian que nos van a ayudar a morir con ayuda del estado. ¿Qué estado es este de nos propone semejantes cuestiones? Un gobierno de Thanatos, de aborto, de suicidio asistido, de eutanasia? Esto es como la niña del Exorcista en versión política. Los gobiernos están para mejorar nuestra vida, no para arreglarnos el pasaporte para la próxima. Ya los médicos y sanitarios lo hacen muy bien en los hospitales con una labor humanitaria digna de encomio, queremos estar en sus manos no en la de políticos con una ética de baja intensidad.
Pues nada, se hace con carácter retroactivo y se empieza por los firmantes, luego por lo que la apoyen, y así sucesivamente.
Jueves, 31 de mayo
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo